Caminar Punto de Vista

Una sola cosa es necesaria

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Jóse Nelsón Durón V.
Son enormes e imposibles de prever y valorar las enormes diferencias, que al principio parecen sutiles, entre la vida normal de un ciudadano cualquiera, con la existencia, modo de pensar, reacciones e ideas de una persona dedicada a la política, en vista de las contradicciones de ambos entornos; sin importar se trate de un profesional dedicado al ejercicio de su vocación y ajeno al mundillo del poder, un empresario o un corriente y común ciudadano de a pie que se gana la vida, porque no tiene otra opción, braceando incansablemente en este océano de lágrimas. No existe parangón alguno. Asomarse siquiera a las sutilezas de la política, sin contar sus trampas, intereses, tropiezos y las formas de afrontarlos, dicen que significa un salto cualitativo; y parece cierto en todos los sentidos: rápidamente se sube, pero con igual o mayor rapidez se baja. Contrariamente a lo que usualmente el mundo concibe como salto, es decir, una elevación del salario, consideración de las gentes, bienes, fama y poder, es necesario contar con la caída, porque desde nuestros primeros años de vida aprendimos que todo lo que sube tiene que caer. Y esta conciencia jamás debería abandonar a aquellos dedicados a tal emprendedurismo personal.
El periodismo amarillista, aquel que pone su énfasis en vender periódicos o aumentar ratings de audiencia a como dé lugar, secuestra a cualquiera, arrastrándolo por el lodo de la desinformación, mala voluntad, mentiras a medias, o totales, y por el desprestigio; y el político, novel o curtido, debería ser consciente de ello en cada momento. Cuántos que no lo han estado han sido hundidos en el desprestigio desalmado de las gentes amantes del cotilleo resultante y del morbo imperante. El diablo viste de seda, seduce a desprevenidos y gana a los vanidosos, coquetos, ambiciosos, incluso a los sensuales, que caminan por sendas que les son extrañas. Es por ello que debemos aprender a vivir con lo que tenemos y mejorar continuamente; en eso consiste la madurez; como leí hace poco: “Si las ranas tuvieran alas no necesitarían saltar para levantar la cola” Vive con lo que tienes, porque el Altísimo Señor te lo dado; si hubiera querido Él verte de político te habría dado las capacidades necesarias, la amoralidad suficiente y las actitudes propias del estilo de vida político; como no ocurrió así, te concedió una vocación, una inclinación o un sueño. A despecho del ruido áspero pero atractivo de ambientes desconocidos, el suave llamado de la vocación nata debería ser escuchado, si no queremos vender el alma en el camino. Siempre es, ha sido y será válido preguntarse: ¿Para qué, porqué y qué quiere Dios de mí?
Los pueblos siempre han garabateado sus historias sobre los intereses políticos de sus líderes y éstos sus pírricos ascensos en compra-ventas de riquezas, prestigio, paz, dignidad y hasta su salud y seguridad. Es preciso recordar que al final de nuestra vida seremos examinados en el amor por Aquel que no puede ser engañado; que no deja de vernos aunque estemos ocultos detrás de caretas o trapos; o mimetizados en las pantallas virtuales que han creado y donde escriben sus galimatías, que traspasan con frecuencia insultante los derechos ciudadanos, especialmente el de mantenerse informados; no dirigidos por cálculos astutos y avidez de gloria y riqueza. El pueblo necesita la verdad y transparencia en todos los temas: el Seguro Social, la limpieza policial, el agua vendida en drones a precios imposibles, el narcotráfico y tantas otras cosas…

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