Buenas Nuevas

“…Escuchaba su Palabra…”

p7tonySalinasAl encuentro de  la palabra… según San Lucas para la Lectio Divina
“…Escuchaba su Palabra…”
(Lc 10,38-42 – XVI Domingo del Tiempo Ordinario)
La escena evangélica de hoy, está descifrada en los personajes femeninos que Lucas hoy nos presenta, bajo el vínculo biológico de la sangre, se trata de dos hermanas: Marta y María. Ambas comparten no sólo la sangre sino también la cultura judía a la que pertenecen y en la cual “la hospitalidad” es un elemento fundamental, tal como lo presenta la primera lectura de hoy (Gn 18,1-18), aunque en la escena parece que a una de ellas se le ha olvidado tan importante acto de afecto fraternal.
El nudo por desatar para la comprensión exacta de esta narración lucana, no hay que buscarlo tanto en las diversas funciones de cada una de ellas, sino más bien, en la actitud de fondo con que ellas se ponen en relación con su actividad. De hecho, María aparece en actitud de “discípula”, “está a los pies de Jesús”, para escuchar y no dejar pasar nada de su mensaje. Lucas describe en esta posición incluso al endemoniado de Gerasa después de la liberación de su mal: él permanecía “sentado a los pies de Jesús” (8,35). No se trata entonces, de privilegiar a María versus su hermana Marta, sino de afirmar la necesidad de base que debe estar presente en todo estado de vida y en toda situación, a saber: la de saber escuchar. Con sobresaliente énfasis de saber escuchar no cualquier cosa, sino la Santa Palabra de Dios. Marta sí que estaba envuelta en el mundo de sus ocupaciones que la mantenían alejada de lo fundamental y enfocada plenamente al mundo de las cosas terrenas, desbocada por ellas. María en cambio descubrió, seguramente, a través, de un proceso interior de búsqueda, su necesidad vital de tener abierto el horizonte del infinito y del espíritu, y esa oportunidad le había llegado en la persona del Maestro de Nazaret, amigo y conciudadano. Por eso, de allí la interpretación dominante de nuestra escena, emblemáticamente centrada en la expresión “la parte mejor” la elegida por María, refiere que es sin duda la “elección mejor”, la que ella ha tomado, porque es respuesta a sus ansias más profundas, de la que no puede escapar o llenar con las banalidades del mundo.
Es más, Jesús afirma que es “la única cosa necesaria”, “y nadie se la quitará”. Un mensaje para los discípulos de ayer y de siempre, que deberán aprender a escuchar lo profundamente necesario: la Palabra de Dios. Se trata entonces, de tener una actitud de mendigo, es decir, con hambre y sed, porque sólo cuando interiormente tenemos hambre y sed de infinito y de profundidad, la Palabra puede llegar a lo más profundo del corazón del hombre y saciarle plenamente. Tener abierto el canal del espíritu hacia Dios y hacia la propia conciencia, se vuelve como indispensable para poder acoger domingo a domingo el Santo Evangelio. Dios nos ayude a descubrir esta necesidad para llegar a ser como María, puesta a los pies de su Maestro.

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