Diócesis Trujillo

Las fiestas patronales invitan a seguir ejemplos de santidad

Las fiestas patronales invitan a seguir ejemplos de santidad
Para nosotros los creyentes, tener por patrón a un santo o santa es saber que trabajamos para el señor Jesús, y que su paga es gracia y fidelidad.
Wilfredo Rivera
wilgabcris@yahoo.es
Corresponsal Semanario Fides
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Por su importancia  Fides  publica textualmente el editorial de Radio Católica la Voz del Pueblo de la Diócesis de Trujillo. He aquí el editorial
El pasado mes de junio, nos ha permitido celebrar la alegría de las fiestas patronales con la feligresía de varias parroquias de nuestra Diócesis de Trujillo.  La parroquia Catedral celebrando a san Juan Bautista.  La parroquia de Bonito Oriental celebrando a los Santos Mártires. La parroquia con sede en Sangrelaya, celebrando a San Pedro y San Pablo.   También en algunas aldeas se han celebrado, como fiesta patronal propia, la de sus santos patronos; por ejemplo San Antonio de Padua el 13 de junio,   y seguiremos, en este mes de julio, celebrando en la parroquia con sede en Sico, a su patrona la Virgen del Carmen.
El pasado marzo en la Mosquitia, Puerto Lempira celebró a san José, y en mayo fue la parroquia de Tocoa quien celebró a san Isidro  y Sabá celebra a Santa Rita de Casia, Balfate celebra a San Esteban, Barra de Patuca, en la Mosquitia, celebra la Santa Cruz.  Sonaguera celebrará a la Virgen de los Remedios el 15  agosto.
¿Qué significado tiene el que cada parroquia esté encomendada al patronazgo de un santo o una santa, o a la Virgen María en cualquiera de las advocaciones con que la veneramos?
En primer lugar, significa que cada comunidad parroquial está invitada a vivir la llamada a la santidad que el señor nos hace a todos.  Es por ello que en cada parroquia se escoge a quien es considerado por toda la Iglesia como modelo de santidad para que nos ilumine con su propio camino e interceda por la comunidad.
Puede ser la santidad de un campesino como San Isidro, o la fidelidad a Dios de San José, esposo de María virgen; puede ser la pureza de alma de Santa Rita de Casia, lo que importa es que somos invitados a seguir, como ellos lo hicieron, el camino de la santidad a la que nos llama Dios.
Como dice la primera carta de san Pedro, capítulo 1, versículos 15 y 16: <<si es santo el que los llamó, también ustedes han de ser santos en toda su conducta, según dice la escritura: sean santos, porque yo soy santo>>
La santidad consiste, pues,  en la perfección del amor; es decir, en amar del todo a Dios y al prójimo.
En segundo lugar, tener como patrono o patrona de la parroquia a un santo o una santa, es una manera de proclamar que el modelo de relaciones en el seno de la Iglesia no tiene nada que ver con las relaciones laborales.
En el mundo empresarial hay muchos patronos que viven de explotar a los empleados e ignorar las leyes laborales.  En la política hay jefes de estado, jefes de partido político y jefes de bancada que se asemejan mucho al  “padrone” de la peor mafia creyéndose dueños de la voluntad de sus subordinados.
Para nosotros los creyentes, tener por patrón a un santo o santa es saber que trabajamos para el señor Jesús, y que su paga es gracia y fidelidad.  Los santos patronos de nuestras parroquias son bienaventurados que en su vida han trabajado y se han sacrificado por la paz y por la justicia, y por eso han heredado el reino de Dios.  Bienaventurados nosotros si nos fijamos en su ejemplo y aprendemos de ellos a vivir el camino de las bienaventuranzas.
En tercer lugar, la fiesta patronal ha de ser verdadera fiesta; es decir, fuente de alegría, convivencia y sana diversión.  En la mayoría de pueblos y aldeas, la fiesta patronal de origen religioso se ha convertido en fiesta popular, en fiesta de todo el pueblo, tanto si es creyente como si es de otra confesión religiosa.
Esto no es malo, pero la presencia de atracciones mecánicas, juegos, competencias deportivas, concursos, etc.  Debe ser controlada por las autoridades municipales.  A veces, el “negocio” que algunas municipalidades pretenden hacer aprovechando la fiesta patronal no corresponde a la autoridad moral con que se espera que actúen.
Si los comités de fiesta patronal que se organizan en la parroquia no lograr hacer entrar en razón a las insaciables autoridades, una vez consultada la feligresía, sería mejor suspender la fiesta patronal.  Pueden estar seguros que también lo aprobará el santo patrón desde el cielo.
En el Documento de  Aparecida, número 258, se valora la piedad popular como espacio de encuentro con Jesucristo.  El papa Benedicto XVI que habló de la piedad popular como <<precioso tesoro de la Iglesia Católica en América Latina>>,  nos invita a promoverla y protegerla.
La riqueza de la piedad popular es que hace que ante el Señor, el pueblo sea mejor pueblo, más unido, más solidario y más confiado hacia quienes conviven como vecinos.  toda esta alegría y esta paz, toda esta convivencia que la violencia del crimen organizado, de las pandillas  y de algunos miembros de la policía nos ha robado, puede irse recuperando a base de darle a la población motivos no políticos ni económicos para encontrarse en la calle y compartir, para divertirse, cantar y bailar.
Que nuestras fiestas patronales sean bendiciones que nos envíen nuestros santos patrones; que todos ellos intercedan ante  el señor Jesús para que él nos siga llenando de su vida en abundancia.
La capilla o templo que hay en su aldea ¿tiene algún santo patrón?  ¿Está dedicada la comunidad católica de su aldea a alguna santa o santo que sean invocados como patrones de la comunidad?
Pues si no lo tienen ¿a qué esperan? ¿No saben que en el cielo hay  una infinidad de santos y santas que tienen muchas ganas de bendecirles e interceder por ustedes ante el buen Dios?
Vaya, pues hermanos: oren, dialoguen, elijan a una santo o santa ¡y preparen la fiesta!

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