Arquidiócesis Kairos Misionero

Desafíos y cambios para las familias

Desafíos y cambios para las familias
Partiendo del capítulo segundo de la exhortación Apostólica Postsinodal Amoris Laetitia (la Alegría del Amor), en este artículo comentamos sobre el individualismo en las familias, y que muchas familias podrían estar atravesando en este momento.

El individualismo este fenómeno ha separado a muchas familias hondureñas, por falta de comunicación entre padres e hijos e incluso entre esposos, paradójicamente en la era de las comunicaciones. Años atrás el individualismo no estaba tan marcado como en estos tiempos, porque antes nos ocupábamos y nos importaba cada miembro de la familia. Los hijos disfrutaban compartiendo una potra en el patio o enfrente de su casa con sus vecinitos, mientras que hoy en día la inseguridad y las nuevas tecnologías nos tienen encerrados en las casas. La vida comunitaria existía, se compartía, se ayudaba y había comunicación entre familias, pero el día de hoy ni sabemos quiénes son nuestros vecinos. ¡Qué ironía! Entre más tecnología nos comunicamos mejor con el exterior, ¡pero no con el prójimo.
El consumismo sin medida en que muchas familias caemos, buscando sentirnos felices cuando consumimos pero que trae consecuencia como: endeudamiento, pobreza, desequilibrio familiar, estrés, cansancio, miedo y vacío. Actuando como robots -contaminados y congestionados por este mundo que a diario nos invita a consumir- llegamos a quedar sin esperanza, quedando atrapados en lo superficial, provocando buscar respuesta falsas en personas que aparecen como magos, hechiceros y pastores prometiendo milagros.

Pero no es así, para cambiar nuestra realidad es importante confiar en Dios y estar dispuesto con docilidad a hacer su voluntad. En FAMISION recomendamos para dejar de ser consumistas e individualistas:
a. Comunicación: conocer mejor a nuestros hijas, hijos y cónyuge, observar más a cada uno, sus aptitudes y gestos, tratando de comunicarse y entenderse mutuamente a pesar del cansancio o del estrés, pero buscando un equilibrio entre todas las situaciones.
b. Tiempo: dedicar a nuestras familias tiempo en cantidad y de calidad.
c. Nuevas costumbres: revisar nuestro comportamiento en la familia y cambiando las malas costumbres por otras que nos unan como familia.
d. Proyectos familiares: buscar proyectos en familia que se involucren todos.
e. Corregir no destruir: hablar con seriedad a nuestros hijos pero sin destruir su dignidad como ser humano e hijo de Dios también, con críticas constructivas para ayudarles a madurar y a valorar los riesgos en su vida.
f. Juegos: Toda familia necesita momentos de entretenimiento y diversión, enseñando al mismo tiempo qué es perder o ganar y cómo afrontarlo, aumentando con ello su autoestima para enfrentar otros retos.
g. Orientación familiar: Si no pueden solos los papás, buscar ayuda profesional (consejero matrimonial o familiar) para solventar problemas en casa.

CLAVES
Diálogo
¿Qué tan individualista crees que eres como esposo, esposa o hijo?
¿Crees que una sociedad como la nuestra es individualista?
¿Alguna vez se han sentido aprisionadas(os) por los problemas familiares?

Compromiso
Si esta situación está ocurriendo en tu familia es importante que tomes conciencia de que no está bien, y hay que comprometerte a;
a. Orar en familia ir a la Eucaristía juntos,
b. Dedicar tiempo unos a otros, tratando de comer o cenar juntos la mayor parte de la semana.
c. Hacer un día a la semana actividades juntos, como visitar a los abuelos, dar un paseo, caminar, jugar, etc., ¡su imaginación es el límite!
d. Cocinar, limpiar, jugar, dormir, platicar… y reír juntos.
e. Celebrar sus logros tanto familiares como individuales, motivándose mutuamente para lograr metas.
f. Cuando haya problemas familiares, evitar discusiones y malas palabras, porque el respeto es un pilar fundamental para una sana convivencia familiar.

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