Choluteca Diócesis

Con nuevo sacerdote clausura Mes de las Vocaciones en Choluteca

Con nuevo sacerdote clausura Mes de las Vocaciones en Choluteca
“El sacerdocio no es una carrera. Es una vocación, una llamada que viene de Dios”: Monseñor Guido Charbonneau
Héctor Espinal
heroes207@yahoo.es
Fotos:  Óscar Rodríguez
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La Diócesis de Choluteca clausuró el Mes de las Vocaciones con una nueva ordenación presbiteral, como es la  del  joven José Casco Álvarez. Dicha ordenación se realizó el  pasado sábado veinte y cinco de junio en la Parroquia San Andrés Apóstol de Orocuina, específicamente en el sector de Santo Domingo de Soledad el Paraíso; así fue el  deseo del ahora padre José Casco, celebrar la ordenación con su gente y en la tierra que le vio nacer.
El Padre José Casco Álvarez actualmente  realizará su ministerio sacerdotal en la parroquia Catedral (Inmaculada Concepción), quien será vicario cooperador y  el encargado de la Pastoral Educativa Diocesana, y en dicha parroquia es  acompañado por los presbíteros Florentino González, Rito Emilio Castillo  y Mamerto Galindo.

BIOGRAFÍA José Casco Álvarez  nació el 15 de marzo de 1984 en Santo Domingo,  Soledad,  El Paraíso, es el quinto hijo de diez hermanos del matrimonio de José Félix Casco Flores  (QDDG), y de Leónidas Alejandrina Álvarez.
Ingresó al Seminario Menor Pablo VI en el año 2003 e inició sus estudios secundarios en el Instituto “José Cecilio del Valle” graduándose de Bachiller en Ciencias y Letras en el año 2005, y en el año 2006 ingresó al Seminario Mayor Nuestra Señora de Suyapa.  Finalizó sus estudios Teológicos en el año 2014. En el año 2015 fue asignado a la Parroquia Catedral, donde fue nombrado para realizar su pastoral. Su ordenación diaconal fue el 5 de diciembre del mismo año.

HOMILÍA MONSEÑOR GUIDO.- Para mí es un gusto ordenar como sacerdote a José Isabel. En esta homilía, me parece oportuno subrayar algunos aspectos fundamentales del sacerdocio que va a recibir nuestro hermano.
Primero, el sacerdote es un hombre consagrado a Dios. No tiene que buscar fuera de Dios la razón de ser de su sacerdocio ministerial. El sacerdocio no es una carrera. Es una vocación, una llamada que viene de Dios: “Ustedes no me eligieron a mí; he sido yo quien los eligió a ustedes”, nos dice Jesús en el Evangelio de San Juan.
Toda tu vida, José Isabel, será consagrada a Dios: en el trabajo y en el descanso, en los días y en las noches, en la salud o en la enfermedad, serás consagrado al Señor para siempre. “Tú eres sacerdote para siempre, a semejanza de Melquisedec” (Salmo 110,4). ¿Y cómo deberás vivir tu consagración al Señor? Jesús mismo nos lo indica: “Permanezcan en mi amor… Ámense unos a otros como yo los he amado…. Son ustedes mis amigos si cumplen lo que les mando… y los preparé para que vayan y den fruto, y ese fruto permanezca”. El amor a los demás, el testimonio de vida y la fecundidad espiritual son algunas características de la vida del discípulo misionero, en particular del sacerdote.
Por ser un hombre consagrado a Cristo, el sacerdote debe ser humilde. Es un hombre tomado de entre los hombres, con sus cualidades y sus debilidades. Alguna vez quizá José Isabel ha dicho en su interior: “No soy digno de ser sacerdote”. Tiene razón.
Nos dice la carta a los Hebreos: “Nadie puede recibir esta dignidad, sino aquel a quien Dios llama, como ocurrió en el caso de Aarón”, (Hb 5,4). El mismo Cristo, aunque es perfecto, recibió el sacerdocio de su Padre Dios. “Así también Cristo no se apropió la gloria de ser sumo sacerdote, sino que se la confirió Dios” (Hb 5,5). Permanecer humilde es una lucha de toda la vida, sobre todo cuando la gente lo alaba a uno.
Además de ser humilde, el sacerdote tiene que ser un hombre misericordioso. Esto no se aplica sólo en el Año de la Misericordia, sino todo el tiempo. En el discurso sobre el monte Jesús nos exhorta a ser misericordiosos como el Padre (cf. Lc 6,36). En la bula de convocación del Jubileo Extraordinario de la Misericordia, el Papa escribe a los sacerdotes: “Nunca me cansaré de insistir en que los confesores sean un verdadero signo de la misericordia del Padre”. El sacerdote debe ser “comprensivo con los ignorantes y los extraviados, ya que también él está lleno de flaquezas” (Hb 5,2).
En la reciente Jornada Nacional de la Juventud en Tocoa, Colón, hubo quince sacerdotes confesando durante muchas horas a cientos de jóvenes. Me acuerdo de un sacerdote recién ordenado que vino a celebrar la misa en el Seminario Mayor y que nos dijo que lo que más le había gustado en sus pocas semanas de ministerio era la confesión y la dirección espiritual. José Isabel, tendrás que recorrer muchas comunidades como sacerdote, pero toma tiempo para escuchar a la gente en la confesión. Sólo el sacerdote puede hacer eso, ningún otro profesional lo puede hacer. Y los feligreses tendrán el consuelo de haber recibido de ti el perdón del Señor. Finalmente un consejo: no te mates en los primeros meses o años de tu sacerdocio. Un recordado formador del Seminario. El padre Juan Tyack, formador de generaciones de sacerdotes, decía a los seminaristas: “El Mesías vino”. Era una invitación a llevar la vida y el ministerio sacerdotal con calma, trabajando duro, pero no agotándose.
José Isabel, con tu temperamento activo, aprende a decir SÍ y aprender también a decir NO. No descuides tu salud y tu vida espiritual por servir al pueblo de Dios. Acuérdate que no estás solo. Contigo hay hermanos sacerdotes, hermanas religiosas y hermanos laicos y laicas que estarán felices de compartir contigo la misión evangelizadora.
Que el Señor te dé la gracia de vivir feliz, fiel y alegre en el sacerdocio! Que Santa María de Suyapa te cuide como madre amorosa! Ella verá tu ofrenda con honda ternura. Calmará tus penas y tus amarguras y ella, entre las reinas, será la más reina de tu corazón.

Amén.

Opiniones
Monseñor Guido Charbonneau
Obispo de la Diócesis de Choluteca
El Reino de Dios debe tener la prioridad en la vida de todo agente de pastoral, y cuanto más en la vida de un sacerdote. Seguir a Cristo para toda la vida es todo un proceso, que implica una primera conversión y una conversión permanente. La renuncia de algo legítimo por el Reino de Dios no nos debe llenar de tristeza sino de felicidad. Es lo que sentimos en las actitudes del Padre José Isabel: su alegría, su disponibilidad, su gusto por las cosas bien hechas, su sentido de la amistad, su vida de oración, son una base sólida para que él cumpla a cabalidad su misión como sacerdote. Jóvenes, les invito a seguir los pasos de Jesús, imitando al Padre José Isabel que se da totalmente a Cristo para llevar a otros a conocerlo y amarlo. Con Jesús no se pierde nada, se gana todo.

José Casco Álvarez
Párroco
Un día de fiesta y este día quiero utilizar las palabras del salmo 115 para expresar todo lo que siento, y repetir como el salmista  “Como pagaré al señor todo el bien que me ha hecho”. y quiero manifestar mi agradecimiento   en primer lugar a Dios y a toda mi familia, luego a los Obispos que he conocido y me han acompañado en todo mí proceso de formación, Mons. Raúl Corriveau, Guido Plante (QDDG) y Monseñor  Guido Charbonneau actual Obispo de nuestra Diócesis  que me acepto y hoy me  ha conferido este ministerio para ponerlo en práctica en esta  diócesis y donde Dios me envíe. Y no quiero terminar sin antes dirigirme a ustedes queridos jóvenes a quienes quiero ofrecer mi ministerio y con quienes he trabajado en la pastoral educativa y juvenil, para que dejen escuchar en su interior la voz de Dios que cada día les está llamando a seguirle, no tengan miedo de acercarse a Dios, no tengan miedo de decirle si, a este Dios que les llama para ser sus discípulos misioneros.

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