Caminar Punto de Vista

La paz que nos deben

p5caminarLa paz que nos deben
Jóse Nelsón Durón V.
A menudo perdemos el sentido de lo vertical, de lo correcto, de lo que es bueno, especialmente lo bueno para todos, que la Iglesia ha llamado el bien común. En efecto, el bien común se nos vuelve a veces esquivo u olvidado por la estridencia morbosa de una sociedad seducida por la sensualidad; y a ello contribuimos todos, en un mundo tan manoseado y frágil. Dijo en una ocasión el Cardenal Rodríguez Maradiaga más o menos así: En Honduras los escándalos duran sólo cuatro días. Es que nos llevan entre escándalos, actuales o “en desarrollo”, con diferencia de minutos; entre temas acomodados según sea la preferencia del comunicador, gobierno, partido, dominadores o grupo que paga la campaña; nos balancean entre campañas subliminales que, como las caretas, esconden intereses inconfesables. Mientras tanto, que vea el pueblo necesitado cómo le hace para sobrevivir, al fin y al cabo termina queriendo ser igual. Las antesalas (lobbies) son para los poderosos, o para hundirnos en una sima insondable de relatividad que logra solamente la inestabilidad de la falsa percepción, en una realidad de mantequilla que se escurre entre los dedos. Es negar el hambre, el dolor y la necesidad de apoyo, medicina, justicia, trabajo y salud, por preferencia de lo inmediato, escandaloso o morboso del momento. Hemos vendido la conciencia momentánea a cambio de fotografías y videos indecentes, golazos, mascotas, frases y actitudes insolentes de políticos; ignoramos el bien común, con la complicidad de los mismos dominados.
El bien común es un concepto que proviene del pensamiento político católico y de su visión social, asentada en la solidaridad. Dice el Catecismo: “Por bien común, es preciso entender “el conjunto de aquellas condiciones de la vida social que permiten a los grupos y a cada uno de sus miembros conseguir más plena y fácilmente su propia perfección” (GS 26, 1; cf GS 74, 1). El bien común afecta a la vida de todos. Exige la prudencia por parte de cada uno, y más aún por la de aquellos que ejercen la autoridad… Comporta tres elementos esenciales: el respeto a la persona en cuanto tal… En segundo lugar, el bien común exige el bienestar social y el desarrollo del grupo mismo. El desarrollo es el resumen de todos los deberes sociales… El bien común implica, finalmente, la paz, es decir, la estabilidad y la seguridad de un orden justo. Supone, por tanto, que la autoridad asegura, por medios honestos, la seguridad de la sociedad y la de sus miembros. El bien común fundamenta el derecho a la legítima defensa individual y colectiva.”
No es extraordinario afirmar que actúan nuestros políticos y poderosos en ocasiones como movidos por falsos sentimientos de culpabilidad, de la misma manera que auto nombrados profetas ostentan pieles de oveja queriendo encontrar oportunidades para imitarlos y para introducirse a fuerza de fingimientos en esas esferas de poder, mientras el pueblo, sediento y hambriento, sólo atina a correr tras el rayo de esperanza atisbado. El bien común dirige hacia la paz; se derrama desde el corazón misericordioso del Cristo crucificado sobre el pueblo también crucificado, que espera con fe la vida nueva que solo el Señor puede darle y que tanto merece. “«La paz les dejo, mi paz les doy», no tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de Tu Iglesia y, conforme a Tu palabra, concédele la paz y la unidad. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos” repite el Sacerdote en el Rito de la Comunión, esperando que esas palabras hagan mella en algunos corazones de roca. Y el pueblo dice: Amén.

A %d blogueros les gusta esto: