Editorial

Editorial del Domingo 3 de Julio de 2016

p4editorialEsfuerzo y esperanza
Hace pocos días se presentó en el seno del Parlamento Latinoamericano y Caribeño (Parlatino) el documento contentivo del informe sobre Desarrollo Humano para América Latina y el Caribe, elaborado por el PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo).
El índice de desarrollo humano es una medida que resume el desarrollo de las personas, y que mide el avance logrado por los distintos países en términos de esperanza de vida; el nivel de vida; alfabetismo y educación. Sirve para determinar si un país es desarrollado, está en desarrollo o es subdesarrollado. Y además, para evaluar el impacto, positivo o negativo sobre la calidad de vida, de las políticas económicas.
A este propósito, es bueno aclarar que los indicadores de actividad económica, por sí solos, no resultan significativos. Lo importante es su efecto sobre el crecimiento de las personas, no sólo de manera individual, sino que el progreso en las interacciones comunitarias. O sea que lo importante es la calidad de vida de la población entera.
Honduras, es un país con un índice de crecimiento humano medio,  y es el más bajo de Centroamérica. Esfuerzo el cual es una señal que aunque se evidencia un crecimiento económico positivo, aún falta mucho que realizar, movidos por una enorme esperanza, en mejorar las condiciones de vida de todos los hondureños.
Y es que una de las conclusiones derivadas del Informe de Desarrollo Humano más reciente  es  que se estima que existe, en América Latina, una población de entre 25 y 30 millones de personas que en este momento, tienen una alta vulnerabilidad de caer en la pobreza. En este grupo están incluidas mujeres y jóvenes, con enormes dificultades para insertarse, sobre todo, en empleos relacionados con el sector de servicios.
De manera que según este informe, la principal amenaza para el crecimiento del continente latinoamericano es la amenaza, para millones de hogares, de recaer en la pobreza.
Por otra parte, según la Comisión Económica para la América Latina, Cepal, ya en el año 2015, el número de pobres en América Latina aumentó en 7 millones, haciendo un total de 175 millones de personas en pobreza (29,2 % de la población), a los que hay que sumar 75 millones de Personas en indigencia (12.4 % de la población). Según datos confirmados del Banco Mundial, en Honduras, el promedio de indigencia es de 19,6%, pero el número total de pobres supera el 60% de los habitantes.
Si bien es cierto que en la última década disminuyó la pobreza en la región, existe el peligro de que muchos que mejoraron su status de vida, vuelvan a caer en situación de carencias, debido a la desaceleración de la economía latinoamericana. Sobre todo por la baja de precio en muchas de las materias primas que se exportan y la falta de empleos.
En conclusión, es necesario mantener un esfuerzo sostenido y una esperanza viva para no desanimarse, sino perseverar en la búsqueda de la inclusión a todos los niveles. A pesar de que Honduras está inmersa en un ambiente violento y corrupto. Donde existe irrespeto y disminución, de los derechos de las personas y de las comunidades.
Para impulsar el respeto a la equidad y la igualdad entre todos los hondureños, se necesita promover e impulsar políticas públicas que fortalezcan la institucionalidad, haciendo a un lado los personalismos e intereses particulares. Reconociendo que sólo mediante la vivencia de valores y principios éticos, morales y religiosos se pueden crear las instancias de consensos, que hagan factible alcanzar el Bien Común.
Así también resulta importante tener el coraje de desmontar estructuras injustas y opresoras, que no permiten una convivencia pacífica entre los ciudadanos. En forma tal que se garantice la igualdad esencial entre las personas y se establezca el imperio de la Ley.
Globalizar la comunión y la fraternidad entre todos los ciudadanos, es la manera más efectiva de fortalecer el desarrollo humano, pues sólo así se pueden crear las posibilidades para que la política, la economía y la vida social, se conviertan en espacios de oportunidades para todos los ciudadanos. Todo esto demanda una fe esperanzada sostenida solidariamente, a lo largo del tiempo que sea necesario para transformar la calidad de vida de la población.
Recordemos las palabras del Señor Jesús: “Conoceréis la Verdad….y la Verdad os hará libres”.

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