Diócesis Trujillo

Un profesor cautivado por la misión, que trabaja de Obispo

Monseñor Luis Solé Fa
Un profesor cautivado por la misión, que trabaja de Obispo
Un catalán de nacimiento, que dejó su tierra hace más de 40 años y que hace 11 años fue elegido Obispo de la diócesis más grande de Honduras, nos cuenta sus alegrías y tristezas en esta ardua labor evangelizadora.
Texto y fotos: Eddy Romero
emromero@unicah.edu
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Aquellas tierras que contemplaron la primera Eucaristía en suelo americano, han sido el hogar de un misionero vicentino catalán, que dejo su tierra hace más de 40 años siguiendo el mandato que el Señor Jesús había puesto en su corazón, llevar el Evangelio a los lugares más recónditos del mundo.
Proveniente de una familia numerosa de siete hijos, que siempre se caracterizó por ser una familia unida y muy cercana a la Iglesia, aquel muchacho bautizado con el nombre de Luis, había decidido ser profesor de educación primaria, pero luego de algunos años, fue seducido por las palabras de Jesús, que lo inquietaba a evangelizar más allá de sus fronteras. Inició su camino vocacional con la congregación de San Vicente de Paúl. Aquel 30 de abril de 1968, fecha en que ingresó a esta congregación cambiaría la vida de aquel humilde profesor de Tarragona. Seis años después era ordenado sacerdote de manos de Monseñor Josep Pont i Gol, Arzobispo de Tarragona de aquel entonces. Después de ordenado queda de itinerante en las diferentes casas de la Congregación de la Misión de la Provincia de Barcelona, España. Pero en 1976, llega por primera vez a Honduras, a una experiencia pastoral en la parroquia San Vicente de Paúl, en Puerto Cortés y en la Mosquitia. Fueron dos años que marcaron el rumbo vocacional de aquel joven sacerdote.
En 1979 vuelve a Honduras y realiza  varios proyectos en la Diócesis de San Pedro Sula, que en aquel entonces abarcaba toda la Costa Norte de Honduras. Cabe resaltar que es uno de los iniciadores de la Campaña Infantil que se promueve en el país, así como la experiencia de Juventudes Marianas Vicentinas (JMV). Luego de varios años, sirviendo en diferentes parroquias y con diferentes cargos en la diócesis, es enviado en el año dos mil a la parroquia Santa Cruz en Barra Patuca en la zona de la Mosquitia. Ya siendo diócesis esta zona, es nombrado en 2002 Vicario Episcopal de esta Iglesia particular por Monseñor Virgilio López, primer Obispo de la nueva Diócesis de Trujillo. Tras un accidente trágico ocurrido en 2004, en donde perdió la vida Monseñor López, la diócesis queda con sede vacante y se nombra un administrador diocesano, mientras el Pontífice elegía un nuevo pastor para esta grey. Un año después, mientras trabajaba como misionero en la “amazona” hondureña, fue ordenado Obispo de Trujillo. Desde ese momento, han pasado 11 años de ardua labor.Se caracteriza por ser una persona con una gran capacidad de síntesis y de planificar a nivel de acción pastoral en todos los campos.

DOLOROSO.- En palabras de Monseñor Luis, su nombramiento como obispo, fue una experiencia dolorosa. “porque siendo miembro de esta diócesis, vivir la muerte de Monseñor Virgilio López, resultado de un accidente de vehículo fue doloroso, él era una persona muy cercana, entrañable, un gran pastor”.
“Fue algo que no resultó tan agradable en el sentido que fue fruto de esa muerte, que fui llamado al obispado, pero lo viví con mucha emoción porque lo sentí como seguir siendo un misionero en esta diócesis y eso ha hecho que mi labor yo la viva con mucho gozo” afirmó Solé.
Asimismo, al momento de asumir este reto, el obispo catalán dijo que lo hizo preocupado, “está diócesis es la más grande de Honduras en extensión territorial, es incluso más grande que El Salvador, lo cual quiere decir que los sacerdotes tienen una tarea inmensa de recorrer  muchos kilómetros”.
Las condiciones en que se encuentra el territorio, son otra de las dificultades que encontró Solé al momento de asumir este gran reto; la dificultad para llegar de un lado a otro; “el deterioro de la única carretera pavimentada que tenemos, ni hablar de cómo se tienen que trasladar los misioneros que están en la Mosquitia, prácticamente todo es por medio fluvial, de ríos, etc.”.
“Es una zona bastante abandonada, ya no digamos el abandono de la zona de Gracias a Dios, unaapatía que duele porque son muchas décadas; bueno desde el año 59 es que hay presencia oficial del Estado de Honduras en el departamento de Gracias a Dios, antes era tierra de nadie, sólo de los misquitos; entonces sí es un poco lamentable ver que no hay en los gobiernos una preocupación por un desarrollo más homogéneo del país. Hay zonas que se desarrollan, que se cuidan, pero hay otras que no” afirmó Solé.
Para nadie es un secreto que entre La Mosquitia y La Ceiba, pasando por Sico y Tocoa, se encuentra el corredor teñido con la blanca cocaína más grande del país. Encerrada Honduras en el muro de la impunidad, los departamentos de Colón y Gracias a Dios son tierra donde impera la ley del más fuerte, o más bien, son tierra sin ley.

SACERDOTES.- Otra de las grandes dificultades que se encontró Monseñor Solé al momento de asumir y que al día de hoy persiste es la escasez de sacerdotes. Por una parte, “los sacerdotes para atender bien a las comunidades tan dispersas, pero hay que tratar de atenderlas a todas. Eso hace más difícil la labor. Sumado a la escasez de sacerdotes, sólo tenemos 18 y la colaboración de algunos sacerdotes jesuitas, vicentinos y franciscanos”.
“Es como un círculo vicioso; porque debido a que hay pocos sacerdotes, no podemos atender de lleno el trabajo de Pastoral Vocacional, para ver si surgen nuevos sacerdotes y porque no hay trabajo de Pastoral, no vemos que hayan más sacerdotes en la Diócesis; a Dios gracias está terminando un joven este año, el cuarto año de Teología y en un año aproximadamente tendremos un nuevo sacerdote, pero es tan poquito porque lo antes mencionado de parroquias muy extensas que necesitarían por lo menos dos o tres sacerdotes en cada una de ellas. En la práctica sólo es un sacerdote por parroquia. Sólo los religiosos son varios”.
“Si  un sacerdote quiere visitar regularmente las aldeas, ya se le va el mes completo, no tiene tiempo para otra cosa, es muy duro y duele por eso, porque veo el esfuerzo de los sacerdotes, no les puedo pedir más porque no podemos más, entonces a uno le duele un poquito que a nivel de Iglesia mundial, no exista, no sea posible como una distribución un poquito más justa y no me da pena usar la palabra, es una cuestión un poco de falta de justicia dentro de la Iglesia, que haya diócesis con mucho clero y diócesis que sufrimos por no tener suficiente clero, es un desequilibrio y una cierta injusticia en el seno de la Iglesia”.
“Yo sé que los católicos lo podemos comentar y lo podemos hablar con confianza porque amamos a nuestra Iglesia, pero también es difícil. Yo he intentado con algunas diócesis de El Salvador, pedir ayuda, con alguna diócesis no ha sido posible, no han terminado de encajar los sacerdotes en nuestra realidad, ahora tenemos la esperanza que un sacerdote salvadoreño si quiera acompañarnos y quedarse a trabajar con nosotros, pero tampoco es fácil. Incluso las diócesis que están sobradas de clero, tampoco comparten demasiado el poder ayudar a Diócesis que están más escasas, pero es una realidad que la tenemos que aceptar”.

ALEGRÍAS.- En estos años, no todo ha sido tristezas por estas condiciones, son muchas las alegrías que este obispo ha tenido. Con una gran habilidad  para la formación y dirección de retiros, aficionado por  la música y con gran capacidad para ejecutar la guitarra, “las alegría son muchas, interminables; cada vez que nos reunimos, ver la ilusión, las ganas de trabajar, cada vez que en un problema vemos un poco la luz  que el Espíritu Santo nos permite tener; cada vez que los poquitos sacerdotes que se han podido ordenar ha sido una alegría muy grande. Ver el trabajo de personas que colaboran con esta diócesis como son las hermanas franciscanas y las hijas de la Caridad, todo eso es signo que el Señor nos bendice mucho y esa es la fuente principal de nuestra alegría; otras cosas no las necesitamos para estar alegres, nos basta con eso”.
“Aunque he mencionado varias veces la escasez de sacerdotes, quizá no es mi principal anhelo, lo que yo siento, es que entendamos el papel de la Iglesia en este mundo,espero que la Iglesia Católica sepa mostrar al mundo, al que cree y al que no cree, al que se queda y al que se va, que realmente el Señor nos va diciendo a través de su palabra como situarnos ante un mundo que necesita ser salvado aunque no lo sepa”.

COMIDA Y BEBIDA PREFERIDAS
¿Algún platillo en específico?
Cualquier cosa, yo le decía a mucha gente que me invita a comer, me preguntan qué quiere comer; es que mire, en mi familia de pequeño jamás me preguntaron que quería comer, mi Mamá sacaba la comida que hacía y nos la comíamos; me fui al Seminario y ya se imagina que en el Seminario nunca te preguntan qué quieres comer; a estas alturas como voy a tener preferencia, no las tengo, lo que me dan eso me como.
¿Alguna Bebida?
Todas, evito las que tienen mucho gas o algunos  refrescos que no convienen, ya por la edad y motivos de salud, he visto que si hay que ser bien escasos en consumir bebidas con mucho gas o artificiales. Lamento que tengamos tanta fruta tropical y que no haya la costumbre en las familias de acompañar las comidas con frescos naturales que son riquísimos y muy nutritivos.

En corto
Pensamientos de Monseñor Luis Solé Fa, Obispo de la Diócesis de Trujillo
HONDURAS
Un país maravilloso, bendecido por Dios de una manera extraordinaria, muy mal administrado, empobreciéndose por esa mala administración y con la posibilidad de levantar cabeza.
DIÓCESIS
Una bendición de Dios, un espacio donde el Señor camina y suda todos los días al lado de la gente pobre y que espera ver signos en toda la Iglesia, de que los pobres son nuestra opción principal.
VICENTINOS
Desde el año de 1910, los misioneros vicentinos son una bendición maravillosa y creo que San Vicente de Paúl estaría contento y satisfecho de ver la forma cómo trabajamos.
SOLÉ
Un obispo que ya está un poquito viejito pero que tiene ganas de trabajar, eso sí, con mucha ilusión y un gran deseo de trabajar por este pueblo, esta patria y esta Diócesis.

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