Buenas Nuevas

“….Primero ir a… ”

p12tonyAl encuentro de  la palabra… según San Lucas para la Lectio Divina
“….Primero ir a… ”
“….Primero ir a… ” (Lc 9,51-62 – XIII Domingo del Tiempo Ordinario)
La categoría “camino” en la obra de Lucas (Evangelio y Hechos de los Apóstoles) aparece en función de los grandes personajes y de su obra. El “camino del Señor”, es el centro de su obra. María, modelo del creyente, se puso en camino con prisa (Lc 1,39), Jesús crea el camino de Dios (Lc 20,21), de la paz (1,79), de la vida (Hch 2,28). De esta referencia al camino que Jesús recorre hacia su pascua, el Evangelio de hoy nos habla. Con la frase: “Al llegar el tiempo de su partida de este mundo, Jesús se dirigió decididamente hacia Jerusalén”, los especialistas siempre han considerado aquí un versículo fundamental en toda la estructura del tercer evangelio. Notemos algunos datos dentro de la frase. Lucas inaugura aquí esa larga marcha de Jesús hacia Jerusalén que terminará diez capítulos después (capítulo 19), ocupando así el corazón de todo el evangelio lucano. Cómo podemos advertir, no se trata de un recorrido solamente geográfico y espacial, sino ante todo espiritual y teológico, el destino es el desenlace final de la vida del Mesías, allí donde se completa su vocación y la muestra de plena divinidad, escondida en la humanidad de su ser. Pero lo más importante de esta frase es cuando menciona la gloriosa ascensión que sellará el Evangelio y todo el itinerario terreno de Jesús: en efecto, el término griego traducido con “ser quitado del mundo” significa literalmente “la asunción” en Dios.
Por eso el Evangelio según san Lucas en diez capítulos (del 9,51 hasta el 19,27) estará marcado por una “larga marcha” de Cristo hacia Jerusalén. Y con esta señalación, no olvidemos que será en estos diez capítulos, que Lucas reconstruirá los recuerdos más originales de conocimiento de Jesús, tal cómo haría un artista al pintar desde su memoria el rostro de un conocido, que quiere que conozcamos.
Por otro lado, Lucas recuerda el paso de Jesús por el pueblo samaritano, comunidad hostil a los hebreos, descendientes de los colonos deportados aquí por Asiria en el momento de la caída de Samaría en 721 a.C., y mezclados racialmente con los últimos israelitas sobrevivientes allí. Bajo ese marco, Lucas nos regala una de esas tantas “lecciones” de Jesús. Aunque no quieran recibirlo, Jesús les enseña a sus discípulos, el camino de la misericordia, opuesto al de las maldiciones y el castigo.
Y, caminando más adelante Jesús, dará nuevas “lecciones”, todas unidas por el hilo conductor del verbo “seguir”. Así el evangelista nos lleva al tema del seguimiento de Jesús y del discipulado. Lucas lo traza según dos rasgos muy personales y sugestivos. Por una parte, el seguir a Cristo supone un radicalismo en la separación; debe ser un corte total, representado a través de los ejemplos paradójicos del funeral del padre y de la despedida prohibida a sus discípulos. Claramente no es que Jesús quiera impedir actos de indiscutida humanidad; sólo quiere, con un lenguaje encendido y colorido, demostrar que no se puede tener ni siquiera un pie en el pasado, sino que se debe tender siempre al futuro del reino de Dios. El decir, incluso pensar, “déjame primero ir a”, es impensable para los que quieran seguir a Jesús, al contrario el discípulo, con la radicalidad con la que Él mismo Jesús ha vivido su relación y misión de Enviado del Padre, es el “patrón” de conducta que orienta la brújula de destino para quien se dispuso a seguirlo.

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