Editorial

Editorial del Domingo 19 de Junio de 2016

p4editorialEl derecho fundamental
La Constitución de la República garantiza a los hondureños, y a toda persona que resida en el país, su derecho a la inviolabilidad de la vida. La defensa de la vida humana se reconoce como el primer derecho, el más fundamental, por ser aquel sobre el cual descansan los demás derechos de la persona humana.
Desgraciadamente, en el mundo actual, influenciado por la “cultura del descarte”, ha llevado a relativizar el inmenso valor que tiene la vida humana. De esa concepción minimizada de la existencia humana, es que surgen los conflictos armados, las masacres y los asesinatos cotidianos, que existen actualmente en todos los continentes y naciones.
Cada nuevo día., en los medios de comunicación y en las redes sociales, se nos informa de los diferentes actos terroristas que provocan muertes masivas, en distintas latitudes.Un hecho reciente con cobertura mediática abundante fue la masacre ocurrida la semana pasada, en un Bar de Orlando, Florida, con saldo de 53 muertos y más de 50 heridos.
El buscar la defensa de la vida humana, para sí y para los miembros de la propia familia, han producido el inmenso flujo de refugiados africanos y orientales que buscan asilarse en las naciones europeas. Así como la corriente migratoria de hondureños, de todas las edades, que salen del país escapando de la vorágine de la violencia, que se ha vuelto consuetudinaria en distintas regiones de la geografía hondureña.
En efecto, la actividad criminal de bandas juveniles, narcotraficantes y extorsionadores constituyen una seria amenaza para preservar la seguridad individual y colectiva de los ciudadanos. Cada hondureño correel latente peligro de que pueda perder la vida, por estar “en el lugar equivocado, en el momento inoportuno”.
A mayor abundamiento, ahora surgen en Honduras, grupos que quieren promover el aborto y la eutanasia. Desconociendo que la vida humana, es un regalo de Dios, y  que solo Dios tiene el derecho a disponer de ella.
Ya se ha dicho hasta la saciedad, que esta violencia, es el resultado de los altos niveles de pobreza y exclusión que abaten a la población hondureña. Que las fuentes de trabajo existentes, no tienen capacidad para captar segmentos significativos de la población económicamente activa. Que hay un desempleo masivo que afecta sobre todo, a los jóvenes que están entrando al mercado de trabajo cada año. Que urge atraer nuevas inversiones.
No es un problema que pueda tener una solución a corto plazo. Pues la modificación
de la estructura del sistema económico, los consensos políticos y los cambios sociales, requieren de espacios de tiempo, a mediano y largo plazo. Pero sobre todo, demandanuna voluntad política colectiva, de buscar y encontrar acuerdos entre todos los sectores que conforman la nacionalidad, sobre todo en lo referente a la definición e implementación de políticas públicas, orientadas a la búsqueda del Bien Común.
Corresponde a los ciudadanos comprometidos con el progreso de Honduras, identificar y luchar contra las causas estructurales que producen la violencia insensata, que perturba la convivencia armónica en la sociedad, y que impide que la mayoría de la población tenga una vida de calidad.
Es preciso reconocer que la sociedad entera, con sentido solidario, debe asumir la responsabilidad de proteger la vida de los más débilesAquellos que son los más necesitados en la sociedad,:los enfermos, los niños, los jóvenes, las madres abandonadas y los ancianos. Es una labor que corresponde al gobierno, alcaldías y sociedad civil, que en forma coordinada tienen que velar por el bienestarde los más frágiles e indefensos.
En conclusión podemos afirmar que siendo la persona humana hecha a imagen y semejanza de Dios, es importante resaltar lo expresado por el Papa Francisco: “la vida humana es siempre sagrada, válida e inviolable, y como tal debe ser amada, defendida y cuidada”.
La familia es el lugar donde se inicia la vida y es la escuela donde se aprenden los principios  y valores, que ayudan a promover la dignidad humana y respetar los derechos inalienables de toda persona, principiando por el derecho primario de la inviolabilidad de la vida.
Lo más importante es recordar que la vida humana, tiene un valor trascendente. Es decir, una etapa temporal que es preciso cuidar, para luego  vivir en la eternidad.
El Señor Jesús sobre el valor de la vida expresó: “Pues ¿de qué le sirve a uno ganar el mundo entero, si pierde la vida eterna?.

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