Diócesis La Ceiba

Festival de la Madre Tierra

Festival de la Madre Tierra
“Felices los Misericordiosos que cuidan y defienden a la Madre Tierra” fue el lema motivacional en el Festival Diocesano que por el Año Jubilar de la Misericordia llevado a cabo el domingo 5 de Junio, Día Internacional del Medioambiente.
Dania Velázquez
dania.mcmm@gmail.com
Fotos Geovany Espinoza
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“Felices los Misericordiosos que cuidan y defienden a la Madre Tierra” fue el lema motivacional en el Festival Diocesano que por el Año Jubilar de la Misericordia llevado a cabo el domingo 5 de Junio, Día Internacional del Medioambiente.
Participaron más de 1,500 personas de casi todas las parroquias de la diócesis de La Ceiba (exceptuando Roatán).
Varias parroquias se convocaron desde las  7:30 de la mañana para salir en caminata a las 8:20,  hora en la que Monseñor Miguel Lenihan OFM,  hizo la oración de salida, con el Canto de las Creaturas de San Francisco de Asís. Al paso de la caminata las personas traían consigo bolsas plásticas para ir depositando la basura que en el trayecto fueron recogiendo con la consigna “por donde pases deja limpio”.  
Los puntos de salida fueron tres: de la Gasolinera de Santa Marta de donde venía el contingente más grande, las parroquias de Mezapa Tela, Arizona, Esparta, San Juan Pueblo, Masica, San Francisco y San José Esposo. El segundo punto de salida fue del puente de Saopin, las parroquias de Jutiapa, San Antonio María Claret, Roatán y El Sauce; el último punto de salida fue del centro de La Ceiba en el conocido punto de la “Cruz del Perdón” de donde salieron San Isidro y La Natividad.
El primer contingente en llegar fueron San Isidro y la Natividad, enseguida las parroquias que venían del Saopin y finalmente quienes salieron de Santa Marta. El punto de reunión fue las Canchas de Futbol de la colonia el Sauce en donde el Festival se llevó a cabo. Desde las 9 de la mañana a las 5 de la tarde y los asistentes disfrutaron de presentaciones talentosas de la Pastoral Juvenil, testimonios, talleres y una conferencia magistral cerrando con la Eucaristía. Durante el día las pastorales y movimientos ofrecieron bocadillos y almuerzos, haciendo del día un ambiente familiar, cercano y alegre, que coincidió en la urgencia de cuidar los Bienes de la Creación y ser corresponsales frente al don y tarea de cuidarlos y defenderlos. Cerca del final de la Eucaristía y del Festival llegó la lluvia, MonseñorLenihan agradeció a Dios y a la hermana agua por su presencia, se dio la bendición y las gracias por ser parte de esta actividad, en 15 minutos los buses llegaron y los asistentes regresaron a sus hogares, con bien gracias a Dios.

Misericordia desde la  Casa Común “María, la madre que cuidó a Jesús, ahora cuida con afecto y dolor materno este mundo herido” (no.241 “Laudato Si”)

“Misericordia desde la Casa Común”
Respondiendo a la invitación urgente que hizo el Papa Francisco en su Encíclica “Laudato Si”  a un nuevo diálogo sobre el modo como estamos construyendo el futuro del planeta, y en la que dice “necesitamos una conversación que nos una a todos, porque el desafío ambiental que vivimos, y sus raíces humanas, nos interesan y nos impactan a todos”;y motivados por el año Jubilar de la Misericordia Monseñor Miguel Lenihan en reunión con el presbiterado y la Vida Consagrada designaron un equipo que incluyera algunos laicos y laicas de ciertas pastorales que anualmente tienen jornada diocesana, para que organizara y llevara a cabo un Festival de La Madre Tierra, con carácter festivo, y de conciencia, en el que se compartiera también la realidad  de la diócesis frente a las amenazas que los Bienes de la Creación y las comunidades años atrás está enfrentando.
Es por ello que la primera ponencia se tituló “Misericordia desde la Casa Común” a cargo del Padre Cesar Espinoza CMF de la Parroquia NuestraSeñora del Pilar, Arizona, quién hizo conciencia retomando al Papa Francisco que si en  verdad queremos construir una ecología que nos permita sanar todo lo que hemos destruido, puede ser dejada de lado, tampoco las y los cristianos deben dejar de pronunciarse con su propio lenguaje, y exigir de los medios de comunicación católicos y en nuestras parroquias análisis de la realidad, y tocar temas de políticas y cuidado de los Bienes de la Creación que nos competen en congruencia Católica. También invitó a ser más concientes e involucrarnos más como feligreses en estas realidades que atañen a nuestras familias.

“Conversión Ecológica”
Por la mañana también se realizaron cuatro talleres para una “conversión ecológica” con los temas de “Monocultivos y Transgénicos” e “Hidroeléctricas” a cargo de Pastoral Social Cáritas; también “Minería” y “Manejo de Desechos” a cargo del Equipo de Reflexión e Investigación y Comunicación jesuita el “ERIC”. En dichos talleres se presentó el problema particularmente serio de la calidad del agua disponible para los pobres, que provoca muchas muertes, y el acaparamiento de la misma por unos cuantos; los procesos de defensa y  cuidado de agua y de las tierras frente a las imposiciones de hidroeléctricas y proyectos mineros.  Se presentó también el tema del consumismo como “mientras más vacío está el corazón de la persona, más necesita objetos para comprar, poseer y consumir” dirá el papa Francisco en la Laudato Si” y el uso de esos objetos después de usarlos o consumirlos, en los que varias personas se vieron interesadas en el reciclaje.

Jóvenes Renovando la Creación  La Pastoral Juvenil tuvo seis presentaciones en las que se incluyó una danza moderna y dos folklóricas de San Juan Pueblo y Arizona, un drama futurista “Año 2150” de Mezapa que presentaba un escenario desolador por la ausencia de árboles y escases de agua y oxígeno,  una poesía a la Madre Tierra “Soy Naturaleza” de San Juan Bautista, y un bello canto inédito “Gracias a tu Amor” sobre el cuidado de la Vida que incluía un rap ingenioso de la parroquia del Sauce. De esas presentaciones, al finalizar el día se eligió para representante a nivel nacional la danza moderna a cargo de la Pastoral Juvenil de la parroquia de la Natividad de Nuestro Señor Jesucristo, que presentaba la realidad de los privados de libertad.

Testimonios “Todo el universo material es un lenguaje del amor de Dios, de su desmesurado cariño hacia nosotros. El suelo, el agua, las montañas, todo es caricia de Dios” (Laudato Si) es lo que en el testimonio de la Misionera Cordimariana (MCM) Dania Velázquez transmitió de viva voz y con un número de danza contemporánea. También la hermana Prudencia Rivera de Jutiapa con alegría compartió su testimonio de catequista desde joven, don de servicio y entrega amorosa, y la hermana Lesly Castro desde Arizona compartió con canto y sencillez profunda el trabajo en Comunidades Eclesiales de Base.
Antes de la Eucaristía de cierre del Festival Monseñor Lenihan regaló tres árboles por parroquia otorgándoles un nombre de algún santo (a), mártir (es) o personas activas (sacerdotes-religiosas-laicos) de la diócesis para que fuesen sembradas con particular cuidado y comenzaran un pequeño huerto familiar en sus hogares.
“La tierra, nuestra casa, no debe convertirse endepósito de porquería”
En la homilía Monseñor Miguel Lenihan OFM, hizo un llamado a la conciencia de los presentes en la importancia de no soltar el tema y llevarlo a nuestras casas y parroquias, no solo a hablarlo sino a trabajarlo pues “la tierra, nuestra casa, la diócesis, Honduras, no debe convertirse en depósito de porquería” dijo retomando al Papa Francisco.  Subrayó a modo de conclusión del Festival la importancia de seguir luchando y defendiendo la Madre Tierra y frente a proyectos que no son pensados ni ejecutados integralmente y que dañan la vida humana y los bienes de la creación. El cuidado del agua, el uso adecuado de los bienes y evitar hacer mucha basura por nuestro gran consumismo fueron una de los consejos que hizo monseñor en la homilía recordándonos nuestra herencia como hijos e hijas de Dios y por lo tanto de protección y cuidado de la vida toda.
En la Eucaristía estuvieron16 sacerdotes concelebrantes  de todas las parroquias de la diócesis junto a Monseñor Lenihan y mil quinientos católicos y católicas que participaron en una celebración llena de signos preparados por las Pastoral Vocacional y las Comunidades Eclesiales de Base, por la alegría del canto del Coro de la Sagrada Familia y la música de la Pastoral Garífuna, además de la participación en la liturgia de la Pastoral Penitenciaria, Catequesis y Liturgia. Con broche de oro cerró la madre naturaleza al comenzar a lloviznar antes de la consagración y luego se soltó un gran chubasco  cuando  los y (as) participantes emprendieron el viaje de regreso.

El dato
Una enseñanza
Al paso de la caminata las personas traían consigo bolsas plásticas para ir depositando la basura que en el trayecto fueron recogiendo con la consigna “por donde pases deja limpio”.

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