Diócesis La Ceiba

Festival de la Madre Tierra

Festival de la Madre Tierra

“Felices los Misericordiosos que cuidan y defienden a la Madre Tierra” fue el lema motivacional en el Festival Diocesano que por el Año Jubilar de la Misericordia llevado a cabo el Día Internacional del Medioambiente.

Texto: Dania Velázquez
Fotos: Geovany Espinoza

dania.mcmm@gmail.com

Con la participaron de más de 1,500 personas de casi todas las parroquias de la Diócesis de La Ceiba, se realizó recientemente el Festival de la Madre Tierra, en el marco del Día Internacional del Medioambiente.

Se convocó a las parroquias desde las siete de la mañana para salir en caminata alrededor de las 8:20, hora en la que Monseñor Miguel Lenihan OFM, hizo la oración de salida, con el Canto de las Creaturas de San Francisco de Asís. Al paso de la caminata las personas traían consigo bolsas plásticas para ir depositando la basura que en el trayecto fueron recogiendo con la consigna “por donde pases deja limpio”.

Los puntos de salida fueron tres: de la gasolinera de Santa Marta de donde venía el contingente más grande, las parroquias de Mezapa Tela, Arizona, Esparta, San Juan Pueblo, Masica, San Francisco y San José Esposo. El segundo punto de salida fue del puente de Saopin, las parroquias de Jutiapa, San Antonio María Claret, Roatán y El Sauce; el último punto de salida fue del centro de La Ceiba en el conocido punto de la “Cruz del Perdón” de donde salieron San Isidro y La Natividad.

El primer contingente en llegar fueron San Isidro y la Natividad, enseguida las parroquias que venían del Saopin y finalmente quienes salieron de Santa Marta. El punto de reunión fue las canchas de fútbol de la colonia el Sauce en donde el Festival se llevó a cabo. Desde las nueve de la mañana hasta las cinco de la tarde. Los asistentes disfrutaron de presentaciones talentosas de la Pastoral Juvenil, testimonios, talleres y una conferencia magistral cerrando con la Eucaristía. Durante el día las pastorales y movimientos ofrecieron bocadillos y almuerzos, haciendo del día un ambiente familiar, cercano y alegre, que coincidió en la urgencia de cuidar los bienes de la creación y ser corresponsales frente al don y tarea de cuidarlos y defenderlos. Cerca del final de la Eucaristía y con ella del Festival llegó la lluvia. Monseñor Lenihan agradeció a Dios y a la hermana agua por su presencia, se dio la bendición y las gracias por ser parte de esta actividad, en 15 minutos los buses llegaron y los asistentes regresaron a sus hogares, con bien gracias a Dios.

En nuestra próxima edición impresa, encuentra un amplio reportaje sobre este acontecimiento.

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