Arquidiócesis

“Hablemos misericordia”

“Hablemos misericordia”
“El don de lenguas es precisamente el que une, edifica, crea comunión e identidad  de unos con otros, como un vehículo de fraternidad…Usemos este don, no para hablar hebreo, griego, hitita ni arameo sino para hablar misericordia” Monseñor Juan José Pineda
Texto y fotos: Eddy Romero
emromero@unicah.edu
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La parroquia Espíritu Santo de esta capital conmemoró recientemente su fiesta patronal el día de Pentecostés. Después de una intensa novena, los feligreses estuvieron durante toda la noche previa al día del Espíritu Santo alabando y adorando a Dios.
Comenzaron  con la animación del Ministerio Aroma, luego tuvieron la presentación de la obra “Discípulos de Emaús” a cargo de la Pastoral Juvenil de esta parroquia. También hubo participación de los seminaristas, con un tema sobre el Espíritu Santo y la vocación. En la madrugada, cabe resaltar la presencia de Jesús Eucaristía en una Hora Santa muy especial. Hubo tiempo para la danza al Espíritu y sobre todo, la sanación espiritual de cada persona allí presente. Al anunciarse el alba, se realizó el Rosario de la Aurora, con el cual se preparaba a la feligresía para la Eucaristía en honor al Espíritu Santo.
Cuando el reloj marcaba las siete de la mañana con treinta minutos, el olor a incienso anunciaba el inicio de la celebración eucarística, presidida por Monseñor Juan José Pineda, Obispo Auxiliar de Tegucigalpa.
Los cantos al Espíritu Santo no se hicieron esperar, la gente aplaudía, daba vivas al Paráclito, invocaba su presencia, mientras la procesión terminaba de llegar al presbiterio. Revestidos de color rojo, Monseñor Pineda y el padre Miguel Cervantes, párroco de esta comunidad,  besaban el Altar y disponían todo para los ritos iniciales.

TESTIGO DE PENTECOSTÉS
En el momento, que las campanas sonaban anunciando el himno de Gloria, Monseñor Pineda presentó a la gran invitada, la venerada imagen de Santa María de Suyapa, que anduvo acompañando al Obispo durante una misión por la Montaña de la Flor.
La sorpresa fue grande por los fieles, que inmediatamente empezaron a aplaudir y dar vivas a la Patrona de todos los hondureños. “Porque la Virgen estuvo presente el día de Pentecostés, hemos querido traer este día la imagen de la Virgen (de Suyapa), a esta parroquia y a toda la Arquidiócesis a través de los medios de comunicación de la Iglesia que nos acompañan” dijo emocionado Pineda.
Hubo personas que lloraron de emoción, porque la Virgen les acompañaba, algunos sacaban los celulares para tener alguna imagen de la Morenita y todos ponían bajo su intercesión las intenciones de su corazón.
Al finalizar la Eucaristía, otra gran sorpresa; ya que Monseñor mostró la imagen de la Virgencita, sin el tradicional vestido que regularmente le recubre. Explicó que al ser tan pequeña, muchos nunca le han conocido de esta manera y que era un regalo del Espíritu Santo, contemplarla de esta manera.

MENSAJE
En la homilía, Monseñor Juan José hablo del don de lenguas, conocido como la capacidad de hablar otros idiomas, especialmente lenguas antiguas. Él dijo que “el don de lenguas no es simplemente hablar lenguas antiguas” sino hablar el lenguaje del amor.
“En aquellos tiempos había una lengua común, que todos podían entender, Dios.Dios que está con nosotros y nosotros queremos estar con Él. A aquellos hombres  y mujeres se les notaba Dios, como se les nota a ustedes” afirmó.
“El don de lenguas muchas veces se ha entendido como hablar otros idiomas u otras lenguas en algunas asambleas, cosa que yo lo respeto, pero fíjense que en el Año de la Misericordia quisiera hacerles a ustedes la propuesta que todos tuviésemos el don de lenguas sin necesitar la lengua” dijo.
El prelado hondureño aseveró que “lastimosamente, el órgano de nuestro cuerpo que más problemas le da a Honduras, es la lengua, porque con las calumnias, las murmuraciones, los chismes que van y vienen hacemos tanto daño. Resulta que en este relato que acabamos de escuchar, el don de lenguas es precisamente el que unió, edificó, creo comunión e identidad  de unos con otros, como un vehículo de fraternidad”.
“Incluso nos gloriamos de decir con nuestra lengua que si no piensas conmigo, como yo; eres mi enemigo, la lengua es motivo de enemistad” recalcó Pineda.
Ante esto, propuso que en el Año de la Misericordia, usemos el don de lenguas para enseñar al que no sabe, dar consejo al que lo necesita, corregir al que se equivoca, consolar al triste, sufrir con paciencia los defectos de los demás, orar por los vivos y rezar y enterrar a los difuntos,  visitar a los presos, alojar a los peregrinos, vestir al desnudo y dar de comer al hambriento” entre otras.
Para finalizar dijo que “usemos el don de lenguas no hablar hebreo, griego, hitita ni arameo sino para hablar misericordia. Yo les puedo asegurar que todos los que estamos aquí sabemos el lenguaje de la misericordia”.

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