Editorial

Editorial del Domingo 15 de Mayo de 2016

p4editorialIntensificación de la violencia
En los últimos meses Honduras está experimentando una intensificación de la violencia criminal. Aunque el número de muertos, según el Observatorio de la Violencia,es más bajos que los de años anteriores. Lo cual no significa necesariamente, que exista una situación aceptable en lo que al nivel de la violencia se refiere.
Es preciso recordar que la violencia es anti humana, pues destruye la dignidad, la vida y la libertad del ser humano.La violencia es inaceptable como solución de los problemas, por ello debe ser rechazada como indigna, de ser aplicada contra cualquier persona, comunidad u organización.
En efecto, todos los días ocurren incidentes criminales en que se priva de la existencia a mansalva y en forma indiscriminada, a hondureños de todo sexo, edad, profesión y de toda condición social. Las causas más invocadas son ajustes de cuentas, pleito por territorio para la venta de droga,la negativa para el pago de extorsión y por encargo..
Precisamente, lo que más incide en el fortalecimiento de los hechos violentos es la extorsión. Que se configura en su propia naturaleza, por la necesidad de crear un clima de miedo. Su detonante es la amenaza de eliminar a la persona extorsionada o a sus seres queridos, si no cumple con el pago de la cantidad solicitada.
Ante las amenazas de muerte, fruto de la extorsión, se han producido daños profundos a la economía hondureña, pues quienes están siendo extorsionados prefieren cerrar su propio negocio, que seguir viviendo en ese clima de miedo y de continua exigencia de pago. Evitanestar obligados a seguir entregando periódicamente, cantidades mayores, que al final, pueden llegar a situaciones de deudas impagables.
Cada negocio que se cierra agudiza las precarias condiciones de la economía hondureña, que se caracteriza por: falta de empleo, inequitativa distribución de la riqueza, alto nivel de exclusión social y crecimiento de los índices de pobreza.
La extorsión, es una actividad del crimen organizado. Y los altos mandos de la Fuerza Nacional Antiextorsión, han estado activos en la lucha contra este flagelo. Pero a pesar de un gran número de hombres y mujeres aprehendidos, y puestos a la orden de los Tribunales, la frecuencia de este  delito no parece disminuir.
La razón de la persistencia de la extorsión, es que es una actividad que permite que el ingreso de “espontáneos” (gente sin antecedentes criminales), que por carecer de ingresos por estar desempleados, y por considerar que la amenaza por teléfono no implica mayor riesgo personal, se suman al grupo de los extorsionadores. Así en vez de realizarse esta actividad delictiva por medio de grupos criminales constituidos, en muchos casos, han dado lugar a la formación de nuevos grupos delincuenciales.
Los asesinatos y la extorsión, no son males que van a desaparecer de la noche a la mañana. Y peor en un clima social, político y económico como el que se vive en el país.
De manera que una situación de violencia reclama la restauración del orden público, entendido como una situación donde las instituciones públicas y privadas funcionan de manera adecuada, permitiendo el ejercicio de los derechos y libertades de las personas. Todo ello  mediante la aplicación de principios y valores que se estiman como fundamentales, en el orden jurídico que rige la sociedad.
La presencia de la violencia en el ámbito social y económico, es una circunstancia que está arraigada en  Triángulo Norte de Centroamérica, ya que Guatemala y El Salvador, viven situaciones idénticas a las de Honduras. Lo cual indica que los tres países deben establecer y coordinar políticas públicas de prevención de la violencia.
Reducir la violencia no es exclusivamente un problema policíaco. Es la sociedad civil, y el Estado, actuando conjuntamente para construir puentes de consensos, favoreciendo el encuentro y la inclusión social y económica, para crear una sociedad más equitativa. Es encontrar un camino a transitar para que haya paz y armonía entre las personas, las familias, los grupos sociales y los pueblos.
La paz se forja día a día, y  sólo puede lograrse cuando cada ciudadano reconoce la responsabilidad que tiene para promoverla.
Lo cual significa que todos los ciudadanos son llamados a ser constructores de la paz, porque la violencia no constituye jamás una respuesta adecuada y justa.
Escuchemos al Señor Jesús que afirma: “En el mundo tendrán tribulaciones….pero ánimo que Yo he vencido al mundo”.

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