Punto de Vista Reflexión

Necesitamos un Espíritu que nos dé criterios

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Necesitamos un Espíritu que nos dé criterios
P. Juan Ángel López Padilla
Son innumerables las ocasiones en que, como seres humanos y también como instituciones formadas por los mismos, debemos ser capaces de escuchar consejos  para decidir en base a opciones que beneficien a la mayor cantidad de personas posibles. Nunca estará justificado, para beneficiarme, afectar a la mayoría. Ese es un principio de proporcionalidad que debemos siempre tener en cuenta a la hora de analizar nuestras relaciones sociales, nuestra convivencia ciudadana.
Lo más lamentable aún, es ver cómo se ventilan contratos, resoluciones y convenios que, a todas luces, son el producto de un desmedido afán de riqueza y de poder, con un descaro absoluto. Cuando “los de abajo” ven que “los de arriba” no se ponen la mano en el hígado, porque la conciencia hace ratos que la perdieron, para hacer esos “trances”, es casi inútil pretender que no se sientan tentados a actuar de manera similar.
En nuestra sociedad se estila, de manera alarmante, sospechar de todo y de todos. Nadie cree en las buenas intenciones de nadie y es norma generalizada creer que todos tenemos motivos ulteriores a la hora de actuar. No existe en nuestra sociedad, así aparentemente se ve, alguien que actúe de manera recta, con rectitud de intención.
Basta analizar la historia de los últimos años con la triste historia del aeropuerto Toncontín, para darnos cuenta que nuestra vida política y social, es digna de un museo folklórico que puede perfectamente ser estudiado como una situación que se sale de los límites y parámetros de la lógica.
Nadie ha negado que es necesario un aeropuerto más seguro para la ciudad capital o cercano a ella, pero ese cuento de que Comayagua está a distancia aceptable para ello es digno de ser consultado a los habitantes de Choluteca, de El Paraíso o de Olancho. ¿Alguien tuvo la delicadeza de medir el impacto que tendrá en los habitantes de estos departamentos, que aportan una altísima cantidad de compatriotas que habitan, por emigración forzada, en países como Estados Unidos o España? Más aún, dada la puntualidad clásica que nos distingue por encima del común de los mortales ¿Alguien ha pensado en que es muy probable que en las carreras por llegar a Palmerola habrá más muertos en carretera que los “posibles” navegantes de la Estigia, en base a los hipotéticos accidentes en Toncontín?
Cada vez me convenzo más que, nos hace falta un liderazgo transparente, en nuestro terruño. No es posible que todo sea analizado sin el criterio de la búsqueda del bien común. Necesitamos el don del Espíritu de Dios. Entre nosotros se cree que son “espirituales”, llenos del Espíritu Santo, aquellos que hablan en lenguas. Creo que están mucho más llenos del Espíritu Santo, aquellos que saben controlar la lengua que tienen; aquellos cuyas palabras no son discursos sino acciones; aquellos que mueven su vida por la Palabra de Dios, aunque no se sepan ni un tan sólo versículo de memoria, pero saben seguir su conciencia; aquellos que se atreven a equilibrar su vida para que no ser esclavos del poder o del tener.

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