Diálogos "Fe y Razón" Punto de Vista

Cristo en tu familia

p5dialogoDiálogo “Fe y Razón”
Cristo en tu familia
AmorisLaetitia/5
Diac. Carlos Eduardo  
carloseduardiacono@gmail.com
La unión entre un hombre y una mujer es tan antigua como lo es la especie humana. La ciencia y la especulación han dicho y dirán aún mucho al respecto. El creyente recurre a la Palabra de Dios y, concretamente, al libro del Génesis, para rastrear los primeros pasos de la pareja humana, no como quien abre a un libro de historia o de ciencias naturales, sino para entender su vínculo con un creador y detectar si hay un propósito original. Y también se recurrirá a la escritura para detectar modelos de matrimonio y de familia, así como para aprender de sus vicisitudes y fracasos o de sus momentos de realización y gozo.
El Papa Francisco nos invita a ver en la encarnación de Jesucristo y su estadía entre nosotros un momento cumbre y transformador de la pareja y de la familia. Y es que los matrimonios se comprenden y valoran desde tres conceptos claves: unión de almas, unión de cuerpos y amor. Y es por el amor que Dios le tiene a la humanidad que sucedió el hecho trascendental de la encarnación. Esto no es  alguna arriesgada opinión teológica, sino un concepto prácticamente unánime entre los diversos autores, que se desprende no sólo del espíritu, sino de la letra misma de los textos bíblicos.
Por amor Dios se hace hombre y entra en contacto con una dimensión nueva: Dios experimenta en sí mismo el hecho de ser hombre, entra en contacto con algo novedoso para Él, pues ahora tiene un cuerpo y una mente humana y los quiso sin ningún privilegio. Por eso sentirá frío, hambre, dolor y experimentará la muerte. Por eso conocerá la alegría, el miedo, la preocupación y la angustia, “pues se despojó de su condición divina” (Flp 2,7).
Hermanado con nosotros, crece en el seno de la familia de Nazaret;se une a la alegría de una boda en Caná y permite que continúe la fiesta;se siente en casa con Lázaro, Marta y María; se compadece de padres y madres y les sana o resucita a sus hijos; expresa que quienes hacen la voluntad de su Padre, son como su madre, su padre o sus hermanos; se define a sí mismo como el esposo y a sus discípulos les llama los amigos del novio, por lo que San Pablo concluye que la Iglesia es esposa de Cristo. Al comentarlo, concluye el Papa que éste “es el misterio del cual beben las familias cristianas para renovar su esperanza y alegría” (AL 65).
La lección para los esposos surge entonces con meridiana claridad. Cristo es amigo de los matrimonios, modelo de amor y fidelidad. Tienes que invitar a Jesús a tu familia y pedirle que comparta tus alegrías y tristezas, tus éxitos y fracasos, los momentos plácidos y los tormentosos. Entonces tu hogar se transformará de veras en Iglesia Doméstica, en la que tus hijos se educarán en los valores del Evangelio, y serán dichosos, les irá bien. Entonces ustedes como cónyuges podrán ser testigos del resucitado y atraer a sus parientes y amigos a la vivencia cristina. Y la sociedad en que viven se verá beneficiada. En efecto, las familias transformadas podrán transformar, s su vez, su comunidad.
Siempre nos hemos preocupado acerca de la clase de mundo que heredaremos a nuestros hijos. Ya es hora de preocuparnos por la clase de hijos que legaremos al mundo. Pero éste, es ya tema de un futuro diálogo.

A %d blogueros les gusta esto: