Ecos del Seminario

Los “ninis” en la sociedad hondureña

Los “ninis” en la sociedad hondureña
Los “ninis” los observamos en las calles realizando una serie de actividades para medio sobrevivir (teatro callejero, limpiando los vidrios de los carros en los semáforos, etc.) Esos jóvenes que podrían ser futuros profesionales con una incidencia social significativa, resultan completamente marginados y excluidos de lo social, donde lo que se da no es fortuito, sino que responde a lo que hemos venido forjando.
Arnol José Paguada Gonzales
Seminarista Diócesis de Choluteca
II de filosofía
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Nuestras sociedades modernas poco a poco van cayendo en la indiferencia. No nos importa nada de lo que está pasando a nuestro alrededor y mucho menos lo que le está pasando a nuestro prójimo. En este sentido, la pregunta que Dios hace a Caín en Génesis 4, 9-10 sigue vigente:« El Señor preguntó a Caín: ¿Dónde está tu hermano? Respondió: « No lo sé. ¿Soy acaso el guardián de mi hermano?»
Entonces el Señor le dijo: « ¿Qué has hecho? Clama la sangre de tu hermano y su grito me llega desde la tierra». Y es que Dios exigedar razón de nuestros hermanos. Él no se cansa de interpelarnos: ¿Dónde está tu prójimo, esto es, dónde están los niños, los jóvenes, los ancianos…?En un ambiente en el cual el común de las gentes vivimos ciegos y sordos al clamor de los más vulnerables.
El término “nini” es un neologismo que se utiliza para referirse a los jóvenes que ni estudian y ni trabajan. En nuestro país, según el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), son unos 800 mil jóvenes entre los 15 y los 24 años de edad, lo cual representa aproximadamente el 25% de la población joven en Honduras.
Los ninisson jóvenes que, dada nuestra coyuntura social, se tornan en personas sin visión y sin futuro, visibles –lamentablemente- sólo como una cuestión estadística. Factores como: la mala alimentación, los problemas familiares, el desempleo, las drogas, entre otros, hacen que estos jóvenes se estanquen en la vida, la cual transcurre para ellos sin oportunidades reales, sin sentido, llevándolos a desenlaces fatales como el suicidio, la drogadicción, el crimen común, el narcotráfico, etc.
Desde diferentes instancias culturales suele decirse que los jóvenes son el futuro de los países. En este orden, cabe preguntarse con seriedad: ¿Qué estamos haciendo como sociedad para brindarles a nuestros jóvenes oportunidades que les ayuden a desarrollar sus capacidades, proyectos, sueños y expectativas de realización personal?Esto es, ¿Qué estamos haciendo los agentes que configuramos el ámbito de lo social, como son: el Estado, la familia, la Iglesia, la empresa, para que nuestros niños y jóvenes no continúen, por decirlo así, confinados a un escenario de no futuro? Son cuestionantes que no debemos obviar porque en ellas, ciertamente nos jugamos la vida.
A parte de lo ya insinuado, la propensión a ser reclutados por grupos criminales; los ninis los observamos en las calles realizando una serie de actividades para medio sobrevivir(teatro callejero, limpiando los vidrios de los carros en los semáforos, etc.) Esos jóvenes que podrían ser futuros profesionales con una incidencia social significativa, resultan completamente marginados y excluidos de lo social, donde lo que se da no es fortuito, sino que responde a lo que hemos venido forjando.
En dicho sentido, tengamos presente que en tanto cristianos estamos llamados a ser en el mundo otros Cristos; rostros vivos de la misericordia del Padre, con nuestros gestos, con nuestras palabras, con nuestras acciones y actitudes hacia los menos favorecidos (cfr. MV #1). Testigos de Cristo que quiere que todo ser humano –como hijo de Dios-¬ tenga una vida digna. Lo cual respecto  a nuestros jóvenes sigue pendiente.

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