Kairos Misionero

El Misterio Pascual Misionero

El Misterio Pascual Misionero
Al escuchar la predicación hecha por los apóstoles, llenos del Espíritu Santo, muchos se convierten, arrepintiéndose de sus pecados e integrándose a la comunidad de los creyentes en Cristo.
Cintia Alejandra Zambrano
Infancia y Adolescencia
Misionera (IAM)
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Un misterio es algo tan grande, que rebasa nuestra capacidad de entendimiento, pero que los cristianos sabemos y sentimos que sí existe, apesar de que muchos no lo comprendamos.
La Pascua es el paso que Jesucristo da al padecer en el madero de la cruz y resucitar al tercer día.Jesús Resucitado nos enseña, de una forma u otra, los gestos que a él le agradan, quiere que dejemos a un lado el orgullo y todo aquello que nos impide hacer el bien. El evangelio de Juan(13:1-16) muestra el gesto más especial que tiene el Señor, que es la “humildad” y que quiso hacerlo antes de celebrar la última cena con los apóstoles, lavándole los pies. Una gran lección.
Pero muchas veces nos convertimos en Pedro, cuando no quiso que le lavara los pies, nos rehusamos a creer que Jesús en nuestra salvación y que nos ama hasta el extremo. En ese sentido, es oportuno hacernos preguntas como estas:
• ¿He dado ese paso que Jesús mismo dio?
• ¿Me he convertido en piedra de tropiezo para la conversión de otros?
• ¿Cómo he colaborado en la salvación de otras personas?
Cuando Cristo asciende al cielo con su Padre, su misión está cumplida y a raíz de ello seremos bautizados con el Espíritu Santo.Diez días después de su ascensión al cielo y cincuenta después de su resurrección (pentecostés= cincuenta días), Jesús envía el Espíritu Santo sobre María, los apóstoles y sus discípulos.
Al escuchar la predicación hecha por los apóstoles, llenos del Espíritu Santo, muchos se convierten, arrepintiéndose de sus pecados e integrándose a la comunidad de los creyentes en Cristo. Entienden que el Padre, al enviar a su único hijo a padecer en el madero de la cruz, nos demuestra su gran amor aun siendo pecadores, dando la vida por mí, por ti, por cada uno de sus hijos.
El libro de Hechos de los Apóstoles nos muestra, así, que recibimos la fuerza del Espíritu Santo y somos testigos de su misión, pero sobre todo de su amor para con cada uno de nosotros, sus hijos e hijas.Aun siendo cristianos misioneros, estamos expuestos a muchas tentaciones, pero con la ayuda del Señor podremos lograr superar cada una de las adversidades que se nos presenta en la vida.
Como Jesucristo nos ha dado vida y en abundancia, con su pasión, muerte y resurrección, en este tiempo pascual marchamos con alegría hacia Pentecostés, donde recibimos al Espíritu Santo así como cuando fue derramado a María y a los apóstoles. Así, pues, se nos invita a que estemos llenos de la gracia del Padre, llenos de ese amor que día a día tengo podamos dar a mi prójimo.
Querido hermano y hermana: abre tu corazón y deja que en este tiempo pascual Jesús more en tu corazón, tu vida, tu hogar y todo tu entorno. Señor mío y Dios mío: Que este tiempo sea de reflexión, paz y gozo para anunciar tu Evangelio, para predicar tu Palabra y para dar testimonio vivo de tu amor.

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