Diálogos "Fe y Razón" Punto de Vista

1 + 1 ≠ 2

p5amorislaetetiaDiálogo “Fe y Razón”
1 + 1 ≠  2
AmorisLaetitia/3
Diac. Carlos Eduardo  
carloseduardiacono@gmail.com
Uno más uno, o mejor aún: uno más una no es igual a dos, no es un enunciado matemático, sino de naturaleza antropológica,  aunque no lo parezca a primera vista.  Creo que éste es el tema de fondo del capítulo segundo de la exhortación “Amoris Laetitia” (la Alegría del Amor) del Papa Francisco. Se trata de verificar si una pareja ha logrado formar un entidad nueva y consolidada, o si, por el contrario, siguen siendo dos. La pregunta es ¿hay aquí un proyecto común de vida, o lo que aparece son dos proyectos individuales yuxtapuestos por un tiempo cuya duración es difícil de precisar?.
El Santo Padre nos invita a examinar la realidad objetiva de las parejas actuales, unidas o no por el vínculo matrimonial. Eso es lo que hicieron los padres sinodales en 2014 y 2015. No se debe basar el análisis en ideas abstractas que muy poco tienen que ver con lo que está pasando. Y es que las condiciones de vida, en todo el mundo, han ido cambiando.
Antiguamente, nuestra familia tradicional tenía a un esposo que salía de casa a trabajar y una esposa que permanecía en ella, cumpliendo su misión como madre y ama de casa, con total subordinación de ella a su marido en materia económica y, de no presentarse el tan habitual machismo, con algún grado de subordinación de él a los deseos de su esposa. Ahora se constata “una realidad doméstica con más espacios de libertad, con un reparto equitativo de cargas, responsabilidades y tareas” (AL 32).
Así las cosas, ambos quieren un espacio de libertad individual, desean mantener posibilidades de realización personal y  buscan evitar cualquier forma de dependencia o subordinación. En principio, no está mal. Pero “hay que considerar el creciente peligro que representa un individualismo exasperado que desvirtúa los vínculos familiares y acaba por considerar a cada componente de la familia como una isla, haciendo que prevalezca, en ciertos casos, la idea de un sujeto que se construye según sus propios deseos asumidos con carácter absoluto” (AL 33).
El individualismo, frecuentemente con altas dosis de egoísmo, se promueve en la sociedad actual como ideal de vida humana. Y el proyecto personal es para unos terminar sus estudios o sacar un grado académico adicional. Para otros es establecer y consolidar un negocio o una empresa. Para otros más es disfrutar al máximo mientras dura la juventud. Desde esta perspectiva el proyecto común se les presenta como antitético, el compromiso como denigrante y los hijos como una incomodidad que hay que diferir al máximo, o bien evitar.
Una tal visión empobrecida del matrimonio, se alimenta en ideologías de moda: el postmodernismo, para quien no hay verdades absolutas y la religión, la moral y hasta la misma ciencia navegan en las inseguras aguas del relativismo; las teorías del género, para la que la sexualidad no está determinada por la naturaleza misma sino por la decisión de los individuos, en el marco de una igualdad total, que no admite que pueda haber diferencias jurídicas –lo que está bien- pero tampoco psíquicas –lo que está menos bien- o morfológicas –con lo que nos quieren hacer creer que la naturaleza se equivoca con más frecuencia que la que hemos creído.
Hay confusión, indudablemente. El Papa llama a cada quien a no dejarse llevar por la corriente, sino actuar siguiendo fielmente los dictados de su conciencia. Pero advierte a los pastores de la Iglesia: “Estamos llamados a formar las conciencias, pero no a pretender sustituirlas” (AL 37).

A %d blogueros les gusta esto: