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“O nos salvamos todos, o morimos todos”

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En el marco de la celebración del Día Mundial de la Tierra, el llamamiento es a trabajar por el cuidado de la “Casa Común” en un país vulnerable y trasquilado por el deterioro del territorio.
Eddy Romero
emromero@unicah.edu
Fotos: Archivo
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Cada 22 de abril, desde hace más de 45 años, se celebra el Día Mundial de la Tierra, una conmemoración anual sobre la protección que debe tener el medio ambiente.  En Honduras, los incendios forestales, la contaminación del agua, el incremento de plagas como el Gorgojo, la espesa capa de bruma en el aire, el mal manejo de los residuos, la contaminación auditiva, el cambio climático entre otros, forman parte del diario vivir de millones de personas en este territorio.
Este año, el Día Mundial de la Tierra  coincide con la firma del Acuerdo de París sobre el cambio climático, del cual Honduras es país dignatario. Este fenómeno es una alteración radical y brusca de los equilibrios medioambientales entre el hombre y la naturaleza, y sus consecuencias pueden ser nefastas sino se llevan a cabo medidas conjuntas contra este.
Para conmemorar este día, la ONU este año eligió el tema “los árboles para la Tierra”. No es una fiesta nacional, por la cual otorguen algún feriado o que se organice un evento nacional de mucha beligerancia, pero si van surgiendo muchas organizaciones no gubernamentales que día a día van trabajando por la preservación de esta “Casa Común”. Se debería impulsar un plan inminente de reforestación, especialmente en aquellos lugares que han sido afectados por el Gorgojo Descortezador del Pino, una de las plagas que más está afectando al país en la actualidad.

NOBLE HISTORIA
La historia del Día de la Tierra refleja el crecimiento de la consciencia ambiental en el transcurso del último cuarto de siglo, y el legado es la noción inequívoca de que el medio ambiente es objeto de inquietud universal. Este día comenzó a celebrarse en los Estados Unidos en 1970 y consiste en ampliar y diversificar el movimiento ambiental en todo el mundo, para construir un medio ambiente saludable y sostenible. El tema de este año tiene el objetivo de plantar 7,8 millones de árboles en los próximos cinco años.

CONTAMINACIÓN
Uno de las principales causas en el deterioro del medio ambiente y por consiguiente de la vida en el país es la contaminación del agua; vital para la supervivencia de la humanidad. En el país, los ríos cada vez más se convierten en desagües, depósitos de basura y otras actividades ilícitas. Estos caudales  se van deteriorando, atrás ha quedado la calidad del agua que corría por estas vertientes naturales, el crecimiento de los asentamientos humanos  en los últimos años ha impactado negativamente en la vida de los ríos y quebradas que antes estaban libres de toda contaminación y destrucción.
Sumado a esto, la contaminación irreversible de las fuentes de agua debido a la minería afecta la salud de los pobladores muchas localidades del país en donde se llevan a cabo actividades mineras, donde son frecuentes los problemas en la piel, ojos  y hasta la muerte de recién nacidos.
Algunos expertos afirman que sólo el 20% del agua de Honduras es apta para el consumo humano, debido a la contaminación de las fuentes por parte de la industria y la misma población,  esto sumado a la ineficiencia en el proceso de purificación de las empresas encargadas de ofrecer este vital recurso.

PELIGRO
En el municipio de Dulce Nombre de Culmí en el departamento de Olancho, se encuentra trabajando hace algún tiempo, un grupo de frailes franciscanos, amantes de la naturaleza a ejemplo de su fundador; entre ellos está Fray Trino Espinal, un sacerdote nacido en Tegucigalpa que hizo una opción preferencial por los pobres.
Este presbítero cuenta sobre el peligro que se está viviendo en este sector del país, debido a la inclusión de la minería a cielo abierto que se ha concesionado.
“Estamos muy preocupados, porque el río Wampú, que es el río que baña todo el municipio, del cual viven y toman agua unas 80 comunidades, entre ellas algunas comunidades Pech, ha sido concesionado para minería a cielo abierto cerca de tres mil manzanas de tierra de bosque”.
Según fray Trino, “en esas concesiones,  no se tomó en cuenta el convenio 169 de la OIT que previene que no puede concesionarse territorios de indígenas; la Ley de Minería dice que no se puede dar concesión a los territorios  ocupados por tribus ancestrales, sobre los pueblos Pech”.

SUFRIMIENTOS
Al existir este tipo de concesiones, el presbítero dijo que primero la población se quedará sin agua, de allí se está perdiendo el bosque; tercero,la excesiva quema y presencia de la ganadería perjudica el bosque.
“Hemos formado un comité de Justicia, Paz en la Integridad de la Creación (JPIC) donde aglutinamos por sectores, para la defensa del agua.Por otro lado, estamos organizando a las comunidades Pech, para que recuperen su autonomía cultural”.
Los principales problemas son “salud, educación, trabajo; las cosas son muy caras, el transporte es muy caro y las condiciones de vida son muy deprimentes, aunque la gente no es tan pobre porque la gente tiene para comer porque pueden cultivar, pero la segregación que el Estado les ha hecho al tenerlos abandonados totalmente”.Fray Trino concluyó diciendo que “o nos salvamos todos, o morimos todos”.
En este año, se han entregado más de 213 licencias ambientales; asimismo, se han otorgado ocho concesiones en los últimos dos meses, según datos de la Secretaría de Mi Ambiente.

Laudato Si
¿Qué tipo de mundo queremos dejar a quienes nos sucedan, a los niños que están creciendo?… Cuando nos interrogamos por elmundo que queremos dejar, entendemos sobre todo su orientación general, su sentido, sus valores. Si no está latiendo esta pregunta de fondo, no creo que nuestras preocupaciones ecológicas puedan lograr efectos importantes. Pero si esta pregunta se plantea con valentía, nos lleva inexorablemente a otros cuestionamientos muy directos: ¿Para qué pasamos por este mundo? ¿Para qué vinimos a esta vida? ¿Para qué trabajamos y luchamos? ¿Para qué nos necesita esta tierra? Por eso, ya no basta decir que debemos preocuparnos por las futuras generaciones. Se requiere advertir que lo que está en juego es nuestra propia dignidad. Somos nosotros los primeros interesados en dejar un planeta habitable para la humanidad que nos sucederá. Es un drama para nosotros mismos, porque esto pone en crisis el sentido del propio paso por esta tierra.#160.

Cuando se quiere se puede
Este viejo adagio popular se muestra en la comunidad de El Transito, en Nacaome, Valle tuvieron la presencia de empresas mineras; allí don Daniel Cruz, poblador de la zona dijo que lograron detener la explotación minera gracias a la acción de toda la comunidad. “Se realizaron varias marchas, porque la comunidad se opuso a la presencia de la minería en la zona”.
 La contaminación fue uno de los primeros signos que encendieron las alarmas en la población, “debido a tantas explosiones por la minería, se había contaminado el agua, las  casas se habían rajado, la gente no podía dormir, porque habían explosiones nocturnas, no había agua para consumo, porque se contaminaron todas las fuentes de la comunidad” explicó Cruz.
Don Daniel indicó que “cuando llegaron los de la minería, fue “bonito”, ofrecieron que iban a pagar bien, que iban a arreglar las calles, la escuela, pero nada de eso era verdad, se estaban llevando todo el material y lo que estaban dejando era pura contaminación; fue cuando la comunidad se levantó y empezó a hacer marchas y protestas”. Una de las medidas que tomaron fue cerrar las calles de acceso, en el Jícaro Galán, en el desvío de El Tránsito, fueron como cinco o seis marchas que dieron resultados. Ya no había agua ni para los animales. Los niños tenían muchas enfermedades en la piel, se llegó al extremo que ya no había agua ni para tomar”.
Gracias a esta acción de la comunidad, se paró la explotación, “no fue una lucha fácil, hubo muchas represarías, la policía estaba en contra de toda la comunidad, con presiones, hubo gente atropellada, golpeada, unos encarcelados, hay algunos que todavía están siendo llamados a los juzgados.  Pero en nuestra comunidad ya no se habla de minería. Este suceso fue en 2013, ya a mediados del 2015 no hay explotación minera. Si no se detenía esto, a esta hora, la comunidad ya hubiera desaparecido”,dijo don Daniel.
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