Editorial

Editorial del Domingo 24 de Abril de 2016

p4editorialEl drama de los refugiados
El Papa Francisco, movido por el principio de humanidad y guiado por una conciencia bien formada y sensible, vive a profundidad la obligación de velar por el futuro de la población civil, que por su condición de refugiados, resulta dañada en su integridad física y espiritual como personas. Refugiados que también, como padres de familia,están necesitados de ayuda para la defensa de su prole, cuyo porvenir es incierto.
De su corazón misericordioso, surgió su reciente viaje a la Isla de Lesbos, en Grecia, allí se reunió con el Patriarca Ortodoxo Bartolomé y el Arzobispo Jerónimo de Atenas, y contando además con la presencia del primer ministro griego Alexis Tsipras.
En la declaración conjunta emitida por los tres líderes religiosos, piden a las diferentes comunidades de sus respectivas Iglesias que reciban, acojan y brinden protección a más personas. También hacen un llamado a los diferentes Estados para que “aumenten el asilo temporal, den el status de refugiados a quienes son idóneos e incrementen las iniciativas de ayuda”.
Además piden que se trabaje con los hombres y mujeres de buena voluntad, para ponerle fin a los conflictos que afligen al mundo actual. Conflictos que son estimulados por los traficantes de armas.
El Papa Francisco aprovechó para visitar y alentar con palabras de esperanza, a los miles de refugiados que están recluidos en el campamento de Moria. Lo cual demuestra que la intención principal de su viaje, era llamar la atención del mundo sobre esta terrible crisis humanitaria, Y de esta manera, suscitar el compromiso de muchos Estados para encontrarle una solución rápida al sufrimiento diario que viven quienes están internados en ese campamento, adonde han llegado huyendo del horror de la guerra. Y que hasta ahora, no encuentran lugar alguno, donde establecerse para rehacer su vida.
Fue una iniciativa del Papa para sacudir la indiferencia mundial ante este terrible drama humano. Pues como lo señalara el propio Pontífice:“los refugiados no son simplemente números, sino personas con rostros, nombres e historias, y deben ser tratados como tales”.
A su regreso, el Papa Francisco se hizo acompañar de 3 familias, extraídas del campamento de refugiados, las cuales inicialmente fueron alojadas en el Vaticano..
Honduras, por la extensión de la extrema pobreza; por la exclusión social que afecta a la población y por el estado de violencia que se vive en esta sociedad, hacen que en vez de ser un país de hombres libres, se pudiera convertir en un inmenso centro de refugiados.
Son refugiados los hondureños que emigran de su lugar habitual por falta de empleo y abandonan el país; familias enteras que son expulsadas de su hábitat natural, por la violencia que ejercen las pandillas para despojarlas de sus casas; legiones de jóvenes y adultos que han hecho de las calles, el lugar de su residencia. Gente que abandona su hogar y “modus vivendi” por no soportar el peso de la extorsión.
Por lo cual, es el momento de no caer en la “globalización de la indiferencia” o el manipuleo político sectario de esta triste situación,  sino que se hace necesario desarrollar entre los hondureños, el espíritu solidario a nivel político, económico y social.
En la vida cívica, se requieren actitudes abiertas y decididas en los partidos políticos para que pueda existir un diálogo sereno, amplio e incluyente. Diálogo que esté basado sobre propuestas de políticas públicas, para encontrar iniciativas viables de solución,  a los problemas más agudos que afectan a la población más pobre y excluida.
Pero no se trata de que sean los líderes políticos los que tomen todas las decisiones. Se hace necesaria una participación activa de la ciudadanía  en la vida democrática. Esa es la manera más adecuada en que puede fortalecerse la institucionalidad de la Nación.
En efecto, es la ciudadanía, constituida en pueblo, la que debe definir los poderes y funciones, que deben ejercitarse en su nombre, para favorecer la primacía de la persona en la sociedad, lo cual sólo puede lograrse cuando se trabaja por el Bien Común.
La sociedad civil, por la importancia que tiene en la vida pública, es la llamada a tomar la iniciativa en la promoción económica de la sociedad. Y debe existir una mutua colaboración con el Estado, de acuerdo al principio de subsidiaridad.
Para que sea más armónica y fructífera, la colaboración entre Estado y Empresa Privada, tendrá  que hacerse siempre a la luz de unas relaciones transparentes, donde prive el beneficio general de las mayorías, sobre los intereses particulares..
El Señor Jesús expresó con claridad: “Mis ovejas escuchan mi voz…Yo las conozco y ellas me siguen…Yo les doy vida eterna y no perecerán para siempre”.

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