Editorial

Editorial del Domingo 20 de Marzo de 2016

p5editorialAmor y misericordia
¡Hoy, Domingo de Ramos inicia la Semana Santa! Un tiempo en que se celebra la mayor muestra de amor y misericordia: la dolorosa muerte del Señor Jesús en la cruz y su gloriosa resurrección. Todo realizado con el único propósito de conceder a toda persona el don de la Salvación, siempre que abra su mente y su corazón para recibirla.
Jesús es el hijo único de Dios, de la misma naturaleza divina que su Padre Celestial; pero que, por amor y misericordia, se anonadó, para adquirir la naturaleza humana, en el seno virginal de su Madre santísima. De manera que, por su muerte y su resurrección gloriosa, toda persona sea liberada de la esclavitud del pecado…A la vez que ha fundado la Iglesia, que es su “cuerpo místico”, en la cual por medio del sacramento del bautismo, cada persona se convierte en un “verdadero hijo de Dios” por adopción.
Por lo cual, a toda persona que cree en Jesús, se le abre la posibilidad de llegar a vivir una “vida eterna” llena de felicidad, en la presencia del Dios glorioso y verdadero.
Pero para alcanzar tan grandes dones, es necesario consagrar la vida humana al amor y al servicio de Dios. También al prójimo como a uno mismo. Lo cual significa poner a Dios como el centro de la propia vida.
Desgraciadamente, no todas las personas piensan de la misma manera. Existe mucha gentecuyo único interés, consiste en aprovechar el feriado de semana santa, para divertirse, agotando los placeres del sexo, el baile, la bebida y la comida,  en exceso.
De hecho, a estas alturas ya tienen elaborados, detalladamente, planes concretos de los sitios de entretenimiento, donde piensan pasar los días de asueto que se conceden en los trabajos, para celebrar la Semana Santa.Su única intención es gozar de una sensualidad exacerbada, que al final solo deja tristeza,hastío y muchos gastos.
La manera perfecta de vivir la Semana Santa es desde el punto de vista espiritual. Para ello,  es preciso aprovechar las celebraciones litúrgicas asistiendo a las misas de hoy: que es domingo de ramos; del Lunes Santo, Martes Santo  y Miércoles Santo donde la proclamación de la Palabra de Dios, enfatiza en diversos aspectos de la Pasión de Cristo.
Pero el culmen de la vivencia espiritual de la Semana Santa, es el Triduo Pascual; Jueves Santo, Viernes Santo y Sábado Santo, para llegar a la alegría del Domingo de Pascua.
La mañana del Jueves Santo, se celebra la  “Misa Crismal”, donde los sacerdotes de cada Diócesis se reúnen con su Obispo, se renuevan las promesas sacerdotales y se bendicen los aceites sagrados: olio de los enfermos; oleo de los catecúmenos y la consagración del crisma. Los aceites sagrados serán utilizados, a lo largo del año, en las celebraciones de los sacramentos del bautismo, confirmación, unción de los enfermos y orden sacerdotal.
El Jueves Santo por la tarde es la misa vespertina de la cena del Señor. En ella se vive la institución de la Eucaristía y el lavatorio de los pies a sus discípulos por parte de Jesús, cuya obediencia es el mayor servicio al Padre y a todos los hombres, como un ejemplo a imitar por todos sus seguidores. Al finalizar la Liturgia Eucarística se traslada en procesión el Santísimo Sacramento, y se deposita, en el monumento elaborado para ese propósito, hasta el día siguiente. Los fieles pueden hacer adoración según lo deseen. .
El Viernes Santo, se hace en todas las Parroquias el recorrido del “Vía Crucis” en el interior del templo o en sus alrededores, en las horas de la mañana: A las 3:00 p.m. se hace la Celebración de la Pasión que tiene tres momentos: Liturgia de la Palabra; Adoración de la Cruz y la Sagrada Comunión. Todo lo cual dura como una hora y media. Al final, el templo se cierra y no se volverá abrir hasta la Vigilia Pascual el sábado por la noche.
La Vigilia Pascual es una celebración plena de alegría, que contiene las siguientes partes: 1) Bendición del fuego y preparación del cirio pascual; 2)Liturgia de la Palabra
3) Liturgia Bautismal 4) Liturgia Eucarística. Es un momento de plenitud del Espíritu Santo donde comienza a vivirse, junto con la realidad de la resurrección de Jesús, la conversión espiritual surgida de  la preparación cuaresmal.
Los actos litúrgicos son limitados en cuanto a su duración, de manera que se puede asistir a ellos, y siempre queda espacio para ir a hacer turismo interno: bañarse en un río o en mar; se puede visitar buenos restaurantes; recorrer sitios de paseo etc. Sin eliminar el sentido espiritual de la Semana Santa.
Ya lo enseño el Señor Jesús: “Nadie tiene más amor que aquel que entrega su vida por sus amigos”.

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