Choluteca Diócesis

Fervor en Choluteca en la Jornada Mundial de Oración

“No puede haber un divorcio entre la fe y la vida”. Monseñor Guido Charbonneau
Texto y Fotos:Oscar Ibrahan Rodríguez
ibrahanrodriguez@yahoo.com
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Recientemente se realizó por tercer año consecutivo la Jornada de Oración y confesión “24 horas para el Señor”, organizada por el Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización y convocada por el Papa Francisco para todas las diócesis del mundo. En el marco del Jubileo de la Misericordia, la Diócesis de Choluteca con mucho fervor respondió al llamado del Santo Padre.
La jornada fue iniciada y finalizada con una solemne Eucaristía presidida por Monseñor Guido Charbonneau, Obispo de la Diócesis de Choluteca.
Homilía
En la misa de clausura de la Jornada Monseñor Charbonneau dijo: “Hoy hemos estado en comunión con el Papa y con todas las Iglesias del mundo, donde hay mujeres y hombres que han dedicado más tiempo al Señor, que han comprendido más a fondo lo que es la inmensa Misericordia de Dios y lo que significa practicar nosotros también las obras de la misericordia.
Si tenemos una fe de dientes a labios, pero si no se pone en práctica con nuestros hermanos, entonces es como lo dice el profeta Oseas;  es como una nube mañanera que luego desaparece. El Señor quiere una misericordia de parte nuestra.
En el Antiguo Testamento hay quienes quieren comprar con promesas,  holocaustos y sacrificios a Dios sin llevar una vida coherente con la fe.  No puede haber un divorcio entre la fe y la vida, no puedo decir que soy cristiano católico si no practico la misericordia con mi prójimo, con mi familia, en mi trabajo, en mi colegio, en la sociedad.
Dios que lo ve todo, aprecia esta puesta en práctica del amor. Del amor a Él,  sobre todas las cosas, y al mismo tiempo del amor a nuestro prójimo como a nosotros mismos.
En esta Cuaresma debemos estar pendiente de nuestras reacciones de no juzgar a los demás,  ni pensar mal, porque es donde hay una especie de reflejo que nos dice: No puedo seguir juzgando  o condenando, hay que dejar a Dios ser Dios. Si alguien me hace daño, dejar a Dios que le impulse a esa persona a cambiar su manera de ser. Y tal vez practicar  la corrección fraterna, porque muchas veces podríamos ser un instrumento para ayudar a otros a cambiar. Dios ama a través de cada uno de nosotros,” reiteró en base la lectura de Oseas (6,1-6).
Monseñor Charbonneau compartió en breves palabras el mensaje del Evangelio según san Lucas (18,9-14). “En la parábola del publicano y el fariseo, el desprecio hacia los demás va en contra de lo que es la unidad, la sencillez, la bondad. El fariseo era un hombre que practicaba la ley, pagaba el diezmo, pero le faltaba el amor verdadero a los demás.  Daba gracias a Dios por no ser como los demás, se justifica. En cambio la actitud del publicano es de humildad, se presenta ante Dios arrepentido y se declara pecador con sinceridad y deseo de cambiar”, dijo el obispo.
Finalmente Monseñor Guido Charbonneau agradeció a cada uno de los grupos que participaron en las 24 horas con el Señor en la Diócesis de Choluteca, la cual se celebró bajo el lema del Año Jubilar “Misericordiosos como el Padre”.

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