Diálogos "Fe y Razón" Punto de Vista

Lo esencial

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Lo esencial
Diac. Carlos Eduardo  
carloseduardiacono@gmail.com
Leíamos  y discutíamos el lunes recién pasado en un nuevo club de lectores “Lo Esencial”, del escritor olanchano Alfonso Guillén Zelaya. “Lo esencial no es ser poeta, ni artista ni filósofo. Lo esencial es que cada quien tenga la dignidad de su trabajo”. El título y el tema nos hicieron recordar “El Principito”, de Antoine de Saint Exupery: “Sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible para los ojos”. Entonces surge la inevitable pregunta ¿Qué es esencial?
Para responderla, hay que contestar otra previa. ¿En qué consiste lo esencial?  En esa dirección, me recordé varias distinciones: “Esencia y apariencia”, de Platón.; de donde se entiende que lo esencial es lo no aparente, lo verdadero, lo legítimo. “Esencia y existencia”, de los existencialistas; que nos presentan lo esencial como lo que el ser humano es, su naturaleza, su definición,que luego se manifiesta en una vida concreta. “Esencial y subordinado”, de muchos pensadores vitalistas; lo que nos indica que lo esencial es lo verdaderamente necesario, en contraposición a necesidades de menor orden y a pseudo-necesidades. “Esencial y secundario”, de la filosofía de los valores, que nos enseña que lo esencial es lo realmente importante, aquello por lo que vale la pena luchar, discutir y sacrificarse.
Así las cosas, podemos afirmar que hay cosas esenciales para todo ser humano, mientras que hay cosas   esenciales para cada persona en particular, y que no necesariamente lo son para las otras.

Para encontrar lo primero, indagamos junto a los científicos naturistas, al igual que junto a los científicos sociales. Podemos estar de acuerdo que para todo ser humano es esencial nutrirse adecuadamente, hacer ejercicio, madurar física y psíquicamente, desarrollarse como persona, socializar, administrar su vida,  realizarse en su trabajo, aceptarse a sí mismo, etc.
Para encontrar los segundo, escuchamos a la psicología y, por supuesto a las ciencias sapienciales, es decir, a la Filosofía y a la Teología.  Una persona encuentra en lo que valora como esencial el sentido de la vida.  Basta ver  qué es elevado en su jerarquía de valores. Si se estiman en alto grado Dios, la vida el amor y la moral, lo esencial para ella muy probablemente sea de naturaleza más espiritual que para quien tiene como sus valores mayores el dinero, la comida, la tranquilidad o el bienestar personal.
El Dr. Schumann, de la Universidad de Oklahoma, recomienda vivir con lo esencial, para llevar una vida más saludable, e inclusa más larga. E indica que lo esencial involucra diversos  aspectos de la vida, como lo mental, lo emocional, lo económico y lo material. Y critica la sociedad occidental porque  “vivimos en una cultura que alaba la abundancia y el derroche, que promueve la ambición y felicita los excesos”.
Estamos de acuerdo con que es  muy recomendable una vida sencilla y sana. Pero si recordamos que tenemos también una dimensión espiritual, los cristianos debemos priorizar otras esencialidades: nuestra relación con Dios, la oración, el entrar frecuentemente en nuestro interior para meditar y conocernos más, nuestras relaciones con la familia y con el prójimo, el educarnos en la fe.
Y no olvidemos que Honduras significa profundidades, es decir, ausencia de superficialidad. Dios quiera que sepamos descubrir lo que para nosotros es esencial como pueblo y que, al hacerlo, nos encontremos también con su rostro misericordioso.

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