Editorial

Editorial del Domingo 13 de Marzo de 2016

p4editorialViolencia repudiable
En los últimos diez años, la violencia contra la ciudadanía, ha ido creciendo y enlutando miles de hogares hondureños. Existen grupos como los periodistas, defensores de derechos humano y las asociaciones femeninas, que tienen la queja a flor de labio, no sólo por el hecho de que miembros de sus gremios han sido asesinados,como en el caso de Berta Cáceres, sino porque hasta este día, muchas muertes han quedado en el misterio. Los hechores no han sido ni siquiera identificados. Pocos judicializados.
Esa es la principal causa de la violencia en Honduras: la impunidad. Unida con los actos de corrupción, mediante los cuales, muchos de los obligados a proteger a la ciudadanía, se coluden con los delincuentes y dada esa alianza, la justicia es burlada.
El Observatorio de la Violencia de la Universidad Nacional de Honduras, tomó  muy en serio la contabilización de las muertes violentas en el país.Sus informaciones han sido voces de alerta para combatir esta tendencia criminal de promover asesinatos mediante utilización de sicarios; o el desmembramiento y posterior colocación en bolsas de plástico de los órganos del cadáver mutilado; o el abandono de las personas asesinadas en un lugar solitario.
El resultado de tantas muertes, fue que el organismo mexicano denominado Consejo Ciudadano para la Seguridad  y la Justicia, declaró a San Pedro Sula como la ciudad más peligrosa del mundo. Dada la actividad del narcotráfico, las pandillas y frecuentes crímenes  contra las mujeres. Pero no sólo en San Pedro Sula se vive esa  realidad macabra, sino en las otras ciudades del país.
La cifra de muertes se elevó en forma alarmante, de manera que con el inicio del nuevo gobierno en 2014, se decidió combatir la violencia. Para ello se integraron nuevos cuerpos policiales y se incorporó el ejército a la lucha contra la violencia. Esta política, tuvo como resultado que se bajaran las cifras de muertes ciudadanas, y que se abrigara la esperanza de que la violencia criminal estuviera en franco retroceso.
Pero quienes están organizados para delinquir, han respondido a la lucha de quienes les combaten, con la estrategia de las matanzas colectivas utilizando armas de fuego, de grueso calibre. Al hablar de matanzas, se entiende que son crímenes en los que se han ejecutado a cuatro o más personas simultáneamente. Estos hechos dolorosos han ocurrido en 14 de los 18 departamentos de Honduras.
Según informe del Comisionado Nacional de los Derechos Humanos (CONADEH)  desde 2013 hasta noviembre 2015, se produjeron 85 matanzas, con un saldo muy cercano a las mil víctimas, en distintos puntos del territorio nacional.
Al analizar las razones para estas ejecuciones múltiples, da la impresión de que ello es una represalia, en contra de los operadores de justicia. El mensaje es claro:si se admite que la cifra de muertes han bajado, la delincuencia está perdiendo la batalla.
Para cambiar esa impresión  de derrota, se recurre a las matanzas, cuyo efecto inicial es el horror que producen en la ciudadanía. Dejando flotar en el aire, la idea de que la justicia no ha tenido ningún progresoen esta lucha para erradicar la violencia.
Además, las matanzas, precisamente por el número de víctimas que implican, tienen como su gran  objetivo el infundir temor en la población.Es la política del miedo  que aplican los criminales para amedrentar a la ciudadanía.
Tal es el caso de la matanza ocurrida el sábado 5 de marzo recién pasado, en la Colonia 1 de diciembre, cuando en un billar, 12 Personas fueron acribilladas con AK 47, y todas posteriormente fallecieron. La noticia rápidamente saturó los medios de comunicación y el desaliento se apoderó de la ciudadanía, sedienta de vivir en paz y tranquilidad.
Precisamente, para que la nación pueda salir de la pobreza y la exclusión, la ciudadanía no debe perder la esperanza en que es posible construir la paz. Esta violencia que vive Honduras, no se instauró en un día, y tomará tiempo revertirla. Pero dependerá de la decisión firme de los ciudadanos en dialogar y lograr consensos,sobre el futuro del país, como se podrá forjar una sociedad de paz y de justicia.
Como diría el Papa Francisco: “Honduras no es un pueblo huérfano, tiene una Madre (la Virgen de Suyapa) que intercede por la unidad y solidaridad entre sus ciudadanos”
Es preciso meditar las palabras del Señor Jesús: “Felices los que tienen hambre y sed de justicia….ellos serán saciados”.

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