Punto de Vista Reflexión

A una semana de la Semana

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A una semana de la Semana
P. Juan Ángel López Padilla
A una semana de la Semana Santa, de la Semana Mayor, pareciera como si los enemigos de la paz, de la humanidad; quisieran no sólo desestabilizar a nuestro país, sino llevarnos a un nivel tal de exacerbamiento que traspasa cualquier medida de cordura posible.
A una semana de la Semana, no es suficiente con una explicación de la increíble debilidad siquiátrica de estos sociópatas o sicópatas que se dedican a perpetrar matanzas por doquier, bajo encargo, o por la simple incapacidad que tienen de entender que ahogando a la gente trabajadora con su cobarde “impuesto de guerra”, lo único que propician es un abismo que los engullirá hasta la condenación eterna.
A una semana de la Semana, no es suficiente con que una vez más se nos siga diciendo que han bajado el número de los muertos o que nos presenten mil y una estadística. La verdad es que cada muerto es suficiente, porque la sangre derramada de un hermano, siempre clamará al cielo y exigirá una justicia superior a la de los hombres; superior a la de que aquellos que investidos del poder para aplicar la ley, son incapaces de mantener la balanza de la equidad, a menos que se coloquen unas monedas sobre ella. Mejor si son 30 y de plata.
A una semana de la Semana, no es suficiente con que nos hablen de que “se está investigando” porque a costa de las premeditadas declaraciones de quiénes deberían ser prudentes por naturaleza, han puesto en venta muy barata a un pobre “Pollo”, cuyo único delito ha sido caerle mal a uno que, por su denuncia falsa, también debería de ser considerado, criminal.
A una semana de la Semana, no es suficiente con nuestras laméntelas y nuestras oraciones. No me malinterpreten, pero como sociedad nos estamos dejando robar la paz porque somos incapaces de ser exigentes con aquellos que nos dirigen y nuestra indiferencia adquiere rasgos de complicidad cuando nos dejamos vencer por el mal y dejamos de luchar por lo que es correcto, refugiándonos en la conveniente actitud del que sabe que entre más distancia allá entre la realidad y el ideal, entre más evite involucrarse, menos riesgo corre de sufrir. Según él.
A una semana de la Semana, conviene recordar que no estamos solos en esta lucha, que lo nuestro, como creyentes, es no bajar la guardia, es no dejar de trabajar por la construcción de la civilización del amor.
A una semana de la Semana, para nosotros, no podrá ser suficiente participar de los oficios sagrados de estos días, acompañar procesiones o cargar andas. No podrá ser suficiente contemplar los misterios de nuestra salvación y seguir como si nada.
A una semana de la Semana, nuestros ojos deben estar fijos en la meta, fijos en Aquel que ha superado la muerte, más aún, la ha vencido.
A una semana de la Semana, debemos acelerar nuestra preparación porque este es año jubilar, es año de la Misericordia y esta próxima semana, sería bueno que dejásemos de llamarla Santa, cuando para muchos serán vacaciones de verano.
A una semana de la Semana atrevámonos a llamarla la Semana de la Misericordia, la Semana del Corazón de Dios, porque su nombre es: Misericordia.

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