Diócesis Trujillo

MACCIH y sus retos en Honduras

Esperamos que sea el medio para detener la corrupción y  la impunidad,  que no se deje doblegar por las fuerzas malévolas,contrarias al bien común y a la justicia verdadera, si esto se logra, aseguramos el inicio del verdadero de desarrollo integral sostenible para Honduras.
A continuación presentamos el editorial que semana con semana Radio Católica “La Voz del Pueblo” a través de su equipo de apoyo difundió esta semana, por el interés nacional, Fides lo reproduce íntegramente:
La reciente Exhortación Pastoral de la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal de Honduras deja claro el  sentir unánime de las y los hondureños: necesitamos una verdadera conversión hacia los valores cristianos, culturales y patrióticos, que sustentan las raíces de una sociedad que quiere ser democrática.  Necesitamos que la clase política, dé un “auténtico giro” de cara a la democracia participativa y comunitaria basada en los principios éticos que le dan su razón de ser.
Más que un sentir es un reclamo  hacia aquellos que a través de nuestras ilusiones, cada cuatro años, llegan al poder y no se convierten en “Antorchas Encendidas” capaces de iluminar a través de la justicia a los más desposeídos. Cansados estamos del bipartidismo  como garante del “statusquo”.Dicho modelo ha tenido como resultado perverso la consolidación de un Estado de derecho que se mantiene en pie para proteger la impunidad y garantizar la hegemonía de unos pocos;y peor todavía, ha creado una institucionalidad formal que está al servicio de la minoría (clase empresarial y política).
En países como Honduras, es común que aquellos que tienen el poder,  se adueñen del conocimiento y del derecho a opinar y tomar decisiones, ahogando el clamor de los pequeños; y con ello llenan sus bolsillos y crean una sociedad egoísta, corrupta e individualista.Esta pequeña minoría en la sociedad, goza de impunidad para pisotear a cualquiera que entorpezca el logro de sus fines.De este modo, de temas como corrupción, impunidad  y violencia, sacan buen partido las autoridades,quienes como auténticos lobos vestidos de piel de oveja,en nombre de combatir estos flagelos, dilapidan los recursos del pueblo y justifican más robos aumentando así, la carga que cada vez más doblega a Honduras.
Frente a esta realidad,la MACCIH, quedó ya instalada oficialmente, con el  discurso del Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, este lunes 22 de Febrero, en Tegucigalpa,en  la ceremonia de presentación oficial de los trece miembros que conforman la Misión de Apoyo Contra la Corrupción y la Impunidad en Honduras (MACCIH)expresó Francisco Guerrero, Secretario de Asuntos Políticos de la OEA:“La corrupción y la Impunidad son males sistémicos porque con ellos se debilitan las instituciones del Estado, al perder su credibilidad, y a la vez esto resta preciosos recursos a las políticas de desarrollo”
“Cualquier parecido de lo anterior a nuestra realidad, es pura coincidencia”, comentario irónico pues no existe rincón de este país que no esté consciente de la incompetencia del gobierno en mejorar las condiciones de la población y del país en general, que como expresa Guerrero ha perdido su credibilidad. El primer reto de la MACCIH será justo el de llenar las expectativas de credibilidad convirtiéndose en una ventana para que los partidos logren las reformas a fin de que exista una rendición de cuentas sobre su financiamiento. Y que se haga realidad ese anuncio de revisión de toda la normativa que pueda impedir el pleno acceso a la información.
Aunque Juan Jiménez, portavoz de la MACCIH, aclaro que aún no tienen definidos los casos que serán investigados,se espera que el segundo reto de este novedoso ente, sea, que al sentarse con las autoridades del Ministerio Público para conocer la totalidad de los casos, sean tomados los que al ser resueltos  logren un cambio en Honduras. Estamos sedientos de cambios que saquen a nuestro paísdel tercer lugar como más pobre y corrupto de América Latina, en donde la desigualdad excesiva, ha puesto en peligro el sentido comunitario del Estado, quebrantando el ideal de que con justicia y equidad es posible alcanzar la paz y el bienestar colectivo.
Parece contradictorio o fuera de contexto  mencionar, que  debido a la aplicación de programas de ajuste estructural, en Honduras los índices de pobreza se han incrementado. Esta situación ha aumentado notablemente la delincuencia y la corrupción. En efecto, robos, asesinatos, violaciones o enriquecimiento ilícito que antes eran actos bochornosos y poco generalizados, hoy en día se han vuelto tan cotidianos y normales que hasta estamos acostumbrados a vivir con ellos. Es aquí en donde aparece el tercer reto de la MACCIH, que a través de ella, puedan establecerse verdaderas políticas de compensación social para fortalecer el poder civil y enjuiciar a los culpables de despilfarrar y saquear el erario público de Honduras.
Es difícil sostener hoy en día, que la democracia formal sea equivalente a participación efectiva, cuando en la Sala de lo Constituyente se generan esos zafarranchos con etiqueta que dice “evitar las dictaduras”; la oposición no tiene bien claro su papel cuando sólo se opone, sin ofrecer verdaderas propuestas; alianzas sin sentido pues al final todos quieren lo mismo la obtención de poder a costa de las necesidades del pueblo. Y como último reto y quizás el más difícil para la MACCIH, es romper con una cadena de malas prácticas bipartidistas con las que el pueblo es menos favorecido, con oposiciones y alianzas cada vez menos creativas y sin sentido de existencia.
Que la MACCIH sea el medio para detener la corrupción y  la impunidad,  que no se deje doblegar por las fuerzas malévolas,contrarias al bien común y a la justicia verdadera, si esto se logra, aseguramos el inicio del verdadero desarrollo integral sostenible para Honduras. A seguir de cerca la actuación de la MACCIH y a exigir resultados que favorezcan a la colectividad hondureña.

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