Arquidiócesis

“Los Delegados son una gran alegría para la Iglesia”

Monseñor David García: “Los Delegados son una gran alegría para la Iglesia”
Monseñor Héctor David García, actualmente Obispo de la Diócesis de Yoro, inició como Delegado de la Palabra de Dios, desde los 16 años.
Delfina Janeth Lagos
dlagos@unicah.edu
Foto: Eddy Romero
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En los cincuenta años de los Delegados de la Palabra de Dios, es digno reconocer a un siervo de Dios que ahora funge como Obispó de la Diócesis de Yoro, y que desde muy temprana edad dio sus primeros pasos como Heraldo del Evangelio, y fue ahí donde Monseñor David García encontró su vocación. Un delegado de tierra adentro que camino horas tras horas, en varias comunidades de su querida ciudad de Choluteca, todo por llevar esa Palabra de Dios a los que más la necesitan.
Con una gran sonrisa, la cual demuestra que recordar su época de delegado es gratificante, Monseñor David, relata un poco de su vida de Delegado de la Palabra, “la palabra va haciendo la obra transformándolo a uno y considero que ahora, 50 años después de ese primer inicio es un gran fruto contar con gran cantidad de delegados y delegadas, que domingo a domingo llevan la Palabra de Dios a las comunidades,  al corazón de la gente”.

“TIEMPO CRITICO”
“Qué tiempos aquellos, donde recuerdo que a mis 16 años decido entrar a este grupo, muy joven, pero Dios me hablo para formarme ahí “el me llamó sin darme cuenta, mis inicios fueron duros, con muchas inseguridades, no entendía la Palabra de Dios, y aprendí.  La leía muchas veces hasta lograr entenderla y ahí encontré mi vocación, de ser sacerdote”.
“Si recuerdo una de mis grandes experiencias como delegado, fue un momento de mi vida que habíamos dos aspirantes, uno veterano de estar en los Delegados de la Palabra, y yo de joven, resulta que el líder ya estaba con su edad avanzada y se retiró y quedamos varios muchachitos, la comunidad ya no creía en nosotros se podría decir, pero ahí luchamos, si dos o cinco llegaban  ahí tratábamos de sostener y celebrar la Palabra, yo como aspirante y otro que ya tenía el título de Delegado.  Fue dura esa época, pero de tanto celebrar y luchar y mostrar que podíamos, fueron llegando más y más fieles y pasó ese tiempo crítico”.

“SIGAN AL SEÑOR”
De ahí fui caminando en este trayecto de formación llevando la Palabra de Dios, en mi querida Choluteca, y por donde me tocara y de ahí mi camino de formación para sacerdote, mi cariño para los delegados siempre esta, ahí aprendí mucho, y considero a estos otros hombres y mujeres como esa gran alegría de la Iglesia, ya que llegan a lugares, donde nosotros no podemos estar, si tengo que animar a la juventud de hoy les digo, “sigan al Señor, si no saben cómo entender la Palabra de Dios, en el camino se aprende y no es un camino aburrido, ya que en las comunidades se divierte uno, y eso es la Palabra de Dios alegría”.

Monseñor Héctor David García
“El papel que ustedes desempeñan es muy importante para nosotros como ministros de la Iglesia, los consideramos la mano derecha de nuestro quehacer pastoral, ustedes son muy valiosos para el caminar de nuestra Iglesia”, felicidades en estos 50 años”.

Oración de los cincuenta años, de los Delegados de la Palabra de Dios
Trinidad Santa, único Dios verdadero, estamos ante tu presencia reconociendo tu amor imperecedero, reconociendo tú señorío en nuestra existencia y agradeciendo tú llamado conforme a tu sendero.
Somos los/las delegados/as de la Palabra Dios, hombres y mujeres que al viejo estilo de vida dijimos adiós, porque hemos sido llamados a ejercer el ministerio de transmitir fiel  tu palabra según el magisterio.
Te agradecemos por los carismas dados a Monseñor Marcelo, le iluminaste para llamar a diecisiete campesinos, y sin recelo les delegó la representación eclesial de predicar tu palabra de liberación individual y social.
Gracias porque a lo largo de estos 50 años, con el anuncio del Evangelio de la verdad, nos has conducido a mitigar muchos daños, que han generado los abusos del poder y la maldad;
Te pedimos ¡oh Dios padre de buen corazón! en el nombre de Jesucristo nuestro Señor que tu Santo Espíritu nos consolide en la permanente misión de apacentar comunidades con nuestro testimonio y tu amor.
Danos la fortaleza de un ser capaz, para ser un ministerio que anuncie con valor la palabra liberadora de  nuestro salvador que con su amor y justicia nos da la paz.
Que nuestra madre Santísima María Inmaculada, ruegue para  nuestra continua conversión y poder co-participar en nuestra Iglesia amada, parser una casa y escuela de comunión, madre acogedora que sale al encuentro, como sacramento de salvación.

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