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Las Bodas de Oro de los enviados de la paz

Los Delegados de la Palabra celebran su Bodas de Oro y lo harán en una gran concentración que realizarán en San Pedro Sula, ellos surgen en la zona sur como inspiración de Monseñor Marcelo Gerín (QDDG), en la Semana Santa de 1966.
Texto y Fotos: Redacción Central / Héctor Espinal
heroes207@yahoo.es
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No hay sendero entre las altas serranías, en los valles o en las planicies  de Honduras donde no estén marcadas en forma indeleble las huellas de jóvenes, hombres y mujeres plenos de compromiso y de motivación, que domingo a domingo o cualquier día de la semana recorren los caminos con una misión: predicar la Palabra de Dios.
Para ellos no hay obstáculos y a pie, a lomo de mula, en trasporte colectivo o a “jalones” realizan su misión, por muy lejanas y dispersas que estén las aldeas,  los  caseríos, ellos siempre acuden para convidar a la comunidad, animarla, acompañarla en su luchas y para hacer vida el evangelio.
Son casi cincuenta mil en todo el país, pero hace cincuenta años, apenas comenzaron 17. Todos ellos hombres y fueron invitados a compartir una inspiración del entonces prelado de Choluteca, Monseñor Marcelo Gerín Boulay (QDDG).
Monseñor Gerín estaba preocupado, tenía pocos sacerdotes en su clero y se aproximaba la Semana Santa y comprendió la necesidad del pueblo de celebrar los acontecimientos de la pasión, muerte y resurrección de Jesús.
Inspirado por el Espíritu Santo, llamó a 17 hombres de las comunidades, los instruyó y los delegó para que celebraran la liturgia de la Semana Santa en varias comunidades de Choluteca.
Así nació el Movimiento de los Delegados y Delegadas de la Palabra de quien don Juan Bautista Mejía, uno de los tres sobrevivientes de aquel momento que marcó un hito en la historia de la Iglesia Hondureña, se siente orgulloso.

VIDA COMUNITARIA
Para don Juan Bautista los mejores frutos de aquel gesto son: “En primer  lugar  el convidar a la comunidad y que  reciba un mensaje para hacerlo vida en cada uno de nosotros,  en la familia.
Otro fruto de la comunidad cristiana vivencial es que de ahí han surgido las vocaciones sacerdotales. En  Choluteca y en  otras partes del país hay muchos sacerdotes.
Tenemos un clero que es netamente del sur, de Choluteca, por ello la Celebración de la Palabra es un vivero de las vocaciones sacerdotales que surgen de las familias y eso gracias a quienes nos han formado desde el año 1966.
Mi reconocimiento especial a los padres de las misiones extranjeras de Canadá, a los padres javerianos, especialmente a Monseñor Marcelo Gerín y  siguiendo monseñor Raúl Corriveau, Guido Plante y ahora Monseñor Guido Charbonneau.
A ellos, al clero y los delegados es que hoy la Celebración de la Palabra ha producido un obispo, Monseñor Héctor DavidGarcía,
Él es Obispo de la Diócesis de Yoro y fue un delegado, luego sacerdote en Choluteca.

SENDEROS LLENOS DE FRUTOS
El caminar de los delegados y las delegadas por lo ancho y largo del país, han abierto senderos plenos de frutos, pero también han atravesado trechos amargos durante las épocas de oscurantismo político y dictaduras militares.
Muchos de ellos fueron martirizados en el oscuro decenio de los ochentas, otros fueron torturados y algunos desaparecidos. Su delito: predicar la verdad del evangelio y denunciar las injusticias.
No podía ser de otra manera, porque  después de la segunda Conferencia Episcopal Latinoamericana reunida en Medellín en 1968, los Delegados de la Palabra asumieron el papel de animadores de Comunidades Eclesiales de Base; trabajaban “no solemnemente la Celebración Litúrgica de la Palabra, sino con miras a promover el desarrollo integral de sus comunidades”.
De allí surge el concepto al que, cada uno de estos hermanos  dan la vida y tiempo por poder llevar la palabra de Dios a lo largo y ancho del país; todos ellos son auténticos misioneros, y sobre todo verdaderos evangelizadores.
Después de diez años de haber sido fundados, los Obispos de Honduras afianzan esta orientación comunitaria, en la carta pastoral “Diez años de nuevos caminos” donde abogan por una evangelización integral que evite un desarrollismo sin raíces.
El Beato Juan Pablo II reconoció solemnemente el aporte de los Delegados de la Palabra en la evangelización de Honduras, y manifestaba  que “es una gran cosa, muy conforme con la tradición de la Iglesia” y luego en una reunión en Roma agradeció públicamente a los Delegados de la Palabra en nuestro país y sobre todo los alentó a que se siguiera con esta noble tarea.

DIVINA INSPIRACIÓN
Monseñor Marcelo Gérin fue un Obispo emprendedor y un misionero sin fronteras que recibió el encargo de construir la Iglesia de la zona sur y de dirigir la  entonces Prelatura de Choluteca que se convirtió en Diócesis en 1979.
Nació un 7 de mayo de 1913 en Coaticook Canadá, hijo de don Augusto Gerín y Leonisa Boulay, el papá fue comerciante y la mamá una ama. El joven Marcelo cursó sus estudios primarios con los hermanos del Sagrado Corazón de Coaticook, y sus estudios secundarios en el Seminario de Sherbrooke, terminándolos en el Seminario de Montreal.
Recibió la Ordenación Sacerdotal el 28 de junio de 1936 y salió luego para Roma, donde se graduó como Doctor en Misionología. Regresó a Canadá en 1939. Luego, en los inicios del decenio de los cincuenta, llegó a Honduras como miembro de las Misiones Extranjeras de Canadá.
El 23 de abril de 1967, el mismo año en que comienzan su labor de los Delegados de la Palabra,  fue la Ordenación Episcopal del Prelado de Choluteca, Monseñor Marcelo Gerín,  como lema de su Episcopado, optó por la frase “Dilatentur Spatiae Caritatis”, “Que se Ensanchen los Espacios de la Caridad!”. Y él supo adoptarla en su propia vida.
El nuevo Obispo participó en la Segunda Conferencia General del Episcopado Latinoamericano en Medellín, Colombia. La Conferencia Episcopal  lo nombra Encargado del Departamento de Jóvenes en Honduras. Es así como en 1977 Monseñor Marcelo  empieza a buscar jóvenes para echar adelante un proyecto que ayude a la Evangelización del país y fuera de  él.
El 30 de agosto de 1979 el Papa Juan Pablo II,  reconoció la labor pastoral realizada en el Sur, eleva la Prelatura de Choluteca al rango de Diócesis y nombra a Monseñor Marcelo como primer  Obispo Titular.

PRIMER DELGADO QUE LLEGA A SER OBISPO
Monseñor David García, actualmente  Obispo de la Diócesis  de Yoro, es fruto de los Delegados de la Palabra de Dios, su ordenación episcopalfue el 20 de Septiembre del año 2014 en la Diócesis de Yoro.
La feligresía de la Diócesis de Choluteca llego a entregar a uno de los suyos, al pueblo hermano de Yoro. Monseñor Guido Charbonneau Obispo de Choluteca, al final de dicha ordenación dio su mensaje: Actualmente, la Iglesia de Choluteca está pasando de una Iglesia evangelizada a una Iglesia evangelizadora. Como Obispo de Choluteca, me hago el intérprete de mis sacerdotes para decirles que me siento muy contento porque Monseñor David García es originario de la Diócesis de Choluteca.
Es fruto de la Celebración de la Palabra, que va a cumplir 50 años de existencia. Ha sido Delegado de la Palabra de Dios en su comunidad y es en su familia y en la Celebración que ha nacido su vocación. Es el primer Delegado de la Palabra que es llamado por Dios a ser Obispo. Es todo un honor para los 17,000 Delegados de la Palabra de Dios en Honduras. ¡Muchas felicidades a ustedes!

Para que lo sepa
Recorren a pie, a lomo de mula o a “jalón”, los largos caminos que los llevan a las aldeas y caseríos dispersos a lo largo y ancho del territorio hondureños.

Delegado
Juan Bautista Mejía de 78 Años que nació el 24 de junio de 1937 en Morolica -Choluteca. Es uno de los primeros 17 Delegados, actualmente, viven solamente tres.

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