Arquidiócesis

Un defensor de las causas nobles

Monseñor Santos religioso salesiano y catedrático hondureño, quien desde el 7 de noviembre de 2011 es Obispo Emérito de la Diócesis de Santa Rosa de Copán
Lilian Flores
liflores@unicah.edu
Fotos/ Eddy Romero
Síguenos en http://www.fidesdiariodigital.com
Monseñor Luis Alfonso Santos Villeda, Obispo Emérito de la Diócesis de Santa Rosa de  Copán, hombre lleno de muchas virtudes y entregado a los más necesitados,cumple cincuenta años de vida sacerdotal, a sus ochenta años de vida es considerado un obispo cuyas opiniones son controversiales
Nació el 7 de noviembre de 1936 en el departamento de Ocotepeque, en el occidente de la República, es hijo del señor Juan Ramón Santos Pinto y la señora Santos Villeda.
Creció en el seno de una familia muy católica y con un fundamento basado en la obediencia a sus padres, siempre mantuvo una relación muy cordial con sus hermanos.Una de las cosas que ayudó para que Monseñor Santos tomara la decisión de ser sacerdote fue escuchar las prédicas de los padres franciscanos españoles.
Realizó sus estudios en las escuelas de su localidad y,  posteriormente, apoyado por su tío, el Arzobispo Héctor Enrique Santos (QDDG), ingresó en el seminario de la Orden Salesiana San Juan Bosco, ubicado en Ayaguala, El Salvador, recibiendo su ordenación presbiteral el 5 de mayo de 1966. Fue catedrático en los colegios salesianos de Guatemala, EL Salvador y Honduras  y el 27 de enero de 1984, fue nombrado Obispo de la Diócesis de Occidente. El 17 de marzo de 1984 fue ordenado Obispo, en sustitución de Monseñor José Carranza Chávez que falleció.

GRANDES BATALLAS
Durante su estadía en esta Arquidiócesis trabajó por la educación llevándola a un nivel más alto, le tocó vivir en el Instituto San Miguel, estuvo a cargo de los institutos Sagrado Corazón, María Auxiliadora, Inmaculada Concepción  y San Miguel.
Ha sido un luchador en defensa de la educación en Honduras y en los años  1970-71 formó parte de las acciones que se realizaron contra el Consorcio de La Florida, que pretendía dirigir la educación nacional. Con satisfacción dice: “defendimos la educación de los muchachos,  organizamos los colegios y luchamos contra esa intención”.
Después pasó a la parroquia María auxiliadora, ahí le tocó trabajar en zonas vulnerables, como el Pastel, Sipile, el Chiverito, barrio el Chorizo, La Colonia Ayestas entre otros.  “No tenía carro para realizar mis visitas pastorales y tuve que vender una arma y compre un carro que servía de ambulancia, de volqueta de funeraria, en fin de todo para lo que fuera necesario. Ahí se recuperaron 127 hectáreas de tierras, era terrenos ejidales que se lo habían apropiado, después de la recuperación me querían matar, pero no lo lograron”.

ANECDOTA
El 25 de junio de 1975, se produjo la matanza de Los Horcones en Olancho, donde perecieron dos sacerdotes y varios laicos, matanza que se origina en el despertar que la formación eclesial había logrado entre los campesinos de ese vasto departamento de Honduras. La crisis fue grande, el clero olanchano y su obispo Nicolás de D´Antonio fueron expulsados y muy poca información circulaba sobre los sangrientos sucesos.
“Una noche después de mi larga faena, me avisaron que había reunión en el Arzobispado porque mataron aunos curas, y  líderes campesinos, llego y me dicen vos vas para Olancho y contestó yo no conozco. Viajé en compañía de Alonzo Valenzuela, me dieron 700 lempiras para pagar una avioneta, el piloto era militar.  Aterrizamos en Juticalpa.
Lo primero que hice  me fui a la Iglesia y vi al padre Francisco Alonso (QDDG),  acostado en el suelo por miedo a los militares. Siete familias eran los dueños de todo Olancho”. Luego el entonces padre Luis Santos formó parte de la Comisión Investigadora, que dio con el sitio donde habían matado y enterrado a las víctimas de esa masacre.

UN BUEN OBISPO
Monseñor Santos fue nombrado Obispo de la Diócesis de Santa Rosa en 1984, esto lo tomó por sorpresa: “pregunté cuales eran los problemas donde me enviaban, porque uno no es papo. Había problemas con algunos sacerdotes que andaban metidos con las guerrillas, eran guatemaltecos y otros salvadoreños que se refugiaron en Copán,  entonces me dijeron un Obispo tiene que ser el buen pastor de las ovejas y dije está bien no hablamos más”. Eran tiempos duros y “la gente sondeo a su obispo y se preguntaban ¿él nos apoyará o se pondrá de lado de los militares?, pero poco a poco se convencieron que mi lucha era la misma de ellos”. Durante su gestión  de 27 años reparó 30 templos con la ayuda de muchos.
Monseñor Luis Alfonso Santos ha sido uno de los gestores de promover la educación y el trabajo en el occidente de Honduras; para lo cual, en 1995, fundó el Polígono Industrial Copaneco que consiste en una fábrica de productos artesanales de la región, los cuales son procesados y enviados al mercado extranjero. Además, creó en dicho centro de trabajo una escuela e instituto de segunda enseñanza, para que los trabajadores continuasen con sus estudios de ciclo común y bachillerato.
Fue administrador regional de Cáritas e igualmente coordinó el programa de educación para personas mayores de edad, mediante el sistema de educación a distancia del “Instituto Hondureño de Educación por Radio” (IHER), en el centro regional de la Diócesis de Copán.
En la actualidad sigue ayudando a las comunidades del occidente de Honduras en varios proyectos con niños, jóvenes y toda persona que lo necesita.

Asi piensa del Papa Francisco
“Para mí lo que el Santo Padre ha querido hacer aunque sea jesuita es revivir el carisma de San Francisco de Asís, eso no es fácil, él nos da ejemplo al rechazar el poder temporal y el rechazo de las riquezas, y aferrarse a la persona de Cristo Jesús verdadero hombre y verdadero Dios”.

A %d blogueros les gusta esto: