Punto de Vista Reflexión

La alegría de la misericordia

p4padrejuanangelReflexión
La alegría de la misericordia
P. Juan Ángel López Padilla
El cuarto domingo de Cuaresma es siempre el “Domingo de la alegría”, aunque sinceramente no le miro mucho de alegre al hecho de que nos sugiere la liturgia que usemos una casulla rosada. No tengo ninguna fobia al color y menos a lo que en nuestro ambiente tan cargado de juicio, ese color señala, pero prefiero mantener el horizonte sin “estrabismos daltónicos” espirituales.
En fin, el asunto es que en nuestro ambiente, más allá de los colores, la alegría no se entiende y menos se vive, como se debería.
Nuestra vocación de bautizados es a la alegría, a la felicidad. Un cristiano triste, no sólo es un triste cristiano, sino que en mi opinión: es poco cristiano. Claro que hay situaciones que nos entristecen, como una enfermedad, una crisis, la muerte de un ser querido, etc., pero es que no es muy de un discípulo del Señor, quedarse en ese “valle de lágrimas” sin tener clara la meta. Más allá de nuestros dolores, esta la virtud de la esperanza. Quién tiene esperanza, siempre al final es una persona alegre.
La esperanza remite inmediatamente a la fuente de la misma. Quien ha conocido la misericordia de Dios, quién ha tenido un encuentro personal con Él, siempre vivirá esa alegría propia de los que tienen esperanza.
Muchas de nuestras mayores decepciones vienen confundir la alegría con el “serimportantes”. Sentirse importante o peor aún, creer que se es, es un asunto del puro orgullo. La alegría es otra cosa, su origen no está en si se es o no importante, porque el valor de la persona no puede estar basado en sensaciones o en prebendas o en posiciones. Todos alguna vez en la vida hemos querido ser “alguien”, hemos querido ser “importantes”, valorados y reconocidos; pero, seamos honestos:¡eso no sostiene la vida de nadie!
Aspirar a los bienes mayores nos decía san Pablo y nos mostraba el camino. Cuando uno desvía ese camino es cuando realmente aparece el dolor y desaparece la alegría, porque se crean necesidades y se pone el “polo norte” apuntando hacia una infinitud de experiencias que nunca llenan.
Por eso es que la misericordia es fuente de alegría, es fuente de esperanza. Encontrar esa misericordia nos ayudará a superar esos atavismos en los que tantas veces caemos, nos ayudará a superar el pecado más horrendo que llevamos como lastre en nuestra libertad y nos ayudará a sacar lo mejor de nosotros mismos.
Una persona alegre y que ha encontrado al Dios que llama a la alegría, es imposible que no se sienta llamado a compartir esta alegría, a servir desde ella. Por aquello de que “No hay mayor amor…”
Nos quedan tan poquitos días para comenzar la Semana Santa que yo creo que debemos hacer el sano ejercicio de revisar nuestro “alegrómetro”. Hay que aceitarlo. Hay que darle mantenimiento. Es peligroso andar ahí por la vida creyendo la publicidad barata de los que se sientan en mesas a negociar cuotas de poder o de placer y sonríen a las cámaras porque, para ellos, la vida es un chiste. La vida no es eso. La vida es tan seria que ocupa del buen humor de aquel que no aspira a ser importante, sino que aspira a vivir haciendo lo que es importante.

A %d blogueros les gusta esto: