Iglesia

Una sencilla sonrisa

Una sencilla sonrisa
“Yo pronunciaré mis Votos Perpetuos dentro de poco tiempo.” Yo,  entonces comprendí que Carmen acababa de quedar “comprometida para casarse” pero que el matrimonio tendrá lugar en algunos años, como lo es para todas las religiosas, a través de los Votos Perpetuos
Robert Lalonde
Escritor y Periodista
Canadiense
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Recientemente acompañado de las hermanas: María Elena Díaz Tercero, Yaquelin Baquedano y Juana de Dios Euceda;  co-fundadora, superiora general y ecónoma de la Congregación de las Misioneras de MARILAM, tuve el privilegio de asistir a la Consagración Religiosa de Carmen Leticia Solís;  una novicia de la misma Congregación, que pronunciaba sus Votos Temporales.
Este acontecimiento es tan importante que se inscribe  en el marco del XXX Aniversario de  esta Congregación autóctona fundada en Septiembre de 1985 por Monseñor Marcelo Gerín. En la procesión de ofrendas, presentaban un hermoso cuadro  con la foto de Él para recordar el papel importante que desempeñó en el  seno de esta gran familia.
Como una Ceremonia Nupcial
Sentado a la izquierda de la hermana Yaquelin, yo me encontraba en la primera fila a unos cuantos pasos de la novicia,  ubicada en el centro del ala principal, y muy cerca del coro. En medio de una asistencia de aproximadamente unas 350 personas,  que demostraba la particularidad de este evento, yo me sentía como uno más  de ellos,   realmente reinaba la unidad. Hay que decir que tenía hasta ese momento,  ocho días de haber llegado a Honduras y de estar viviendo en el seno de esta Congregación. Durante este período  yo había tenido la ocasión de visitar algunas comunidades en Honduras, un poco como lo hacemos con los parientes más cercanos. Y yo me sentí siempre bien acogido.
Tal vez esta es la razón por la cual, a lo largo de esta ceremonia, celebrada por el padre Douglas Viera, párroco  de Güinope, donde sería eventualmente destinada la nueva hermana, y concelebrada por el padre Juan Greeffard de la Sociedad de Misiones Extranjeras, yo tenía el sentimiento de asistir  a una ceremonia nupcial. En realidad a medida que progresaba la ceremonia, todo el ritual me lo proponía: La promesa de compromiso, la firma del acta, y….la mamá  de la joven Carmen Solís que lloraba a chorros,como si “perdía” a su hija mayor.
Por supuesto yo estoy de acuerdo que se trata de una visión un poco mística del acontecimiento, pero es el sentimiento que yo tenía al presenciar esta ceremonia. Por no quedarme en la ignorancia, yo decidí compartir esta percepción con algunas religiosas. La reacción de cada una de ellas ha sido de sonreír sencillamente. Después, con mucho respeto, me preguntaban qué era lo que me hacía pensar eso y que se los explicara.
Yo les hablé entonces de la homilía que el padre Douglas había pronunciado,  insistiendo particularmente en el pasaje “ustedes no me eligieron a mí fui yo quien les escogí  a ustedes”; de la renuncia que Carmen hacía  consagrándose a la Vida Religiosa, precisándoles que, para mí, consagrarse significa vivir una relación privilegiada; que después de todo ¿No llamamos nosotros a una Religiosa “Madre”?
Entonces fui invitado a hablar con la persona concernida: Carmen.

Solo a solas con la sueva religiosa
Como fui convidado  a festejar con la familia después de la ceremonia, tuve la ocasión de hablar  con la nueva religiosa, gracias a la ayuda de Yanina, otra hermana de la Congregación de MARILAM, que hacía de traductora. Primero me di cuenta que en realidad Carmen deseaba al  comprometerse en la Vida Religiosa,  desempeñar un papel más grande en la Iglesia que el de ser unafeligrés pasiva, sin ningún compromiso; que en esta llamada ella viviría experiencias más ricas y  profundas con Dios, como una unión personal, como una especie de exclusividad; en fin, que ella deseaba hacer conocer la gracia de Dios de la cual ella se sentía habitada y serle fiel.
Fue entonces que le pregunté si para  ella se trataba de una especie de matrimonio: “ para mí se trata de una Alianza todavía más fuerte que el matrimonio, pues estoy segura que no seré jamás abandonada.” Recordándole que se trataba solo de sus Votos Temporales, ella  me respondió sin vacilar, es un poco como una Promesa: “Yo pronunciaré mis Votos Perpetuos dentro de poco tiempo.” Yo,  entonces comprendí que Carmen acababa de quedar “comprometida para casarse” pero que el matrimonio tendrá lugar en algunos años, como lo es para todas las religiosas, a través de los Votos Perpetuos.
Salvo que esta interpretación que ella me dio por mi parte nofue suficiente. Después de algunas investigaciones, yo encontré una respuesta de una hermana africana a quien interrogué sobre el sentido profundo de esposo-esposa  con Jesús: “ Yo vivo la fidelidad  a mi vocación y a mis compromisos religiosos gracias al hecho de considerar a Jesús como el esposo espiritual. En Jesús se encuentra la felicidad, pues solo Él puede llenar de alegría y de paz el corazón creado para amar a Dios. A diferencia del matrimonio terrenal, yo me sentí atraída de un Hombre especial, el mejor de los hombres, el que no me traiciona jamás.”
Yo me acordé entonces de la sonrisa sencilla que me habían ofrecido las religiosas interrogadas por mí, sobre ese sujeto, y me sorprendí de sonreír a mi vez, pensando que ellashacían así  un gesto de humildad  hacia aquel que no les fallará nunca.

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