Arquidiócesis

“Consejero, amigo, hombre entregado a evangelizar con el ejemplo”

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“Consejero, amigo, hombre entregado a evangelizar con el ejemplo”
Este sacerdote llega a Honduras en el año 1966, y de estas cinco décadas, estuvo gran parte en la zona sur del país, igual fungió como Rector del  Seminario Mayor Nuestra Señora de Suyapa, y finaliza su estadía  en tierras catrachas, en la parroquia Divina Providencia.
Delfina Janeth Lagos
dlagos@unicah.edu
Foto: Fieles de la parroquia Divina Providencia
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Cinco décadas se dicen poco, para un hombre entregado a Dios, que ha dado su vida por servir enseñar, aconsejar, a un pueblo, un don que sólo Dios lo puede dar, ese es el padre Roberto Nolin, un sacerdote canadiense que entrego gran parte de su vida sacerdotal al pueblo hondureño.
Al saber que los sacerdotes canadienses llegaron a Honduras hace muchos años, es darse cuenta que el padre Nolin fue ese misionero pionero, escogido para venir a estas tierras catrachas a llevar ese mensaje trasmitido desde el punto de vista de padres javerianos los cuales se caracterizan por  esa paz, alegría, paciencia que trasmiten.

TRAYECTORIA
El padre Roberto llega en el año 1966, con esa humildad y sencillez que los identifica a los sacerdotes javerianos,  llega como educador al Seminario Mayor nuestra Señora de Suyapa, luego a los dos años es trasladado a Choluteca, donde la necesidad de evangelizar era grande, ahí estuvo por varios años, después de estar en la zona sur un buen tiempo, regresa al Seminario Mayor como rector, y es conocido como el “Divino Maestro”.
En el Año 1996 le toca guiar  la parroquia Divina Providencia de la colonia Miramontes, ahí sella su gran amor de servir al lograr continuar la obra de traer más fieles a este templo, de quitar esos muros que caracterizan a esta colonia, y hacer que al momento de las Eucaristías no exista barrera alguna para llevar ese mensaje de paz, de confianza hacia todos, y esa confianza, se miró reflejado en las palabras de agradecimiento en cada fiel que extraña la partida del padre Roberto hasta su tierra natal Canadá.

“EL AMIGO DEL ALMA”
Son tantas palabras de agradecimiento, hacia el padre de raíces canadiense pero de corazón hondureño. Doña Rosa Flores lo describe como un hombre amable, sincero, “el  padre me enseñó a tener fortaleza y saber que Dios tiene el control de todo, sé que el ya no está aquí en nuestra querida tierra, pero estoy segura que el ora por nosotros, gracias al padre Nolin, aprendí que uno nunca debe estar triste ante nada, él fue nuestro gran consejero el gran amigo”.
Con la misma alegría, comparte doña Cecilia Osorio, otra abnegada dama quien describe al sacerdote como el gran maestro, un verdadero representante de Dios en la tierra, este cura hizo tantas obras para el bien de todos, lo extrañamos, pero sabemos que ya está descansado en su país natal y nos dejó ese compromiso de seguir con esa evangelización y no desmayar ante nada en nuestra amada parroquia”

RECONOCIMIENTO AL GRAN MAESTRO
El padre Roberto un hombre de ojos claros, al igual su color de piel, un sacerdote con un carisma y alegría que contagiaba a donde le tocaba evangelizar, siempre dispuesto y con tiempo disponible para dar un consejo, una bendición, llego a este país de cinco estrellas, cargado de juventud, y se fue con muchas anécdotas, la cual se miran  reflejadas en su rostro y sus bellos cabellos de color plata.
Su caminar ya era despacio, pero su entusiasmo de dar cada mensaje en las Eucaristías, no se notaba su gran experiencia de más de 50 años de vida sacerdotal, su despedida en la parroquia Divina Providencia, se rodeó de homenajes, aplausos, agradecimientos, muchos fieles al momento de su partida hacia su país de origen lo acompañaron hasta el aeropuerto para darle ese hasta luego, “nos miramos en el paraíso de Dios” así lo expresó, doña Vilma de Cruz, otra fiel agradecida con el misionero canadiense hondureño.

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