Editorial

Editorial del Domingo 27 de Febrero de 2016

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Un problema delicado y urgente
Recordemos que el Estado de Honduras ratificó la Convención sobre los Derechos del Niño donde están consignados los principios fundamentales que garantizan el bienestar de la niñez. La Constitución de la República establece que es deber del estado proteger la infancia y la niñez.Y que el Código de la Niñez y la Adolescencia definen a una persona como niño o niña, hasta cuando cumple los 18 años de edad.
La DINAF (Dirección de la Niñez, Adolescencia y Familia) es el organismo estructurado, por el actual gobierno, cuando fue necesario disolver el IHNFA (Instituto Hondureño de la Niñez y la Familia).
La creación del DINAF fue una medida acertada y novedosa puesto que se eliminó un “elefante blanco” cuyo presupuesto estaba destinado en no menos del 90% para el pago de empleados. Y solo una pequeña parte del presupuesto  era destinada para la atención a los menores de edad. El contrato colectivo de la institución era sumamente oneroso.
En la forma en que fue concebido el DINAF, no maneja directamente centros asistenciales, ni centros de detención de menores infractores. Los centros asistenciales están a cargo de ONG´s o municipalidades, y el papel de la DINAF es definir las políticas públicas adecuadas y supervisar la atención que se brinda a los niños.
Los centros de detención, deben ser lugares de rehabilitación y educación para los menores infractores, para facilitarles la reinserción social cuando hayan cumplido el tiempo de internamiento que les hayan señalado los tribunales de justicia. Pero el manejo operativo de estos estos centros, ha sido deficiente.
Por falta de políticas claras y de personal de custodia entrenado para tratar a los detenidos, el control de las instituciones ha quedado en manos de los miembros de las pandillas 18, 13 y “Los Chirizos”. Todos ellos, grupos de infractores rivales, ubicados en los mismos espacios (craso error).
La semana anterior, en el Centro Renaciendo, ubicado en Támara ocurrió un ataque de miembros de la pandilla “18” contra el grupo de los “Chirizos” con el saldo de 2 jóvenes muertos y 17 heridos. Causó estupor la violencia desplegada por los menores, quienes llegaron hasta la crueldad de deshacerle la cabeza a uno de los muertos, con bloques de cemento.
Las causas del enfrentamiento son: el control del territorio del centro, y razones de tipo pasional, en disputa de relaciones con las muchachas internas, en el centro de detención femenina, que colinda con el centro donde ocurrieron los asesinatos.
DINAF tiene que resolver este problema delicado y urgente, definiendo políticas y modelos de organización, para que de forma eficiente,el estado asuma el control de los centros de menores infractores. (Secretaría de Desarrollo e Inclusión y la Policía).
En la situación actual, el tiempo de internamiento de los jóvenes, es como asistir a una escuela del crimen, No estudian, no trabajan, no se les transmiten principios y valores éticos, y pasan todo el día en ociosidad, sin sujeción a un  proceso formativo integral.
Hay que entender, que en toda la actuación de los tribunales de justicia, ONG´s y las autoridades administrativas, la consideración principal que se debe tener en cuenta es el interés superior del niño. Y es apelando a este elemento tan esencial para el desarrollo humano de la persona, por lo que urge que los menores infractores, recluidos en los centros de detención, reciban una atención especial de parte del DINAF.
El hecho de que hayan infringido las leyes y normas sociales, a tan temprana edad, no pueden ser conceptualizados como delincuentes para toda la vida. Su detención tiene que ser una oportunidad para que puedan enderezar el rumbo de su existencia y que tengan la posibilidad de insertase en la vida social, política y económica de la nación.
La reinserción social de estos jóvenes infractores no será posible sin un proceso de formación de la personalidad, fundamentada en la enseñanza y vivencia de valores éticos. Es un hecho comprobado por la experiencia de miles de jóvenes, que la educación sistemática, y el mostrar nuevos horizontes que sean asequibles, brindan la posibilidad de cambios profundos en la conducta del ser humano.
Ya lo expresó el Señor Jesús: “Lo que hagan a uno de estos mis hermanos más pequeños….a mí me lo hacen”.

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