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Misioneros inician año formativo en CEMAC

p9cemacEs evidente que sin misioneros no hay misiones, como también es evidente que la Iglesia no los puede enviar si no los tiene, todos pueden ser parte de esta misión, solamente hay que tomar la decisión.
Texto y fotos: Lilian Flores
liflores@unicah.edu
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Pese a que la misión es tarea de todo bautizado, hay muchas personas que consagran su vida a las misiones “Ad Gentes”,  convirtiéndose en heraldos del evangelio, enviados por la Iglesia para ir por todo el mundo, realizan el encargo de predicar el Evangelio y de implantar la Iglesia entre los pueblos o grupos que todavía no conocen a Cristo.
Con una Eucaristía se dio inicio al año formativo en el Centro Misionero Ad Gentes de América Central (CEMAC)ubicado en la Aldea Cerro Grand, en este centro permanecen cuatro jóvenes que han decidido seguir a Cristo y ser portadores de la Buena Nueva. Muy contestos hasta ese lugar llegaron Monseñor GuidoCharbonneau, Obispo de la Diócesis de Choluteca y Presidente de la Comisión Centroamericana de Misiones, Monseñor Byron Chevannes,  Director Nacional de las Obras Misionales Pontificias OMP,el padre Roberto Bigrasy el padre Héctor Bernabé de nacionalidad salvadoreña quien está a encargado de este centro.
Elizabeth Banegas  forma parte del equipo  de formadores que están  a cargo de los jóvenes, ella mencionó que  el Plan de Misión Ad Gentes para Centroamérica, está diseñado en tres etapas, la primera es una etapa diocesana  y  consta de un año la cual está  a cargo de los formadores y del Director Diocesano de OMP, la segunda etapa consta de dos años  está a cargo del equipo de formadores de los formandos y del CONAMI  Comisión Nacional de Misiones, y la tercera etapa que es la intercultural internacional donde lleganjóvenes de todo Centroamérica. Los cuatro jóvenes que están en CEMAC ya pasaron por las primeras dos etapas y ahora están en la última, al finalizar este año de formación serán enviados a diferentes lugares a realizar su misión.

MENSAJE
Durante la Homilía Monseñor Guido dio la bienvenida a los jóvenes y les dijo estas palabras “para Dios no hay fronteras todos los días es la presencia del Señor y la misión que nos llama a ser misioneros y misioneras. Muchos cuando entran a un centro misionero se preguntan ¿seré capaz? ¿tengo muchas limitaciones?, ¿cómo me va a ir? si alguien no se ha hecho estas preguntas yo dudo mucho de su vocación misionera, si uno está demasiado seguro, cuidado porque tal vez piensa  solamente en sus propias fuerzas y no confía totalmente en Dios”.
Asimismo agregó que el misionero y la misionera tienen que ser portadores de la misericordia de Dios, con los más humildes y sencillos, hay muchas maneras de estar cerca de estas personas. “La Iglesia de Centroamérica está con ustedes y ha puesto sus ojos de amor y de misericordia en ustedes.Que el ejemplo de ustedes  produzca efecto multiplicador y que haya misioneras y misioneros Ad Gentes siguiendo las huellas de ustedes que hoy están empezando a vivir en este centro misionero”.

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