Arquidiócesis

El fundamento de la vida familiar es la misericordia

“Es especialmente importante volcar la misericordia de Dios sobre los matrimonios y las familias. La familia constituye  una auténtica escuela de humanidad, socialización, eclesialidad y santidad… En ella experimentamos por primera vez la misericordia de Dios”. Evangelii Gaudium
Eddy Romero
emromero@unicah.edu
Fotos Melba Mejía/Eddy Romero
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“Si un matrimonio quiere permanecer unido hasta que la muerte los separe, debe procurar vivir a diario la misericordia” afirman algunos expertos en el ámbito familia. La misericordia divina puede considerarse como uno de los ejes centrales de la Iglesia en este inicio del nuevo milenio, especialmente para las familias.
Este año, el Papa Francisco convocó a un Año Extraordinario de la Misericordia y la participación de la familia es vital. Cuando un hogar no vive la misericordia, los problemas serán mayores, bien lo menciona el Santo Padre cuando afirma que “Una familia cerrada en sí misma, mortifica el Evangelio y marchita el mundo”.
Existen muchas familias particularmente vulnerables que son necesitadas de misericordia, muchas de ellas, viven situaciones pastorales difíciles, por ejemplo aquellas personas divorciadas en una nueva unión o los hijos de quienes han sufrido un fracaso matrimonial entre otros.

PERDÓN
Según Monseñor Darwin Andino, Obispo de Santa Rosa de Copán y encargado por la Conferencia Episcopal en el tema de familia dijo que “todos estamos llamados a vivir la misericordia y el perdón, comenzando por los esposos, de padres hacia hijos y viceversa, de esposa hacia esposo y viceversa, en fin, todos los miembros deben vivir la reconciliación, porque la familia es el ámbito donde  tiene que darse el primer lugar el perdón”.
Según Andino, “Una manera de vivir la misericordia es apoyarse, escuchar a los otros, que exista un diálogo entre todos y sobre todo, un encuentro, ya que estamos tendiendo hacia el individualismo y el encuentro entre los miembros de la familia es vital”.
Una de las situaciones que advirtió el obispo es la pérdida de las relaciones entre la familia; ya que en una familia que no existe relación entre sus miembros, no habrá misericordia; “en este tiempo de la misericordia, hay que revisar cómo están nuestras relaciones, que nuestras relaciones no sean nada más meramente materiales,  sino que sean unas relaciones de padres a hijos verdaderamente amándose, perdonándose”.

TESTIGOS
Dice el Papa Francisco que “las familias cristianas hagan del umbral de sus casas un pequeño gran signo misericordia y de la acogida de Dios”. Esta expresión de misericordia se vive en el hogar formado por Melba Mejía y Javier Paz, jóvenes profesionales de la pedagogía, que después de 10 años de noviazgo, decidieron unir su vida en matrimonio.
Un noviazgo en donde predomino mucho el respeto, la comprensión y la tolerancia, en los momentos de dificultad y de alegría.
“Nos conocimos desde que éramos niños. Fuimos compañeros en la Normal, al salir, trabajamos juntos en una escuela católica. Dios fue moldeando nuestras vidas y fuimos encontrando el camino correcto” dijo Melba Mejía.
Una experiencia de Dios, fue el motor que provocó que esta pareja sentara las bases y dejaran los miedos, las dificultades y aventurarse en la vida matrimonial.Dios se ha mostrado misericordioso al contar ambos con un trabajo estable, situación que muchas parejas no tienen y que es causa de muchos problemas. “Queremos desempeñarnos con mucho esmero, de muy buena manera, porque sabemos que podemos formar una sociedad diferente,aportar a este país jóvenes pensantes, con criterios, con valores, amando a Dios” afirma Javier.

SACRAMENTO
Se casaron hace unas cuantas semanas, “decidimos hacer una ceremonia muy sencilla, fue en una capilla de un centro de retiros en Pinalejo, Santa Bárbara, el padre Enrique Silvestre nos casó,  asistió nuestra familiar nuclear y otras amistades”.
No hubo fiesta, no hubo celebración más que el Sacramento. “Tenemos una forma un poco peculiar, hemos decidido que las personas que tenemos aprecio, vengan una vez por semana a compartir con nosotros los alimentos, es una forma de compartir nuestro Sacramento con estas personas que nos aprecian” dijo Javier. Es una manera de compartir lo que Dios les ha dado.
Dios ha puesto responsabilidades en sus vidas; ella es catequista y tiene a su cargo un grupo de niños;ambos son voluntarios en una asociación para niños especiales en donde ejercen la misericordia en familia, al prestar sus conocimientos para la enseñanza de niños con alguna discapacidad.  Asimismo,  asesoran un grupo juvenil de la parroquia, “estamos en esa lucha por querer hacer un poquito de las cosas tan grandes que Dios hace con ellos”.
“Miramos que la vida de matrimonio es diferente pero si se tiene a Dios en medio, las cosas se solucionan con mayor facilidad, problemas siempre existen, pero los hemos resuelto dialogando, sin llegar a situaciones difíciles como otras parejas. Hemos visto en la sociedad que muchas parejas pasan  con pleitos, con muchas dificultades, no se ponen de acuerdo. En nuestro hogar hay paz, tranquilidad y sobre todo amor y la presencia de Dios.”
“Hemos dejado que el Señor actué en nuestra vida, que él muestre su misericordia en nuestro hogar. Tomamos las decisiones en pareja, compartimos la mesa, siempre comemos juntos y oramos juntos. Queremos en un futuro tener hijos y formar una familia digna para la sociedad, pero dejamos que sea él quien decida, siempre hemos puesto a Dios primero”.
CLAVES
Perdón
• Los esposos deben aprender todos los días a pedir perdón y a perdonar -¡ay del que crea que su matrimonio está seguro y que ya no debe luchar por mantenerlo vivo!
Confesión
• Los hábitos de perdonar y pedir perdón se adquieren con mayor facilidad, cuando los cónyuges acostumbran a confesarse habitualmente.
Misericordia
• La incapacidad de perdonar, o lo que es lo mismo, la incapacidad de vivir la misericordia dentro del matrimonio es, seguramente, una de las causas principales del divorcio.

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