Diócesis La Ceiba

Vida Consagrada en La Ceiba, una fuerza viva de la Diócesis

“Los desafíos son muchos en la actualidad  y hay que responder a ellos” y alertó a las y los consagrados presentes a cuidar para no vivir una vida acomodada y alejada de la realidad, y a mirar con amor y entusiasmo nuestra vocación”. Monseñor Lenihan.
Texto y Fotos: Dania Velázquez
redaccion@semanariofides.com
Síguenos en http://www.fidesdiariodigital.com
Las distintas congregaciones que  realizan labor pastoral en la Diócesis de La Ceiba, celebraron el Día dedicado a la Vida Consagrada  que la Iglesia conmemora en la fiesta de la presentación del Señor  La conmemoración se realizó dentro de una solemne Eucaristíacelebrada en la Catedral de San Isidro,  presidida por el Obispo de La Ceiba, Monseñor Miguel Lenihan y concelebrada por los sacerdotes  César Espinoza CMF y Fray Heraldo J. Brock CFR En su mensaje a los presentes, Monseñor Lenihan definió  la Vida Consagrada como “una fuerza viva de la Diócesis” agradeciendo su labor y misión,  “dando gracias a Dios por el don de nuestra vocación”.
También compartió un sueño para las congregaciones presentes: “me gustaría ver entre ustedes a mis hermanos y hermanas garífunas, tienen que trabajar duro en la pastoral vocacional” dijo.
Retomando la celebración al inicio del Año de La Vida Consagrada recordaba la actitud “a estar agradecidos por el testimonio grande que la vida religiosa  ha dado en los últimos 50 años, memoria de todo el movimiento que surgió por Vaticano II”
También retomó el mensaje del Papá Francisco que nos invitaba “a mirar a futuro, con esperanza, fe y del amor y a vivir el momento actual con mucho entusiasmo, pasión y alegría, con corazones generosos”.
“Los desafíos son muchos en la actualidad dijo el Obispo, y hay que responder a ellos” y alertó a las y los consagrados presentes a cuidar para no vivir una vida acomodada y alejada de la realidad, y a mirar con amor y entusiasmo nuestra vocación.
“Hace muchos años el Señor nos llamó y respondimos con mucho entusiasmo y a veces hemos dicho sí con mucha incertidumbre. Al momento de decir sí, estamos abiertos a Él, y por eso estamos aquí sirviendo siempre al Señor”. Haciendo mención del mensaje  del Papa Francisco invitó a los y las religiosas presentes a “Vivir una vida de profecía,  aunque muchas veces haya crítica, pues tenemos la promesa de Jesús: yo estaré contigo”.
En este Año de Misericordia Monseñor Lenihan invitó a “ser portadores misioneras, misioneros de la misericordia. Sentarnos primero a escucharle y entonces levantarnos e ir a anunciar su evangelio,  viviendo cercanos a la gente, como Jesús lo estuvo con los pecadores, pobres y leprosos”.
“Estamos invitados a estar cerca a los leprosos de hoy compartiendo sus angustias y tristezas, y también las alegrías. Como religiosas y religiosos debemos estar acompañándoles en estos momentos tan difíciles”,  dijo.
Finalmente invitó a ser una vida religiosa de salida y de encuentro,  pero también de fuerte oración y de actitudes de ternura y amor, con la alegría del Evangelio.

EN EL MUNDO Y AMÉRICA LATINA
El año concluido dedicado a la Vida Consagrada tuvo como motivación a nivel mundial, el lema: “Vida Consagrada en la Iglesia hoy: Evangelio, Profecía y Esperanza”. Pues en ella se reconoce la “obra incesante del Espíritu Santo, que a lo largo de los siglos,  difunde las riquezas de la práctica de los consejos evangélicos a través de múltiples carismas, y que también por esta vía hace presente de modo perenne en la Iglesia y en el mundo, en el tiempo y en el espacio, el misterio de Cristo” (Según el documento de Vita Consecrata no. 5).
En América Latina, durante el Año de la Vida Consagrada,  se realizaron varios congresos, encuentros, retiros y celebraciones.  Por ejemplo,  la Conferencia de Religiosas/Religiosos de América Latina y del Caribe (CLAR) realizada a mediados del 2015.
También el Congreso Continental con el lema “!Retiren la piedra, Sal Fuera… Quítenle las vendas para que pueda andar! Haciendo referencia al icono bíblico de la resurrección de Lázaro en la comunidad de Betania. El cual se llevó a cabo con un “ambiente general de fraternidad, alegría, responsabilidad y festividad” según algunos participantes.
En el mensaje final se reconoció un antes y un después para la Vida Consagrada . “Este Congreso, en sintonía con el Vaticano II, nos dio un impulso de resurrección, que levantará a la vida Consagrada de la tumba de una pesimista añoranza del pasado y la impulsará hacia el futuro, que es la vida nueva en el Resucitado.

A %d blogueros les gusta esto: