Buenas Nuevas

“Échate abajo….”

p7encuentroAl encuentro de  la palabra… según San Lucas para la Lectio Divina
“Échate abajo….”
(Lc 4,1-13 – I Domingo de Cuaresma)
P. Tony Salinas Avery
asalinasavery@gmail.com
El maravilloso tiempo de la Cuaresma, queridos lectores, se abre después de la imposición de la ceniza (el pasado miércoles), con un primer domingo lleno de contenido para el arranque de este tiempo. Se trata de la persona misma Jesús, que para Lucas, vive en Jerusalén la principal de las tentaciones y lo que es más importante la confesión de su fe y confianza en el único Dios, su Padre. Las tentaciones de Jesús en Lucas tiene una inversión en la segunda y tercera tentación, respecto de su paralelo en Mateo: para Lucas el vértice de la tentación no es el “monte muy alto” como para Mateo, sino Jerusalén, la ciudad a la que está orientado todo su Evangelio.
El negador por excelencia satanás, procura destruir la confianza del Hijo en el Padre. Éste en cambio apoyado en la Palabra que conoce y que vive, responde construyendo un Credo que le sirve de fundamento y con el cual rechaza la tentación: “Sólo al Señor tu Dios adorarás y a Él sólo servirás”. Es como sí en este domingo, la Palabra de Dios, nos refiriera a la importancia de la vivencia personal del Credo, a ejemplo del propio Jesús. La primera lectura es el credo primitivo israelita (Dt 26,4-10), que gira alrededor de tres artículos de fe: la vocación de las patriarcas, el don de la libertad y el don de la Tierra Prometida, es decir, de la patria libre “donde mana leche y miel”. Luego viene el credo, citado por Pablo en la Carta a los Romanos, que tenemos en la segunda lectura de hoy (Rm 10,8-13). En él se proclama que “Jesús es el Señor”. El término “Señor” es celebración de la divinidad de Cristo porque  en la versión griega del Antiguo Testamento “Señor” (Kyrios), era el nombre sagrado e impronunciable de Dios mismo YHWH (Yahveh). Y al llamarlo así, Pablo confiesa además que “Dios lo ha resucitado de entre los muertos”.
Entonces ¿Qué podemos decir, de tan maravilloso Menú de Palabra de Dios que la Madre Iglesia nos regala para este domingo? Sencillamente pensaría, que ante la siempre y actual tentación del demonio, que nos invita a obedecerle diciéndonos como a Jesús “échate abajo” para probar nuestra confianza en Dios, la Cuaresma es TIEMPO DE FE. ¿Quién iba a pensar que EL CREDO, nos serviría de arma elocuente y eficaz para sofocar las tentaciones del enemigo? Y, la verdad es que sí lo es. No por nada el sabio Papa Benedicto XVI, nos pidió su recitación frecuente, en el Año de la Fe.
Con El Credo, recitación de fe, retomamos el primer mandamiento y sostén de todo el Decálogo y de toda la fe bíblica: “No tendrás otros dioses delante de mí… no te postrarás ante el ídolo y no lo adorarás…” (Ex 20,3.5). La Cuaresma por lo tanto se inaugura con la FE, ésta es el fundamento de la existencia cristiana. Si no “CREO” la Cuaresma no tiene ningún sentido. Los cuarenta días que tenemos ante nosotros se extienden casi como un único llamado a redescubrir la pureza de la fe liberándola de todos los arreglos, las ignorancias, las sustituciones, las componendas, incluso de ritos habituales que la niegan y buscan efectos que se acercan más a la magia, que al Dios de Jesucristo.
¡Santa Cuaresma para todos! ¡Démosle su contenido profundo de FE!

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