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Quiero pedirle perdón

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Quiero pedirle perdón
Jóse Nelsón Durón V.
En la exquisita inspiración del Santísimo Espíritu de Dios se fundamentan las palabras y hechos de la santa Iglesia, desde la misma historia, desde el corazón bendito y sagrado de Dios. El Señor Jesús dice a san Juan, que le había preguntado, señalando a san Pedro: “Señor, ¿y éste, qué?” Jesús le respondió: «Si quiero que se quede hasta que yo venga, ¿qué te importa? Tú, sígueme» Es esta una clarísima afirmación del Señor de la permanencia de la santa Iglesia hasta la Parusía, Su segunda venida: el Papado prevalecerá. Pues bien, este año, por mandato divino y a través de la santa Iglesia, es el Año de la Misericordia. Y estamos iniciando la Cuaresma, invitados a la conversión, el perdón y la misericordia.
Y yo quiero pedirle perdón, Señor.Por tantas cosas, que no sé por dónde comenzar. Ni cómo. Pero comenzaré por prosternar mi alma ante Usted, la memoria Suya que yo tengo en mi corazón, pese a haberla escondido muchas veces; con intención a veces, otras sin advertirlo. Perdone, Señor, mi trato tan inadecuado ante la altísima dignidad de Su divinidad cuando le tuteo y, sin embargo, ante extraños lo primero que hago es respetarles por razones desconocidas. Perdón, Señor, perdón. Por abusar tan a menudo de la libertad que he perdido y desperdiciado en trivialidades, abusos, acosos, vicios e infidelidades. Señor, no debería Usted haber sudado sangre por mí; no Señor, no lo merezco; pero entiendo que también sufrió por cada uno de mis hermanos que sí lo merecen. En incontables ocasiones desoí aquella vocecita que decía: no, no, desde el fondo de mi conciencia. Era el tenue eco deSu voz que intentaba recordarme Su presencia; como a santa Catalina de Siena, quienle pregunta: “¿Dónde estabas Tú, mi divino Esposo, mientras yacía en una condición tan abandonada y aterradora?” y Usted responde: “Hija, estaba en tu corazón, fortificándote por la gracia.”
Ahora he comprendido, Señor, que el libertinaje pierde y el desinterés ahoga la gracia. Al iniciar esta Cuaresma en el Año de la santa Misericordia, no puedo menos que contemplar Su cruento sacrificio, que actualiza la acción misericordiosa de Dios en forma personal sobre cada uno de Sus hijos; quiero reforzar mi contrición en el confesionario para tratar de reconciliar mi pobre corazón con el Suyo;sudar la sangre de mi arrepentimiento profundo y decir a quienes pueda que la superficialidad solamente llega a nadar sin rumbo y sentido;que quien bucea más profundamente en las aguas de la fe es, precisamente, quien alcanza la perla más fina. Quiero pedir perdón por mi indiferencia al dolor ajeno; por mi silencio ante los atropellos a mis hermanos más débiles; por no buscar el bien de todos; por mirarlo a Usted flagelado, atado, en doloroso silencio, mientras yopaseaba por el salón de la vida mi insolencia y mi soberbia, mi egoísmo, escondiéndome cobardemente de mi propia conciencia.
Señor, en nombre de todos mis hermanos, pido a Ustedperdón por echar a perder el enorme regalo de la creación, de nuestros bosques, ríos y depósitos de agua; por las drogas; por la violencia, que acalla para siempre voces preciosas; por el desgobierno; por votar sin convicción, solo por supuesto amor a una bandera tan manoseada; por los intereses mezquinos; por anteponerlos a los de la Patria  sin importarnos crear crisis políticas y humanas; pero sobre todo, Señor, por no haber tratado de hacer oír mi voz entre los gritos estridentes que le acusan,mientras camina Usted hacia el Calvario, propietario solamente de Su cruz. En fin, Señor, perdón por querer solamente ser y tener. Amén.

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