Choluteca Diócesis

“No vivo yo, sino que es Cristo quien vive en mí”

“Estoy contento y con mucha esperanza de que junto a ustedes poder realizar esta gran misión que la Madre Iglesiame ha confiado”: Padre Vicente Rueda

Héctor Espinal
heroes207@yahoo.es
FotoS: Oscar Ibrahán Rodríguez
La Parroquia San Pablo de la Diócesis de Choluteca celebró con mucha alegría la fiesta de su Patrón San Pablo, que también recibieron a su nuevo Párroco el Padre Vicente Rueda que viene de la parroquia de Nacaome a su nueva misión. El traspaso de párroco se realizó en una misa solemne presidida por Monseñor Guido Charbonneau, Obispo de Choluteca, toda la feligresía católica llegó a darle la bienvenida a su nuevo pastor.
En su mensaje Monseñor Guido recordó que el Padre Vicente fue su alumno en el Seminario Mayor, quien era un buen seminarista y muy aplicado en sus estudios; y que durante sus tres años como Obispo ha visto en él un pastor entregado y dispuesto a darse a sus feligreses, es realmente un hombre de Dios y entregado a su pueblo.  
También explico que San Pablo nos habla sobre el amor que es el mayor de los dones y carisma que nos ha dado Dios y nos invita a vivir en este valor, especialmente los matrimonios para que perduren debe existir un verdadero amor.
Compartió la bonita  Lectura de 1Corintios 13, 4-9 “El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso. No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor. El amor no se deleita en la maldad sino que se regocija con la verdad.  Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor jamás se extingue, mientras que el don de profecía cesará, el de lenguas será silenciado y el de conocimiento desaparecerá. Porque conocemos y profetizamos de manera imperfecta;pero cuando llegue lo perfecto, lo imperfecto desaparecerá.”

Pablo de Tarso
San Pablo nació en Tarso, Cilicia (actual Turquía), su padre era ciudadano romano. Creció en el seno de una familia en la que la piedad era hereditaria y muy ligada a las tradiciones y observancias fariseas. Le pusieron de nombre Saulo, y como también era ciudadano romano llevaba el nombre latino de Pablo (Paulo).
Cada 25 de enero, la Iglesia Católica celebra el día en que San Pablo -entonces llamado Saulo- alcanzó la conversión camino a Damasco, a donde se dirigía para perseguir a los cristianos.
Como se recuerda, camino a Damasco Saulo fue derribado del caballo por el mismo Jesús a través de una luz del cielo que brilló sobre él y sus compañeros, cegándolo por espacio de tres días. Durante ese tiempo, Saulo permaneció en casa de un judío llamado Judas, sin comer ni beber.
El cristiano Ananías, por pedido de Cristo, fue al encuentro de Saulo, quien recuperó la vista y se convirtió, accediendo al bautismo y predicando en las sinagogas al Hijo de Dios, con gran asombro de sus oyentes. Así, el antiguo perseguidor se convirtió en apóstol y fue elegido por Dios como uno de sus principales instrumentos para la conversión del mundo.

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