Punto de Vista Reflexión

La Provincia Eclesiástica de Honduras

p4padrejuanangel

Reflexión
La Provincia Eclesiástica de Honduras IV
P. Juan Ángel López Padilla
Concluimos esta serie de artículos con los que he querido, contar un poco, lo que ocurrió con la creación de la Provincia Eclesiástica de Honduras. Cuando en 1909 vino por primera vez el Delegado Apostólico, Giovanni Cagliero, pudo tener de primera mano la información pertinente a la situación real de la diócesis de Comayagua. Más allá de las “Providencias” que encomendó al obispo Martínez Cabañas, superadas las primeras impresiones quedó claro que no congeniaron y el obispo resintió siempre el “maltrato” del Delegado.
Las “Providencias” eran recomendaciones que señaló el Delegado para mejorar la vida de la Iglesia en Honduras y él mismo se comprometió a ejercer sus buenos oficios en lograr el cumplimiento de dichas recomendaciones. La primera de ellas estipulaba el proyecto de crear un Vicariato Apostólico en el Norte del país y además la posibilidad de la creación de una diócesis más en el occidente.
Cagliero dejó Honduras a finales de junio del 1909 y ya para el 6 de julio de ese mismo año, el obispo Martínez, se había quejado de todas y cada una de las Providencias.
En 1912 cuando regresó el Delegado, lo hizo de manera privada y sin mucho anuncio. Eso fue fuente de una nueva discordia, pero ahora se vio envuelto al gobierno.
El presidente de aquel entonces, Manuel Bonilla y sobre todo su ministro de Relaciones Exteriores, Mariano Vásquez, se opusieron decididamente al proyecto. Bonilla aprovechó su amistad con el obispo e hizo públicas incluso cartas privadas entre ambos para probar lo inoportuno de crear nuevas circunscripciones eclesiásticas en Honduras.
La Santa Sede optó por esperar, por prudencia y evitar una confrontación directa con el gobierno. Mientras tanto en El Salvador, con un gobierno netamente contrario a la Iglesia, pero sin ese falso laicismo que acompaña a los ideólogos de ayer y de hoy, se creó la Provincia Eclesiástica sin mayores dificultades. En Nicaragua las dificultades se dieron por la pelea entre León y Granada. La Santa Sede optó por la vía media y así se creo la Arquidiócesis de Managua.
Con muchas dificultades en el interinato del presidente Bertrand, el gobierno aceptó la llegada de un obispo como Coadjutor de Monseñor Martínez, el costarricense Antonio del Carmen Monestel.
La recepción del obispo coadjutor fue un tanto fría pero con el tiempo se ganó la simpatía del presidente en funciones. Éste le hizo creer que las condiciones estaban dadas para que se crearán las nuevas diócesis. El pobre obispo no sabía que los políticos malos que hemos tenido en Honduras, son unos seres raros que al día siguiente padecen de una amnesia tal que son capaces de jurar nunca haber oído hablar del tema.  Estoy seguro que muchos ya “pujaron” con esto que acabo de escribir. Sobre todo porque todo por el uso del “hemos tenido”. Si basta ver lo que está constando elegir la Corte Suprema.
Con todo, Roma siguió con lo planeado para encontrarse que el presidente Membreño, a quién le estaba cuidando la silla don Francisco Bertrand, se opuso a cualquier cosa que el interino hubiese o no pactado.
En resumen, el estilo de hacer las cosas con los políticos de siempre le costó al Obispo Monestel no haber alcanzado ni a vivir un año en Honduras, porque fue expulsado en junio de 1916.

A %d blogueros les gusta esto: