Editorial

Editorial del Domingo 7 de Febrero del 2016

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Veneración popular
El pueblo hondureño ha dado muestras de la profunda veneración que profesa a la Virgen de Suyapa, Patrona de Honduras. Demostración de agradecimiento a la Madre de Dios, por haber dado una señal de su especial amor a esta tierra y sus habitantes, al haber aparecido la singular imagen de la Virgen de Suyapa, a un labriego hondureño.
Estatuilla milagrosa que se ha encarnado en el alma del catolicismo catracho, culto que reúne multitudes, venidas de todas las latitudes de la geografía nacional, para participar en los diferentes actos litúrgicos y eventos artísticos, preparados en su honor.
La Virgen de Suyapa, es la intercesora a quien acuden los católicos para pedirle por la paz para la Nación. Una paz que surge de los testimonios de milagros que ha realizado en la reconciliación de muchas familias, distanciadas por el odio y el rencor, que han vuelto a encontrar la unidad y el amor fraternal, en la reunificación a través del perdón.
Es también la Virgen de Suyapa, la que interviene intercediendo porque haya paz, armonía y diálogo fructífero, entre los grupos sociales, económicos y políticos que se preocupan y trabajan buscando el bienestar de la población, especialmente de los más pobres y necesitados.
Y es que en el alma del hondureño, aunque exista intolerancia, no se aprecia que radique un espíritu de belicismo manifiesto. Por esta razón está viva la esperanza de que los más ingentes problemas que afligen a Honduras, pueden ser resueltos mediante el logro de consensos, sobre soluciones viables para mejorar las condiciones de vida de los más abatidos, por el espectro de la pobreza y la exclusión.
Es necesario escuchar las sabias palabras del  Papa Francisco, para que sirvan de guía a los distintos sectores hondureños: “El diálogo es aquel que hace la paz. No puede haber paz sin diálogo. Todas las guerras, todas las luchas, todos los problemas que no se resuelven, que se encuentran, es por falta de diálogo. Cuando hay un problema, diálogo:eso hace la paz”
Y es que la transformación de Honduras, tiene que ser una labor, en la que intervengan todos los sectores nacionales. Ningún grupo social, político o económico debe quedar marginado de los esfuerzos por alcanzar el Bien Común. Todos los hondureños están llamados a la construcción de un ambiente de armonía y paz.
Y no hay tiempo que perder! Las estadísticas de población abatida por la pobreza son muy elevadas. Casi 4 de cada 10 personas, han logrado salir de situaciones de carestía de medios o recursos suficientes, para llevar una existencia digna. ¡Con la falta de oportunidades que ello genera!
La devoción a la Virgen de Suyapa, se ha manifestado en los cientos de miles de peregrinos que han llenado su Basílica. Cada uno de ellos, ha sido impregnados en su alma, por el espíritu de amor y de fe que la devoción a la madre infunde. Ello es una fuente de esperanza cierta de su intercesión continua, por el futuro de esta Nación.
La devoción a la Virgen de Suyapa, manifestada de muchas manera por los peregrinos que han colmado su Basílica, es también un fundamento para que se forje un profundo sentido de solidaridad entre todos los hondureños. Actitud que conduzca a todos los ciudadanos a estar hermanados, por el inmenso amor que profesan a la “Morenita de Suyapa”, y que fuera evidenciado durante las recientes celebraciones religiosas.
Es preciso pedir a la Virgen de Suyapa, su valiosa intercesión, para que desaparezcan las distintas formas de injusticia y violencia que a diario hieren a la familia hondureña. Con católicos que practiquen la solidaridad y sepan compartir, será posible eliminar la indiferencia globalizada, mediante la cual, cada ciudadano se concentra en sus propios asuntos particulares, sin percatarse de las condiciones inhumanas en están viviendo y las ingentes necesidades que están sufriendo, quienes conviven a su lado.
Los hondureños, guiados por la devoción a la Virgen de Suyapa, están llamados a la construcción de una convivencia más humana, en la cual imperen la fe, el amor y la compasión por los más necesitados.
El Señor Jesús dio el regalo más valioso: ¡Mujer, ahí tienes a tu hijo!….!Hijo, ahí tienes a tu Madre!.

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