Punto de Vista Reflexión

La Provincia Eclesiástica de Honduras

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Reflexión
La Provincia Eclesiástica de Honduras / III
P. Juan Ángel López Padilla
La publicación de nuestro Fides de esta semana estará marcada, como lógicamente debe ocurrir, por la celebración del 269 aniversario del hallazgo de la imagencita de Suyapa. Sin embargo, hace 100 años, por estos días la maquinaría de la Secretaría de Estado Vaticana en su sección de Asuntos Eclesiásticos Extraordinarios estaba afinando los últimos detalles de la creación de la Arquidiócesis de Tegucigalpa, la diócesis de Santa Rosa de Copán y el Vicariato Apostólico de San Pedro Sula. A la muerte de Monseñor  Manuel Vélez el 26 de marzo de 1901, se abría un período de incertidumbre para el nombramiento de su sustituto. Se consultó a varios obispos de la región y como siempre aparecía en el horizonte de los propuestos la figura de Monseñor Ernesto Fiallos. Lamentablemente con la legislación de la época era imposible, dado que era hijo natural.
Es así como se llega el 13 de marzo del año siguiente a designar como obispo de Comayagua a Monseñor José María Martínez Cabañas, quién será el último obispo de la diócesis de Honduras, la Comayagua colonial.
Monseñor Martínez se caracterizó por intentar un camino de diálogo con el gobierno, después de los conflictos que había vivido su antecesor. Su relación de amistad con el presidente Manuel Bonilla, en su primer período de gobierno, fue un arma de doble filo. Los habitantes de Comayagua nunca le quisieron y en sus palabras: “rechazaban que un pobre cura de pueblo llegase a obispo”. Lo cierto es quehubo acoso por parte de las autoridades locales, con cobros de impuestos inexistentes y que desembocará en el atentado en que casi pierde la vida. Por eso a veces no es tan sano hacer siesta. Si ese día el obispo se hubiera recostado por la tarde en su cama, los protagonistas serían otros. Bonilla ofreció a Martínez Cabañas un lugar para colocar su residencia en Tegucigalpa y desde aquel lejano 1907, el obispo de Honduras no regresó a Comayagua.
En la costa Norte del país la presencia de los inversionistas bananeros y la acumulación de presencia de trabajadores provocó un cambio en la demografía del país que se mantiene hasta nuestros días. Las necesidades eran inmensas y los reclamos de auxilio llegaban hasta Roma. Martínez Cabañas visitó la región después de casi 60 años de que un obispo no había puesto pie en las apenas 3 parroquias de la Costa Norte. Así las cosas, el papa San Pío X, decide enviar una misión diplomática extraordinaria a los países de América Central. El escogido para la misión fue Monseñor Giovanni Cagliero, primer misionero de los hijos de don Bosco y quién en 1915, sería nombrado Cardenal. Primer cardenal salesiano, músico y políglota.
Cagliero visitó 2 veces Honduras, en 1909 y en 1912. Desde el inicio se dio cuenta que era imposible lograr una pastoral efectiva en un territorio tan extenso sin el concurso de nuevos misioneros y la creación de nuevas diócesis. Su proyecto lo concluyó su secretario, Valentín Nalio, pero, como siempre ha ocurrido en nuestra historia eclesiástica, la oposición estuvo tanto dentro, como fuera. 100 años después ojalá hayamos aprendido las lecciones que por culpa de nuestros egoísmos y nuestro afán de poder, nos llevan a dividirnos y a hacerle la comparsa a los enemigos de la Iglesia.

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