Arquidiócesis

Dos nuevos sacerdotes para la Arquidiócesis

Desde el pulgarcito de América:

Dos nuevos sacerdotes para la Arquidiócesis

Texto y foto: Eddy Romero

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emromero@unicah.edu

La Libertad, El Salvador.- Recientemente fueron ordenados dos nuevos sacerdotes salvadoreños por manos del Cardenal Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga en la parroquia Nuestra Señora de Lourdes, de la ciudad de la Libertad, Colón, El Salvador.

Los ahora presbíteros, Samuel Bonilla y Mauricio Mayorga, de origen salvadoreño, prestan su servicio en la Arquidiócesis de Tegucigalpa y solicitaron que su ordenación se realizará en su tierra natal.

Desde tempranas horas del día anterior a la ordenación, centenares de feligreses trabajaban intensamente en todos los preparativos de este gran acontecimiento. Asimismo, se recibía a cada uno de los invitados especiales, que provenían de diversos lugares. Desde Honduras, se realizaron varias excursiones, sobresalen la visita de la parroquias San José Obrero e Inmaculada Concepción de Cantarranas.

El templo lucía decorado con los colores de la Iglesia, blanco y amarillo; el parqueo de este templo estaba repleto de sillas, para la gran cantidad de personas que asistieron, la Puerta Santa estaba decorada con una gran cantidad de flores y frente al Altar, sobresalía una tarima, la cual serviría para el momento que los nuevos presbíteros se postran rostro tierra, mientras se entonan las letanías.

La procesión inició rumbo a la entrada del templo, allí está la Puerta Santa designada por la Arquidiócesis de San Salvador; este fue el primer momento de esta celebración. En este lugar, se realizaron todos los ritos correspondientes y se cruzó este umbral, que es signo de misericordia para todos aquellos que por allí pasen. Ya en la celebración, cada gesto propio de este sacramento se vivió intensamente por los que eran ordenados y la feligresía en general.

“NO SE GRADÚAN DE SACERDOTES, SE ORDENAN”

En la homilía, el Cardenal Rodríguez dijo que “cuando Dios llama a alguien, no improvisa el camino, en ese proceso que es a veces sereno, a veces duro, con altibajos, tiene siempre un propósito por parte de Dios, que además de llamar, configura a la persona para vivir el ideal y mandato recibido por Dios”.

Asimismo, dijo que “en las personas llamadas por Dios, como hoy lo constatamos, en la persona del padre Mauricio y el padre Samuel, se comprueba que Dios es siempre es fiel en su amor y es a ese amor al que nos vamos a referir siempre. Para nosotros, el don de la vocación es un regalo, no es algo que merecemos, es una gracia, no es un artículo comprado, es un favor de Dios para con el elegido, no es una conquista personal. Ustedes mis queridos diáconos, no se gradúan hoy de sacerdotes, se ordenan, reciben el Sacramento del Orden Sacerdotal”.

Rodríguez exhortó a los nuevos presbíteros y les dijo que “ustedes mis queridos hermanos, hoy se entregan plenamente al Señor Jesús, con la alegría, la libertad de Cristo, el Señor. por eso su vocación no es falta de amor, es desbordarse de amor. Que bello en este Año de la Misericordia, hablar de un pueblo misericordioso, de unas homilías misericordiosas, no regañar a nadie no tienen permiso de hacerlo, confesiones, parroquias, sacerdotes y obispos misericordiosos” .