Caminar Punto de Vista

Últimas consecuencias

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Últimas consecuencias
Jóse Nelsón Durón V.
Con nuestros actos, y hasta con nuestras palabras, propiciamos una sociedad embarcada en la nave de la progresiva decadencia, deterioro, violencia y desamor, y que,cómplices, aceptamos, hasta perder los más altos valores y hundir la sociedad en las tinieblas; podemos percibirlo hasta en la ambientación e iluminación de películas y series de TV y en el recurso muy extendido a figuras dantescas, demonios, ángeles de la muerte, asesinos, monstruos y otros. A este espectáculo colaboran con mucha influencia los medios que difunden basura moral y llenan la mente de nuestros jóvenes con la idolatría de la personalidad, centrada a veces en traficantes de drogas, niñas seducidas por éstos, homosexualidad justificada, pandilleros, conductores “rápidos y furiosos”, matones, prostitutas (con el perdón de las obligadas a ganarse la vida por este ingrato medio y son objeto de esclavitudes, que también permitimos y callamos).Toda esta trágica borrachera solo incrementa la sensación de desaliento y soledad que nos mantiene atados y ávidos de paz, justicia y serenidad. “El hombre en soledad, con su fracaso a cuestas, se asfixia y vive bajo los impulsos de autodestrucción. Es la palabra de Judas, que se siente condenado por la ley de sí mismo y se suicida. Le hubiera bastado levantar la mirada a Cristo, como hace Pedro con ojos cargados de lágrimas, para experimentar el perdón y la vida.”
En ningún momento ponemos en duda los avances logrados en la lucha contra la delincuencia, pero todavía esperamos una mejora sustancial en materia de seguridad ciudadana,en paz, serenidad y, por lo menos, tranquilidad al caminar por las calles, salir de un banco o usar un cajero automático. La probidad policial es cuestionada, la investigación criminal científica es todavía un sueño, la deseada inculpación de los más altos niveles de la corrupción hasta ronca, no se utilizan medios científicos para encontrar la verdad hasta las últimas consecuencias y se nos contenta con capturas de gatillos alquilados, testaferros y segundones. No es intención desalentar los buenos propósitos y acciones que se hacen actualmente, más bien queremos estimularlos; de alguna manera, el caminar del bien está, si no tapizado, por lo menos parchado con buenas intenciones. Pero justicia incompleta, tardía o sesgada no es justicia.
Misericordia, justicia y consuelo, son palabras que dan continuidad y prolongan hasta la eternidad el amor divino. En efecto, todo cristiano, llamado a la santidad, también es llamado a luchar por la prevalencia de la justicia en la sociedad en que ha sido plantado, en el pesebre donde recibió la vida: su familia, sarmiento de la vid fecunda del Padre; y en el templo donde recibió el Espíritu Santo:la Iglesia, sacramento, signo y prolongación del Reino de Dios en la tierra;administradora de la fe y custodia de la Palabra; también en la sociedad que le arropa y en la que camina en búsqueda del sentido de su vida y en el crecimiento de su esperanza. A nosotros, cristianos e hijos de la Iglesia, ésta nos pide que “no escondan esta esperanza en la interioridad del alma, sino que manifiéstenla en diálogo continuo y en un forcejeo«con los dominadores de este mundo tenebroso, contra los espíritus malignos» (Ef. 6,12); a través, también, de las estructuras de la vida secular”(Lumen Gentium 35, CV II) Ahora, ávidos y hambrientos de justicia y de trascendencia, aunque sin saberlo en ocasiones, alabamos los logros actuales, pero no podemos ignorar las grandes ilusiones del pueblo y tenemos que reclamar por las todavía existentes deficiencias. Si se va a poner el dedo en la llaga, que se apriete hasta donde sea digno y humano para sacar todo lo podrido. Éste sería nuestra petición de nuevo año.

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