Editorial

Editorial del Domingo 27 de Diciembre de 2015

p4editorialUn futuro con esperanza

JUSTICIA SOCIAL

Los hondureños han manifestado su deseo de tener una sociedad justa, pacífica, incluyente y con oportunidades para el desarrollo integral de todos los compatriotas. Por ningún punto desean continuar viviendo con los límites humanos que imponen la miseria, violencia, corrupción y la ausencia de principios y valores.

Toda participación ciudadana en las actividades cívicas de la nación, debe realizarse pensando en la centralidad de la persona humana en la sociedad. Lo cual significa, que no importan las dificultades que se deban superar, el gran objetivo es vivir la solidaridad: entregarse a construir un futuro con esperanza para todos.

Respecto a la esperanza el Papa Francisco ha dicho:”La esperanza jamás desilusiona, ¿Por qué?, Porque es un don que nos ha dado el Espíritu Santo. Pero San Pablo nos dice que la esperanza tiene un nombre. La esperanza es Jesús.

No se trata de incitar únicamente la cualidad humana del optimismo, en el corazón de cada ciudadano. Es la esperanza en que Jesús sigue siendo el “Señor de la Historia”, y con su providencia conduce a la humanidad hacia su realización temporal y la vida trascendente.

El esfuerzo colectivo, para forjar una sociedad equitativa, necesita ser esperanzado, ya que no es posible alcanzar metas sociales, políticas y económicas significativas, cuando existe odio, rencor y sospecha en la ciudadanía. El Amor es la fuerza capaz de cambiar el mundo.

Ante todo, es importante tener en mente, que Honduras tiene que ser una patria para todos, y que por lo tanto, nadie que haya nacido en ella, puede ser excluido al momento de tomar las grandes decisiones, que conduzcan a forjar el futuro de la nación.

En la actualidad, Honduras está viviendo colectivamente un momento crucial, pues con los altos índices de pobreza, desempleo y violencia que existen hoy, la ciudadanía, se manifiesta decidida a construir una realidad nueva, sin los espectros omnipresentes de la corrupción, avaricia, indiferencia e inequidad.

Los hondureños han manifestado su deseo de tener una sociedad justa, pacífica, incluyente y con oportunidades para el desarrollo integral de todos los compatriotas. Por ningún punto desean continuar viviendo con los límites humanos que imponen la miseria, violencia, corrupción y la ausencia de principios y valores.

No se trata de renegar del pasado, ni desentenderse del futuro. Como nación Honduras tiene una historia, donde existen valores positivos que necesitan ser potenciados. Aprender de los errores cometidos en el funcionamiento de las instituciones, el mal manejo de los bienes públicos y el sectarismo político que siempre ha marginado a parte de la población.

Esos han sido males endémicos, y es preciso no volver a repetirlos.

Es imperativo formar una conciencia solidaria, para iniciar un camino nuevo, de unidad y comprensión en la ciudadanía. Con respeto a los derechos de cada persona, con igualdad ante la Ley y buscando la equidad en el reparto de todos los bienes sociales, culturales y económicos.

No es una tarea fácil. Es un proceso que requiere mucha perseverancia, pues los resultados positivos no se darán de inmediato. Pero es necesario mantenerse llenos de esperanza y con la presencia personal comprometida, para impulsar los esfuerzos por llegar a alcanzar el bien común.

En la reciente discusión del Presupuesto 2016 en el Congreso Nacional, se proyecta ese año con generación de empleo, con inversión pública en la reparación de las principales arterias viales del país, con proyectos de inversión extranjera, con crecimiento económico positivo proyectado, con reducción de la deuda interna, fortalecimiento a Salud y Educación etc.

Todo ello da la impresión de que Honduras marcha hacia un mejor futuro. Ello será así, si la ciudadanía es capaz de dialogar y concertar, sobre todo alrededor de las condiciones que son necesarias para fortalecer el proceso democrático, durante las elecciones del 2017.

Existen muchos temas políticos que están pendientes de discusión, los cuales requieren de mucho diálogo entre las diferentes fuerzas políticas existentes y las que actualmente están surgiendo. Estas nuevos Partidos Políticos, son un indicativo del interés ciudadano por estar contribuyendo a crear nuevas condiciones de convivencia, en paz y con equidad.

Meditemos las Palabras del Señor Jesús: Ustedes saben entender las señales que indican el clima… ¿Por qué no pueden discernir los signos de los tiempos que viven?”.

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