Arquidiócesis

A ejemplo de San Juan Diego, “Seamos mensajeros de Misericordia”

FID_1973

Texto y fotos: Suyapa Banegas

sbanegas@unicah.edu

Las calles aledañas al templo San Juan Diego ubicado en la colonia Lomas de Toncotín se llenaron de fervor. La noche fresca de esta época era propicia para peregrinar, pasaban ya las seis de la tarde y en uno de los sectores de esta colonia un grupo de varones caminaron junto a la imagen de este santo humilde.

¡Viva San Juan Diego! ¡Que viva! Al ritmo de las guitarras entonaron porras y cantos alusivos a la Emperatriz de América. Mientras tanto en otro de los sectores ya peregrinaban junto a la imagen de la Virgen de Guadalupe un grupo de mujeres que con sus aplausos, cantos y vivas esperaban el gran momento del Guancasco donde se evocaría aquella vez en que la Madre del Cielo se presenta a este santo varón por medio del cual se quiso revelar y así ser conocida comenzando así una inmensa devoción a nivel mundial.

Las imágenes se encontraron en medio de la algarabilla de los fieles que con sus aplausos y hermosos cantos hicieron un recorrido hasta llegar al templo. Una vez que llegaron allí el fervor se acrecentó, las voces eran aún más fuertes y llegó el momento culmen la Santa Eucaristía, presidida por el Presbítero Juan Ángel López párroco de la comunidad Santo Domingo Savio y concelebrada por los sacerdotes: Emilio Duarte y Rafael Flores.

La fiesta se tornó más alegre aún, y es que un grupo de pequeños dramatizaron la aparición de Nuestra Señora de Guadalupe a San Juan Diego.

El Padre Juan Ángel López en la Homilía, invitó a la comunidad a ejemplo de San Juan Diego revestirse de humildad y confianza en el Señor: “Cada uno de nosotros debería, cada vez que celebramos esta fiesta, preguntarse una sola cosa: “Entre el año pasado y este año ¿Crecí en humildad? ¿ Crecí en la conciencia de que nada es imposible para Dios? Crecí en la conciencia de aquello que le dice la Virgen a Juan Diego “es nada lo que te aflige… ¡No estoy yo aquí que soy tu madre! Si en un año lo que ha crecido son nuestras aflicciones, desesperaciones y nuestras depresiones significa que hemos bajado en confianza”.

Además dijo: “Ojalá nosotros también hoy podamos inclinarnos delante de la majestad de Dios que siempre nos anda buscando para ser sus colaboradores…´que cada uno se sienta mensajero de la madre del Señor, mensajero de esperanza, de misericordia”.

AL final de la celebración se instituyeron tres nuevos monaguillos del sector de la Villeda Morales.

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