Diócesis San Pedro Sula

Siguiendo los pasos de Manuel de Jesús Subirana

Esta peregrinación recuerda el legado de fe que dejó el Padre Subirana, transmitió fortaleza y esperanza a los caminantes.
Esta peregrinación recuerda el legado de fe que dejó el Padre Subirana, transmitió fortaleza y esperanza a los caminantes.

A los 151 años de la partida del Padre Manuel Subirana y Palá, oran por un proceso de beatificación. Conocido como el “Santo Misionero”, quien evangelizó sin límites, en caminos difíciles
en  Honduras y otros sitios.
Helen Meza y Johanna Kattan
Fotos: Giovanni Villanueva
Una multitud se aglomeró en el predio llamado Subirana del Olivar, que tantas veces recorrió aquél que fue conocido como elSanto Misionero,  quien dejó una histórica huella de fe en Honduras. El padre Manuel de Jesús Subirana y Palá,  marcó a distintas generaciones  con su incondicional entrega y ahora miles recuerdan su legado. Más de cuatro mil personas formaron la peregrinación en el sector de Santa Cruz de Yojoa, recordando los 151 años de la muerte física del padre Manuel de Jesús Subirana. “Fue un santo misionero que llegó por el año 1855,  en un corto tiempo de unos nueve años murió. Según nos cuenta la historia,  en ese corto tiempo pudo recorrer nuestro país, llevando la buena noticia del Evangelio”, explicó el sacerdote hondureño, Francisco Sánchez,  decano de la Zona Subirana de la Diócesis de San Pedro Sula.
Resaltó que el padre Manuel, cruzaba el país con esfuerzo, caminando sobre terreno difícil. “Él pudo pues vencer todos los obstáculos y,  sobre todo,  llegar al más pobre, llevándole el Evangelio, también defendiendo y favoreciendo a los más desprotegidos de aquel entonces.  La entrega del padre Manuel de Jesús Subirana pudo quedarse en el corazón de los hondureños hasta el punto que es considerado un santo  misionero que estuvo aquí en nuestro país  haciendo mucho bien”.
La Zona Subirana, antiguamente llamada Zona Tres,  está conformada actualmente por nueve parroquias, desde Cofradía hasta Santa Cruz de Yojoa. El Decano dijo que esta peregrinación en honor al padre Subirana, ha tomado mucho significado para los pobladores, y más desde el año pasado cuando oficialmente se dio el nombre a esta zona. “Desde el año pasado en se le denominó la zona Subirana y en este lugarcito Subirana del Olivar, donde se cree que él murió en 1865, entonces hablando con Monseñor Ángel Garachana y  sacerdotes y religiosas se quiso pues rescatar el ejemplo, su vida, su persona,  la dedicación de un hombre tan bueno  que es el Padre Subirana”, comentó el padre Francisco.
El Decano dijo que esta fiesta se vive con alegría cada 27 de noviembre, en la cual acuden muchos sacerdotes, hay espacio para las confesiones, se realiza la Eucaristía y como tradición se visita un famoso pozo en Subirana del Olivar, lugar donde murió el padre, se dice que esa fuente de agua fue descubierta por el misionero, en tiempo de escases de este líquido vital. La historia relata que el padre Manuel mandó a escavar en ese punto y el agua brotó.

SIGUE EN MISIÓN
“He leído y he escuchado de la gente que comenta que todas las parroquias, las comunidades donde él anduvo en el departamento de Yoro, quedó la huella de su entrega total, la dedicación  a la misión, el amor a los más desposeídos, defender justamente al pobre y proclamar y anunciar la fe y anunciar también el amor de Cristo a los que no lo conocían. Para mí que es una enseñanza grande que nos deja el Padre Subirana, el amor al hermano a través de la Palabra, del Evangelio”, agregó el padre Francisco.

A LA ESPERA DE LA BEATIFICACIÓN
El Obispo Auxiliar de la Diócesis de San Pedro Sula, Monseñor Rómulo Emiliani, presidió la  Misa en honor al Padre Manuel Subirana, un sacerdote a quien describió como un misionero itinerante, “iba donde le pedían, se recorrió todo Honduras, un hombre desprendido, austero, siempre con el corazón puesto en Dios y sirvió no solamente en la predicación si no también fue como agrónomo. El Estado le pidió que ayudará en la medida de agro y él trabajo en eso”.
“Evangelizó y trabajó en promoción humana. Era un hombre completo y austero, valiente, a caballo, a mula, a pie recorrió toda Honduras.  El sol o la lluvia no impidieron su misión, dormía en cualquier parte y vino a morir aquí en una casita sencilla. El padre Subirana se entregó ya a la vida eterna y es impactante porque los indígenas llevaron su cuerpo a Yoro, Yoro,después de cuatro días de viaje, llegó el cuerpo incorrupto,  el cuerpo flexible, en fin, son signos claros de la santidad del Padre Subirana”, enfatizó Monseñor Emiliani.
Se ha estancado el proceso de beatificación el padre Subirana. “Me da pena decirlo pero yo creo que no le hemos tomado todo el interés que deberíamos tener para promover la beatificación.Monseñor Juan José Pineda tiene un montón de cosas ya en archivos, él ya ha recogido bastantes datos del Padre Subirana, que son como pruebas de su camino por acá de lo que él hizo.Necesitamos un historiador, que tenga el tiempo, las ganas, la energía para recopilar todos los datos y  crear una especie de biografía, los más verdaderamente posible del santo y promover la causa”.
“Todos sabemos que es santo, pero, si no tenemos quien lleve esto de manera perseverante, sino hay quien lleve el proceso, se quedará ahí lamentablemente medio escondido todo.Él fue íntimo hermano, amigo del Padre Antonio María Claret que es santo canonizado ya, el fundador de los padres claretianos, también estuvo en Cuba con el padre Claret y donde quiera que este hombre estuvo lo hizo muy bien.  Hoy hemos celebrado 151 años de su partida al cielo, él está con Dios”, señaló Monseñor Emiliani.

UN SUEÑO
“Al encontrarnos en este lugar en Subirana del Olivar, Monseñor Ángel Garachana, Obispo de la Diócesis de San Pedro Sula,  siempre ha tenido un sueño, convertir este sitio en un santuario. Se van dando pasos,  como arreglar un poco el lugar y mantenerlo limpio, la capillita(la casita) donde él murió era de adobe y se deterioró por completo,  se ha hecho una nueva de ladrillo. Ahí donde se cree que él murió, la gente viene y se encuentra con Dios y también se ha hecho un escenario y a futuro se piensa hacer un espacio más grande con una galera enorme para encontrarnos aquí, todo este número de gente y a futuro cercar bien para hacer un tipo de vía crucis a la fuente de agua y bueno tal vez a hacer un templo grande, muy grande”, padre Francisco Sánchez.

HISTORIA
El gran misionero se dio a conocer por su intensa labor evangelizadora, social y educativa. Nació en la Ciudad de Manresa, Cataluña, España, “posiblemente el 12 de junio de 1807, supongo esta fecha porque la costumbre española catalana era bautizar a los críos al tercer día de nacidos, según datos que me obtuvo la Madre Ramona Capdevila, dominica de la Anunciata y sobrina de nuestro vicario Apostólico Monseñor Antonio Capdevilla”, relata una breve reseña publicada por el sacerdote hondureño Guillermo Medina. El Padre Subirana falleció el 27 de noviembre de 1864, en el lugar llamado “Potrero de los Olivos”, situado al Norte de Santa Cruz de Yojóa,  Cortés, y cumpliendo un deseo testamentario, sus restos fueron trasladados hasta la ciudad de Yoro, para ser depositados en el templo de esa localidad.

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