Diálogos "Fe y Razón" Punto de Vista

¿Qué estamos haciendo mal?

p5dialogosDiálogo “Fe y Razón”
¿Qué estamos haciendo mal?
Diac. Carlos Eduardo  
carloseduardiacono@gmail.com
Masacre en Chamelecón, masacre en San Pedro, masacre en Choloma, masacre en Tegucigalpa… Además de femicidios, asesinatos homofóbicos y muertes por encargo. ¿Hasta cuándo cesará este baño de sangre? ¿Qué estamos haciendo mal? Sabemos que algunos de los indicadores de la violencia han bajado; esto no se quiere negar, ni minimizar. Pero todos coincidimos en que no es suficiente, y que una mejora en indicadores no lleva consuelo a los familiares dolientes, ni reposo a las conciencias de quienes sabemos que cada vida es sagrada.
Reconocemos, además, que se han tomado medidas para combatir los efectos: más capturas, más cárceles, más tecnología, formación técnica, teléfonos para denuncias, testigos protegidos (o casi), y otras más. Aunque no se ha investigado suficiente, ni se han judicializado todos los casos que lo ameritaban, ni se ha llegado a un número aceptable de sentencias, y muchos fallos generan más preguntas que seguridades. La depuración policial está lejos de ser completa y efectiva y las reformas legales propuestas generan dudas razonables.
Sin embargo, no se están combatiendo adecuadamente las causas de la violencia: pobreza en casi un 70% de la población y muy alta pobreza extrema; altas tasas de desempleo y de subempleo; baja atención a poblaciones en riesgo, ausencia casi total de programas de rehabilitación juvenil. La cobertura escolar ha subido, pero no es universal, y en la educación se imparte mucha información y muy poca formación.  Por lo que respecta a lo positivo, está muy bien fomentar el deporte y el ejercicio, instalar parques recreativos y desarrollar algunas campañas de valores. Pero es preocupante que el presupuesto para el próximo año registre decrecimiento en áreas sociales y que se siga con programas de asistencialismo paternalista, en lugar de priorizar la promoción humana.
También observamos que la falta de respeto a la vida humana es indicativa de una ausencia cada vez mayor de temor a Dios. A mi juicio, esto tiene dos causas principales. En primer lugar, la incoherencia de creer que el cristianismo debe manifestarse en el templo y en el hogar, pero no en el resto de la vida. En segundo lugar, el repunte de un laicismo de tipo europeo, que no se basa tanto en la libertad de conciencia, sino en una ideología antirreligiosa y hasta ateizante. Vamos sacando paulatinamente a Dios de nuestras vidas, aunque esperamos que Él siempre se acuerde de nosotros.
Hay valores civiles, sobre todo en las sociedades occidentales, que tienen una indudable raíz evangélica, tales como la dignidad del ser humano, la inviolabilidad de la vida, la igualdad ante la ley, la libertad personal de pensamiento, de creencia, o de opción política. Deberíamos estar consciente de ello y obrar en consecuencia. Somos un pueblo que menciona a Dios en los Medios de Comunicación, en las redes sociales y en las reuniones. Pero, ¿creemos realmente en Dios? y sobre todo: ¿le creemos a Dios?

A %d blogueros les gusta esto: