Ecos del Seminario

Jesucristo Rey de Universo

Nosotros hoy también le reconocemos como Rey,  que se identifica con los hambrientos, los sedientos, los desnudos, los encarcelados, los perseguidos, los enfermos.
Héctor Leonel Banegas
III de Teología
Diócesis de San Pedro Sula
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En este último domingo del año litúrgico la Iglesia celebra la solemnidad de Cristo Rey del universo, instituida por el Papa Pio XI, el 11 de marzo de 1925.
Con esta solemnidad la Iglesia quiere que entendamos el reinado de Cristo, un reinado que no se basa en el poder humano ni en las armas ni en la violencia;  sino en el amor que sirve  y se entrega plenamente. Cristo mismo afirma ser Rey, pero su  reinado no es de este mundo (Jn 18,36 -37), es totalmente diferente a la visión humana, a lo que sus contemporáneos esperaban del Mesías, según la cual él gobernaría y destruiría a sus enemigos. Nosotros hoy también le reconocemos como Rey,  que se identifica con los hambrientos, los sedientos, los desnudos, los encarcelados, los perseguidos, los enfermos.  
Celebrar este día implica para todo cristiano reconocer la presencia y la acción de Cristo en nuestra vida, como testigo de la verdad, como liberador de toda esclavitud, como Señor del mundo y de los hombres. Hoy Cristo quiere reinar en nuestros corazones, en nuestra vida, en la sociedad, en la familia, pero para esto hace falta abrirle las puertas de nuestros corazones y convertirnos en siervos fieles de su reino. Durante todo este tiempo hemos meditado sobre la vida de Cristo y la manifestación de  su señorío a favor de los hombres y hoy que terminamos este año litúrgico, aparece simbólicamente como el culmen y el centro de nuestra historia humana.
El Reino de Dios que ya ha comenzado con la presencia de Cristo en el mundo, tendrá su plenitud hasta el día que vuelva con toda su gloria en la parusía final. El centro de la predicación de Cristo fue  el Reino de Dios. Un Reino que invita a la conversión, a la paz, al amor, al respeto, a la acogida del más pequeño y débil. Nuestro Papa emérito Benedicto XVI en una de sus homilías decía: “Jesús nos ha abierto el camino para una relación profunda con Dios: en él hemos sido hechos verdaderos hijos adoptivos, hemos sido hechos partícipes de su realeza sobre el mundo. Ser, pues, discípulos de Jesús significa no dejarse cautivar por la lógica mundana del poder, sino llevar al mundo la luz de la verdad y el amor de Dios”.
La Iglesia sabe que su tarea es extender el Reinado de Dios manifestado en Cristo. Las últimas noticias que hemos escuchado de atentados, injusticias y guerra deben impulsarnos a ser verdaderos pioneros del Reino de Dios, que nos trae amor, justicia y paz.
El reino de Dios es un deseo en el corazón del hombre de todo tiempo que pone sus esperanzas en Jesucristo Rey del Universo, constantemente pedimos la llegada de este Reino en la oración del Padre Nuestro: “venga a nosotros tu Reino”.
En este día de la festividad de Cristo Rey, quiero saludar y felicitar a todos los delegados de la Palabra de Dios, que hoy celebran su día, ellos son verdaderos testigos de Jesucristo Rey, con humildad sirve a la manera de Jesús, haciendo presente la palabra de Dios en todos los rincones de nuestro país.

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